El sello de «viñedo singular» apareció a mediados de 2019 como una figura de calidad capaz de definir la diversidad de estilos y terruños que cohabitan en la DOCa Rioja, la denominación de origen más antigua de España. Para el Consejo Regulador, «viñedo singular» es aquel que muestra características edafológicas y climáticas propias que los distinguen de otros de su entorno. Son viñedos sometidos a estrictas normas en referencia a su antigüedad, producción por hectárea, método de vendimia y respeto medioambiental. Los vinos obtenidos a partir de esas cepas se someten a una doble evaluación por parte de los técnicos de la Denominación de Origen, tras su elaboración y antes de su puesta en el mercado, teniendo que ser considerado como excelente por mayoría del comité de cata.

En la actualidad son más de un centenar los viñedos certificados por la DOCa Rioja como singulares, pero no todos están disponibles en forma de vino para el consumidor. De esas más de cien parcelas sobresale «El Regalo», un viñedo de Bodegas Izadi singular no sólo por lo que certifica el Consejo Regulador, sino también por la romántica historia que esconde al abrigo de sus pámpanas.

«El Regalo» se ubica en Villabuena de Álava. Se plantó en 1936, aunque, como muchos otros en la zona, no pudo ser registrado hasta una inscripción masiva en 1940, una vez terminada la guerra civil. Tiene una extensión mayor que la media de la zona (casi cuatro hectáreas, tres de uva tinta y el resto de blanca) en un terreno «con un porcentaje de caliza del 40%, muy poco habitual en la zona, que le resta fertilidad y hace que la cepa produzca pocos racimos, pero muy concentrados y de gran calidad», afirma Lalo Antón, director de la bodega que creó su padre, Gonzalo, en 1987.

«El Regalo» esconde una romántica historia. Dicen que quien la plantó hace 85 años decidió ofrecérsela a su prometida como regalo de bodas, toda vez que entendiese como injusto que fuese solamente ella la que aportara la dote al matrimonio. Desde entonces, a la parcela se la conoce en la zona como «El Regalo». Sus herederos quisieron ensalzar este gesto con la construcción de una pequeña capilla donde vela por el presente del joven a su prometida «Nuestra Señora de El Regalo».

Para la familia Antón, «El Regalo» es uno de sus viñedos más preciados, «mucho antes incluso de que se calificase como viñedo singular, ya que con sus uvas hemos elaborado tradicionalmente nuestro vino más expresivo», asegura Lalo, que añade que «el hecho de estar avalado por la DOCa Rioja como un viñedo diferente hace que te exijas más en la gestión de cada detalle, analizando cada zona de la parcela y clasificándolas en función de los perfiles de suelo y el modo en el que se vaya a vinificar entre otros parámetros».

Con la primera añada del tinto «El Regalo» (de la cosecha de 2018), Antón asegura haber cristalizado «un proyecto que supone el máximo emblema para Izadi. Es el vino que nos diferencia del resto de productores, la etiqueta que mejor nos define como bodega».

El lanzamiento de este nuevo tinto (con una limitadísima producción de poco más de 12.000 botellas servidas bajo sistema de cupos) abre además una nueva vía para que Izadi afronte otros retos, el próximo con la llegada de un vino blanco (será el primero de la DOCa Rioja dentro de la categoría de «Viñedo Singular») elaborado a partir de una parcela de algo menos de una hectárea integrada dentro del viñedo «El Regalo», un vino en el que la bodega tiene puestas grandes esperanzas, «sobre todo después de los primeros resultados que hemos constatado ya en bodega», reconoce Lalo Antón.