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"Entre copas", vivir para vivir

La vida son etapas y en determinados momentos hay que decidir con qué perspectiva afrontarlas. De eso habla «Entre copas», la función que se representará en el teatro Olympia del 3 al 6 de febrero.

Juanjo Artero, Patxi Freytez y Ana Villa.

Con una copa en la mano todas las conversaciones fluyen mejor. Aunque, quizás, el quid sea tener tiempo para hablar, disfrutar y saborear el momento. Porque el tiempo es, en una sociedad en la que se vive a velocidad de vértigo, el mayor premio al que todos aspiramos. En «Entre copas», es precisamente el tiempo el que se detiene para sacar a relucir historias pequeñas, llenas de detalles y de vida. O no. Porque con apariencia de comedia ‘blanca’, divertida y serena, la función tiene un poso inquietante y resbaladizo. Protagonizada por Juanjo Artero, Patxi Freytez, Ana Villa y Miriam Cabeza, «Entre copas» es un relato «narrado con sencillez, con actitudes, gestos, réplicas y contrarréplicas exactas y reconocibles, donde nada parece fingido o falso. Sin dejar de entretenernos, la función nos enfrenta a temas como la soledad y el individualismo, el sentido de la amistad, la melancolía por el paso del tiempo, la juventud perdida, la auto superación y el disfrute de la vida», explica Garbi Losada, la directora de una pieza que se ofrecerá en el teatro Olympia del 3 al 6 de febrero y que es una adaptación de la novela de Rex Pickett que ya fue llevada al cine por Alexander Paybe -la película obtuvo más de 350 premios, incluido el Oscar al mejor guion adaptado-. «La obra invita a caer en la tentación de gozar. De superar lo gris y prosaica que puede ser la existencia, sin caer en la desesperanza ni en la amargura», apunta Juanjo Artero, el actor que cada tarde llega a miles de hogares en la serie de La 1 «Servir y proteger» .

Juanjo Artero y Patxi Freytez., protagonizan "Entre copas" Levante-emv

En la historia de «Entre copas», Miguel y Andrés, amigos de toda la vida, se enfrentan a la pregunta de qué pasa cuando tienes cuarenta y tantos años y te das cuenta de que nadie volverá a tutearte. Miguel, divorciado deprimido, escritor frustrado y apasionado del vino, es un pesimista. Andrés, un actor fracasado que está a punto de casarse, un seductor. Ambos, y como despedida de soltero de Andrés, deciden realizar un viaje y, entre copa y copa, sacan a relucir sus inseguridades tratando de encontrar algo que les permita escapar de la mediocridad y sentirse vivos. Y así ocurre hasta que se encuentran con Amaia y Terra, dos entendidas en la elaboración del vino que trabajan en unas bodegas. Dos mujeres independientes, emprendedoras y temperamentales que los desequilibran en toda una sacudida vital que les exigirá madurar y decidir con qué perspectiva van a afrontar la segunda mitad de su vida. «Quizás es la propia vida la que te obliga a replantearte la vida», afirma Artero, para el que la evolución «depende de la edad y el momento», lanza. «Soy de los que piensa que hay que salir de la zona de confort, arriesgarse y cambiar para crecer pero eso también depende del momento y, a veces, no depende de uno ya que es la vida la que te sitúa y no uno mismo», expone.

Con un paisaje de bodegas y viñedos como un personaje más de la obra, los sentimientos de los cuatro protagonistas son toda una explosión de desatadas emociones. «Seguro que el público se identifica con alguno de los cuatro personajes, o con los cuatro. Todos pasamos por momentos de cambio», afirma Artero para el que, como cantaba Julio Iglesias, el gran peligro es olvidarse de vivir. «Hay que disfrutar de la vida y parece que últimamente eso lo hemos aparcado. Vivimos unos tiempos raros que el virus ya ha rematado. En general el ritmo de vida nos lo marca el trabajo y parece que somos como zombis y ya solo vivimos para trabajar porque no nos queda otra», reflexiona. «Antes no le dábamos ninguna importancia al acto de quedar con un amigo a tomar una copa y ahora nos damos cuenta de que eso vale millones. No hay nada como mantener con tranquilidad una charla con un amigo con una buena botella de vino al lado . Sinceramente creo que es una de las cosas más buenas de la vida. ¿Para qué sirve vivir?, pues para eso, para disfrutar y vivir el momento», expone. «Hay que vivir para vivir. Vivir es vivir la vida», apunta el actor que, desde que en 2019 sufrió una embolia pulmonar, se plantea el vivir el día a día como si no hubiera mañana. «Si me dejan», bromea.

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