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Estudiar Bellas Artes me ha ayudado a que mi proyecto tenga varios frentes abiertos»Leo Rizzi | CANTANTE

Leo Rizzi: «Me gusta aunar música y arte con mensajes reflexivos»

Con su canción «Amapolas» ha revolucionado las redes sociales provocando todo un fenómeno fan en España y Latinoamérica. Es Leo Rizzi, un valenciano de adopción

Leo Rizzi, con su guitarra.

Está arrasando, tras dar madurar durante un tiempo la música que quería hacer. Ahora, cuando ha llegado al Top 6 Viral Global de las canciones más escuchadas y compartidas en Spotify, a Leo Rizzi le paran ya para pedirle una foto o un autógrafo, tanto en València como en pueblos de interior. Él sonríe y accede, consciente de que esa es la otra parte de un mundo musical que ahora se le abre más que nunca después de muchos años de trabajo.

La clave de ese despegue está en la potente acogida que ha tenido una de las últimas canciones de este ibicenco de 22 años con raíces uruguayas que lleva años afincado en València. Se trata de «Amapolas», una creación que ya ha sido reproducida más de 25 millones de veces en Spotify, se ha colado entre las 50 canciones más reproducidas en México, Argentina, Colombia, Perú y Chile, además de haber tenido más de 10 millones de visualizaciones en YouTube. «Ha sido una locura. Tras ‘Amapolas’ se ha empezado a mover todo mucho. Tengo programado un viaje para ir dentro de poco a México, conocer aquello y aprovechar la oportunidad para hacer unos eventos, conciertos y demás», afirma.

Mientras ese momento llega, su intención es llevar este tema «a un escalón más alto, con un remix de contraste, que no tiene nada que ver con lo de ahora», adelanta, aunque sin dar más pistas.

Lejos queda ese 2017, cuando debutó en el mercado discográfico con su nombre real, Julio Rizzi, su guitarra y su talento, pero pocas canciones propias. Aquel paso lo dio tras llevar desde los 13 años componiendo y subiendo a las redes sociales todo lo que iba haciendo. Entonces, estudiaba primero de Administración y Dirección de Empresas (ADE) en la Universitat Politècnica de València. Sin embargo, más tarde, dio un giro radical a su formación, se pasó a la Facultad de Bellas Artes y decidió reenfocar también su andadura musical. Esto le llevó a dar un paso que, con el tiempo, ha sido decisivo: Optar por la dualidad para seguir siendo Julio en el día a día, pero Leo para dar forma a un proyecto artístico «más personal, atrevido y creativo» con el que ya ha lanzado varios títulos y ha cautivado a una legión de seguidores pues, únicamente, en Tik-Tok, hay más de 1,2 millones de personas atentas a cada vídeo que sube.

Admite que distinguir entre su vida personal y profesional le dio alas para crecer a nivel artístico y dar un vuelco a su imagen de manera progresiva. «El cambio de nombre me motivó a despegarme de lo que era como persona y crear más. Fue como empezar de cero y permitirme jugar. Luego, la imagen fue progresiva. Me dicen mucho lo de que me inspiro en Mick Jagger, pero para nada. Coincidimos en cosas, pero mi cambio lo motivó que estaba estudiando Bellas Artes en la Universidad Politécnica y el ambiente artístico que allí se respira», asegura, confesando que su incursión en Administración y Dirección de Empresas «era con la idea de en un futuro administrar mi negocio musical..., cosas de chaval», apunta.

Ese camino de crear «con un sentido mucho más personal, investigar sonidos y trabajar con productores» le permitió dar forma a «Amapolas» , así como a un original y extravagante vídeo que cuidó al milímetro. «La verdad es que rompe mucho con la estética de hoy en día. Estudiar Bellas Artes me ha ayudado a que mi proyecto tenga varios frentes abiertos: la escultura, moda y arte en general del último siglo. Es como unir estas diferentes facetas. Mucha gente que no está acostumbrada a ver algo así se hace preguntas, como lo de mis uñas pintadas, el maquillaje... son cosas que para mí son una expresión artística y que a algunos puede llegar a chocar», opina.

