Daniel Belda es uno de esos enólogos de raza, intuitivo y despierto, de los que entienden a la primera lo que gusta al consumidor a la vez que sabe interpretar en cada momento lo que puede dar de sí una determinada variedad de uva o una parcela en concreto. Desde hace poco más de 30 años dirige en Fontanars dels Alforins la bodega familiar que fundó su abuelo en 1931 (algunos años antes, su bisabuelo comenzó con las obras para construirla pero no vivió lo suficiente para verla concluida) y que posteriormente desarrollaría su padre. En aquellos tiempos primaba el granel y las vinificaciones para nutrir de vino a otras zonas, pero todo cambió a raíz de que Daniel asumiese las riendas del negocio tras formarse en la fértil Escuela de Viticultura y Enología de Requena y recorrer medio mundo para conocer como se trabaja el viñedo en otros puntos del planeta.

Tras una época convulsa tanto en la bodega como en el plano personal, Belda regresa ahora para retomar un proyecto enológico que continúa la senda trazada por sus predecesores y que coincide con el 90 aniversario de la elaboración de su primera cosecha. «Es como empezar de cero, pero con todos los conocimientos que he ido adquiriendo con el tiempo» relata Daniel que, para «reflotar» la bodega, presenta un tinto con el que conmemora el aniversario de la fundación, Noranta, un vino hecho con uva de Tintorera, variedad presente en Terres dels Alforins desde épocas prefiloxéricas y de la que Daniel conserva parcelas con más de 80 años de antigüedad. «Nosotros fuimos pioneros en la implantación de variedades foráneas hace 30 años, pero nunca hemos dejado de atender uvas típicas de la zona como la Tintorera o la Verdil, con la que hacemos el primer blanco que se embotella cada año en el hemisferio norte del planeta y un espumoso de método tradicional». Noranta es un vino de la cosecha de 2019 en el que Belda ha buscado «el equilibrio entre fruta y madera, con una maceración breve y un periodo no muy largo de crianza en barricas de roble de 500 litros. Es un vino singular, con aromas de monte mediterráneo y un paso por boca muy fino y goloso».

El nuevo vino, que se ha presentado esta misma semana en la sede del Consejo Regulador de la DOP Valencia, se presenta en formato de botella de un litro, porque, según afirma Daniel, «ya somos mayores y muchas veces nos termina faltando una copa en las botellas de tres cuartos de litro». Mientras trabaja en la distribución de esta nueva etiqueta Belda sigue ideando nuevos retos, el próximo, posiblemente, en torno la variedad de uva Moscatel, con la que asegura que se pueden hacer vinos «de muchísima personalidad, innovadores y fieles al entorno del Mediterráneo, su hábitat natural».