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«J’attendrai», la guerra mata el futuro

La obra que se ofrece en la Sala Russafa, no revisa el nazismo, sino la tragedia individual de los que sobrevivieron al miedo y al dolor

La obra se ofrece hoy y mañana a las 20 h y el domingo a las 19 h.

Es una invitación. A conocer y entender. ‘J’attendrai’ alterna pasado y presente para bucear en la historia de una separación y describir el sentimiento de culpa de quienes sobrevivieron al horror nazi.

Para José Ramón Fernández, Premio Nacional de Literatura Dramática (2011), «la realidad puede ser mucho más amplia que el realismo». Es lo que sucede en ‘J’attendrai’. El texto arranca como proyecto en los años 90. Su germen es el descubrimiento a los 18 años de que el tío de Fernández había sido un superviviente de los campos de concentración nazi. De ahí nace la necesidad de conocer, de entender la historia de su pariente, pero también cómo se puede convertir uno en opresor o cómo se soporta la sospecha y la culpa de haberle ganado la partida a la muerte.

«Nunca le preguntaba directamente a mi tío porque sabía que era un tema muy doloroso para él, pero leía muchísimo sobre todo lo que ocurrió en los campos, con los exiliados, con quienes sobrevivían», explica el autor. Era una documentación densa, como también lo era la escritura, que avanzaba lentamente, a lo largo de lo años y simultaneándola con otros textos para darle suficiente aire y reflexión a este proyecto. En la propuesta conviven pasado y presente, donde fantasmas, vivos y próximos a la muerte comparten el impacto de unos hechos que cuyos efectos se mantienen hoy día en muchas familias.

La literatura, el cine, el teatro ha servido para que aprendamos de la historia, para que se genere una empatía y la respuesta, afortunadamente, hoy pueda ser diferente

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«Estamos viendo cómo en un mes de guerra en Ucrania han salido millones de personas del país. Y la ciudadanía, pero también algunas instituciones, se está organizando para acogerlos. En el año 39 cruzaron la frontera con Francia unos 500.000 exiliados españoles y los metían en campos de concentración. La literatura, el cine, el teatro ha servido para que aprendamos de la historia, para que se genere una empatía y la respuesta, afortunadamente, hoy pueda ser diferente», reflexiona el autor .

Contribuir al aprendizaje sobre lo vivido era el propósito de este proyecto que, desde su arranque, ha tardado casi 30 años en ser estrenado.

Uno de aquellos exiliados era Pepe, un republicano español en Mauthausen, que se hizo cargo de la protección de un joven comunista francés, obligado a separarse de su novia Patricia, una española que esperaba su regreso. Su historia y la de los descendientes de estos tres protagonistas, así como la del propio autor, que se incluye en la pieza como un personaje más, es el material para una propuesta que tiene como mensaje que la guerra mata el futuro.

«Nos hace muy felices ver que esta obra ayuda a querer saber sobre nuestros mayores; que se acaben los silencios que durante tanto tiempo se impusieron», afirma el autor de la obra que se ofrece en la Sal Russafa.

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