Esta vocación de «ser un poco transgresor y dar un mensaje de libertad de género» es otro de los objetivos que asegura haberse marcado y que quiso reflejar también en ese vídeo. «Me encargué de que la persona que salía conmigo tuviera un perfil andrógeno, que no necesariamente tuviera que tener los cánones estéticos de una mujer de la sociedad actual. Digamos que forma parte de una lucha social por sacar estos temas adelante como el encasillamiento de género, todo el tema LGTBI, violencia de género...», explica tras este trabajo con la actriz Alex Scalbert.

Su intención, además, es transmitir estos mensajes «normalizándolos». «La canción no habla de temas de género, es de amor. Pero estos elementos en el vídeo son otra manera de hablar de ello, sin tener que hablar de ello. Meter el tema de una manera natural. Más adelante podría salir en la letra, pero también me parece interesante jugar con eso», afirma.

Con esta vocación artística a varios niveles, rehuye definir su música. «No le pongo límites porque hacerlo te marca fronteras a la hora de crear. Diría que es experimental, fresca y tiene ambiciones de dar un mensaje social, real», asegura. «Me gusta aunar música y arte con mensajes reflexivos. Que el proyecto trate temas personales como la percepción de uno mismo y dar un mensaje de lo social. Tampoco cerrarme a los temas de amor porque al final también es bonito y lo necesitamos todos».

«Oportunidad y capacidad»

Consciente de que las redes sociales han jugado un factor clave en su carrera para darse a conocer, también sabe que «no es fácil llegar a donde está ahora», con un contrato de artista con Warner Music Spain, una de las tres grandes discográficas a nivel mundial y colaboraciones a la vista a nivel internacional, además de un tema ya grabado con Eva B o de participar en un programa de Antena 3 en «primer time». «Dicen que la suerte se compone por oportunidad y capacidad. La capacidad hay que ir desarrollándola y la oportunidad hay que ir buscándola. En el momento que te mueves un poco, las discográficas están ahí», dice.

Convencido de que Youtube y plataformas como Tik-Tok son «una herramienta» para llevar su música a cientos de miles de personas, afirma «leer todos los mensajes» que le dejan, ya sea por estas vías o por redes sociales. «Cuando puedo me meto en los mensajes directos y a veces te llevas muchas sorpresas. Sobre todo ahora todo es bastante positivo pero de vez en cuando hay comentarios de gente que se quiere hacer la graciosa. Cuando te equivocas todo el mundo te va a corregir. Me hace gracia porque los comentarios negativos siempre son superconcretos y de algo en específico. Pero están ahí y hay que convivir con ello, es natural al final».

También reconoce que estuvo «muy cómodo» cuando le invitaron en un programa de Antena 3 Televisión, ‘Veo cómo cantas’, donde su participación acabó teniendo gran repercusión y se llevó felicitaciones hasta de Rosario Flores. «Aquello fue una sorpresa gigante. No acaba de molar que te reconozcan exclusivamente por ello, pero es lo que hay. Que si ‘el de OT’, ‘el escultor’, como me llamaban a mí en ese programa.... Es lo que tiene la tele cuando te das a conocer, que te relacionan con algo. Luego al final es tu trabajo cambiarlo y ser algo más que solo eso», dice.

Tras ese paso en televisión, admite que aún le reconocen más por la calle. Y eso que, antes de aquello, hasta le abordaron varias veces este verano en un pequeño pueblo de interior de la Comunitat Valenciana. «Fue gracioso. Yo allí iba a desconectar un poco y casi ni a pensar en esto. Lo más curioso fue cuando iba vestido de portero y de repente me pidieron una foto. Pero bueno, se lleva bien porque casi siempre te encuentras con gente agradable y puedes conversar con ella. El otro día me crucé con una persona que no fue tan agradable y bueno, pasas un minuto ahí de incomodidad. Pero nada, casi siempre es positivo».

Con una agenda salpicada de entrevistas y conciertos, su sueño sigue siendo poder tocar algún día en el estadio de fútbol del Centenario, que es donde juega la selección de Uruguay y colaborar con músicos a los que siempre ha admirado, como Ed Sheeran. «No me pongo metas. Lo que venga será bueno. Pero sí, hacer un concierto en un estadio sería tremendo. Llegar a hacerlo sería como sentirme muy realizado», reconoce. No obstante, tiene los pies en el suelo y, aunque le gustaría acabar algún día la carrera de Bellas Artes, afirma que su prioridad «es darle de lleno prioridad a la música, que necesita mucho tiempo».

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