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Juana Acosta Actriz

"Ser actriz me permite indagar en la condición humana"

La actriz estrena el thriller "Las consecuencias", dirigido por Claudia Pinto

La actriz Juana Acosta, el pasado lunes en los Cines Lys, donde se presentó «Las consecuencias», dirigida por la cineasta afincada en València, Claudia Pinto. fernando bustamante

En ‘Las consecuencias’, Juana Acosta (Cali, Colombia, 1976) interpreta a Fabiola, una mujer que busca refugio en una isla junto a su padre y su hija tras la muerte de su marido en un accidente de buceo. «

Me leí el guion, me enamoré muchísimo de la historia y supe que ese personaje era para mí. Yo era la tercera de las tres actrices candidatas que se tomaba un café con Claudia (Pinto, directora del film) para hablar de la película, y cuando terminamos me preguntó cómo tenía las fechas para trabajar con ella. Fue un flechazo. Yo estaba a punto de rodar una serie y le dije que si me daba la película yo dejaba el proyecto de la serie. ‘Pues es tuya’, me dijo. Empecé a saltar de alegría».

¿Cómo se convive con un personaje tan herido como Fabiola?

Sostener esa fragilidad durante toda la película es difícil. Además, tiene un arco diferente al que yo estoy acostumbrada o al que suele haber en las películas. Fabiola empieza en la muerte, en una tristeza profunda que no le deja ejercer ni como madre ni como profesional, y va a la vida. Lo que hemos trabajado con Claudia es cómo revitalizar a Fabiola., como revitalizar su mirada.

¿Alguna experiencia personal te ayudó a componer a tu personaje?

Para preparar el personaje estuve trabajando con una psicóloga, sobre todo para entender cómo este tipo de traumas te pueden generar ataques de ansiedad y de pánico. Yo he tenido experiencias dolorosas de pérdidas, pero no he padecido nunca este tipo de ataques. Ella me ayudó mucho a entender la elaboración del duelo, la culpa, las cosas que se mueven cuando pierdes así a un ser querido y estás presente en ese momento. También me ayudó mucho el trabajo que hice con Claudia. Fuimos poco a poco entendiendo cómo es Fabiola, por qué hace lo que hace. Ella está en una especie de coma y al despertar se da cuenta de que su hija ya no es una niña, que se va haciendo mujer, que se ha creado una extraña relación entre ella y su abuelo y se da cuenta de cosas que no le gustan. Como en todas las familias, hay tantos secretos que uno de los aspectos más interesantes de esta película es el cómo poner sobre la mesa las verdades, como quitarnos las máscaras para avanzar.

¿Nos comunicamos entre generaciones peor que antes?

Creo que siempre ha habido incomunicación. Si te pones a indagar en las familias… Yo tenía conversaciones con mi abuela con ganas de indagar sobre lo que no se ha contado y el por qué no se ha contado. Yo mismo me sorprendía de algunas de las cosas que descubría y que ella me contaba.

¿No te daba miedo descubrir ciertas cosas de tu familia?

Siempre he sido muy curiosa, quizá por ese afán que tengo en indagar en la condición humana, que es lo que me permite mi oficio de actriz. A lo mejor algo de miedo sí tenía, pero sobre todo tenía la necesidad de saber la verdad, de quitar las máscaras. Cada año que pasa tengo más claro que he de ser clara conmigo y con los demás. Es uno de los asuntos que tengo mucho ahora con mi hija adolescente: digámonos la verdad, no tenemos necesidad de mentir.

¿Te ha servido tu relación con tu hija «real» a la hora actuar con tu hija «de ficción»?

Claro, mucho. La conexión que tienes con una hija, en mi caso y en el de Fabiola, es una conexión muy fuerte. Y hay procesos que son propios de la edad que pueden ser muy reconocibles en casi todas las familias. En el caso de Fabiola, que su hija se estaba convirtiendo en mujer y que ella se estaba perdiendo ese proceso. Y la dificultad que tiene para ganarse de nuevo la confianza de su hija y despertar en ella misma las ganas de saber sobre su vida.

El final de la película es liberador, pero previo trauma familiar.

Claro, porque nadie dijo que fuera fácil vivir la vida. Pero es liberador porque se quitan las máscaras, porque se hablan desde la verdad. También en la vida real, hasta que no sabes lo que ha sucedido el dolor se queda enquistado, no hay manera de ir a la vida ni a la muerte, te quedas en un limbo extraño en el que no sientes ni padeces. El de la película es un final doloroso pero hay esperanza. Se encuentran tres mujeres de tres generaciones y en el silencio hay unión.

La actriz Juana Acosta en València. Fernando Bustamante

Estrenas ahora «Las consecuencias» y dentro de unos meses te subes a un escenario para bailar en «El perdón».

Estoy muy ilusionada porque para mí es un proyecto vital. Hasta los 16 años la danza fue mi primera gran vocación, pero un acontecimiento muy traumático en mi vida {el asesinato de su padre cuando ella acudía a su clase diaria de danza}, y también muy doloroso, me castró la danza. De manera inconsciente dejé de bailar y no lo volví a hacer durante 30 años. Y ahora volveré a subir a un escenario para volver a bailar con Chevi Muraday en este espectáculo que estamos creando juntos con Juan Carlos Rubio en el que queremos explorar cómo cortar el círculo de la violencia, cómo romperlo. Algo que yo hice y que fue muy importante para poder avanzar en mi vida y poder realizarme profesionalmente. El arte me salvó la vida.

También estás acabando la serie «Now and Then», donde trabajas a las órdenes de Gideon Raff («Homeland») para Apple TV.

Sí, tiene un reparto iberoamericano espectacular, actores con los que siempre soñé trabajar como Soledad Villamir, Marina de Tavira, Chema Yazpik, Manolo Cardona, que es como mi hermano, o Maribel Verdú, con quien repito. Y Gideon es un director que me ha fascinado por cómo rueda, cómo trabaja con los actores. Estamos terminando de rodar el 23 de septiembre. Estoy ya a las puertas de terminar la serie que estrenaremos en 2022.

Y además de todo esto, has montado una productora con tu hermana Valentina.

Sí, estamos formando nuestra nueva productora, Calité Films. Ella vive en México y yo acá y se va a especializar en contar historias de mujeres en las que las mujeres seamos las protagonistas. Nuestro primer proyecto ya está en proceso de desarrollo, y además estamos en proceso de comprar muchos libros, leyendo muchísimo, sobre todo literatura iberoamericana, voces femeninas.

Ese paso a la adaptación de novelas y a la producción lo han dado varias actrices norteamericanas, como Reese Whiterspoon.

Para mí ha sido una necesidad de salir de mi zona de confort. Estoy con muchísimo trabajo como actriz y no voy a dejar de entrar en los proyectos a los que me llamen. Pero sí, durante el confinamiento me di cuenta de que muchas actrices americanas como Reese Whiterspoon, Amy Adams o Nicole Kidman habían entrado a formar parte de proyectos como productoras ejecutivas para tener más voz y voto. Es lo que yo quiero. Llevo más de 25 años en este oficio, conozco a muchísima gente, siento que he tendido muchísimos puentes entre América y Europa, que he presentado a gente de Estados Unidos, Colombia, México, Europa, España, Francia… Y ahora creo que es el momento de juntar a la gente que a mí me interesa, con la que yo quiero trabajar y armar los proyectos que me interesan como espectadora.

Uno de sus papeles más populares para la televisión fue en «Crematorio», rodada y ambientada en la Comunitat Valenciana. ¿Cómo recuerda aquel rodaje?

Para mí, sinceramente, fue un antes y después en mi carrera. Y también lo fue en la ficción española. Fue la primera serie realmente de calidad que se hizo en este país, bien escrita, bien actuada, bien adaptada de la novela de Chirbes… Tengo un recuerdo espectacular de mi trabajo con Pepe Sancho, al que adoré, de Aura Garrido que hizo allí uno de sus primeros trabajos y ahora es una de las grandes actrices del país… Con Alicia Borrachero me reuní hace poco y estuvimos hablando de convencer a los Sánchez Cabezudo para que hicieran una segunda temporada con esos dos personajes, que no se llevaban muy bien, pero que creo que podrían seguir adelante con los negocios.

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