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Manuela Vellés | actriz, protagonista de ‘culpa’

Manuela Vellés: "Me apetecía prestar mi embarazo a ‘Culpa’"

La actriz interpreta a una mujer violada que se queda bloqueada tras la agresión. Dirigida por Ibon Cormenzana, la actriz rodó la película mientras se encontraba embarazada de su segundo hijo por lo que el torrente de emociones que sintió al desdoblarse fue mayúsculo.

Manuela Vellés

Manuela Vellés rodó Culpa embarazada de su segundo hijo. Y, mientras ilusionada esperaba la llegada del bebé, se ponía en la piel de una abogada a la que viola uno de los amigos de su novio tras una noche de fiesta. Anna, que así se llama la protagonista, se bloquea tras la agresión y, avergonzada, se refugia en el monte para vivir en soledad todo su embarazo. La historia, en la que predomina el silencio, es tan dura como real. Vellés coescribe y coproduce la cinta que hoy se estrena en cines, junto a su pareja, Ibon Cormenzana.

Vellés protagoniza Culpa ©RubenVega

‘Culpa’ relata, sobre todo, una historia de mucho dolor.

Es una película que es imposible que te deje indiferente. La historia es un viaje en el que buscábamos acompañar a la víctima en el dolor y que el espectador lo viviera de forma cruda. La película tiene su lado realista, en el que el espectador se acerca al calvario que ella está viviendo, y también una parte de metáfora que es cómo ella se encierra en sí misma y que lo contamos a través de cómo ella decide vivir en una cabaña aislada en el monte.

¡Qué duro e injusto es sentirse culpable cuando se es una víctima!

Es el sentimiento que más nos choca pero que es común a todas las personas que han sufrido abusos. Y la primera pregunta que a las víctimas les surge es qué hubiera podido hacer yo mejor o diferente para evitarlo. Y no solo para eso, sino que una vez que sucede el acto, hay que saber reaccionar a tiempo y muchas veces en estas situaciones traumáticas, aparece el estado de negación y el bloqueo por la sensación de culpa y vergüenza y por un montón de emociones que te hacen no contar tu historia y te aíslan y obligan a vivir este episodio en soledad.

Una soledad que, en algunos casos, lleva a las víctimas a enloquecer.

Nosotros estábamos escribiendo el guion y al compartirlo con nuestro entorno más cercano aparecían historias de mujeres que coincidían demasiado. Es brutal la de historias que hay guardadas y las situaciones incómodas que, de alguna manera, todas hemos vivido con nuestra sexualidad. Los traumas están ahí. Es importante que una película acompañe a todas las personas que han podido vivir algo parecido y que no nos sintamos tan solos, que no sintamos vergüenza y que entendamos que no existe una culpa porque da igual como hayas reaccionado porque no hay que poner nunca el foco en la víctima y sí respetar sus tiempos, acompañarla, entenderla y abrazarla para que encuentre ese espacio para, a su tiempo, contarlo y que la sociedad lo reciba.

La protagonista de Culpa acude al aislamiento y la bebida como refugio ante la desconcertante situación. ¿Es un molde a seguir?

Y la negación, el no querer asumir lo que ha pasado y no ponerle nombre. Nosotros hablamos de violación, pero en primera persona, muy poca gente asume que ha sido violada. Y sí, todo esto es muy común. Lo que se cuenta en la peli, ser violada por un conocido, pasa más de lo que creemos pero no se habla porque paraliza y tampoco se quiere desenmascarar al otro.

Anna, además, es una abogada pero no denuncia la agresión.

Ahí la paradoja porque ella es una mujer empoderada que tiene todas las herramientas para hacerlo, pero se bloquea, algo muy normal. Queríamos abrir ese debate. Ella, como otras muchas mujeres, podría denunciar pero para eso tendría que contar tu historia y eso es lo que no puede. Es un proceso muy duro en el que sufres mucho y a lo mejor no te apetece, después de lo que has pasado, pasar por eso.

La película es una bofetada en el sentido de que el agresor vea las consecuencias porque a veces no es consciente de hasta donde ha llegado cuando a la víctima le ha destrozado la vida y llenado de dolor.

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En el relato también se muestra como un embarazo, que es un motivo de felicidad, puede ser un calvario.

Bueno, es que cualquier acto sexual podría ser un bebé en potencia y eso lo sentimos las mujeres desde la primera vez que tenemos una relación. El susto por quedarte embarazada está ahí, cuando ellos lo hacen, se van y se olvidan. Hay que hablar del agresor y ellos deben saber qué sienten las víctimas. Esta película es una bofetada en el sentido de que ellos vean las consecuencias porque a veces el propio agresor no es consciente de hasta donde ha llegado cuando a la víctima le ha destrozado la vida y llenado de dolor.

En el rodaje estabas embarazada de tu segundo hijo, ¿cómo podías interpretar a una embarazada que deseaba acabar con su bebé?

Te diré que fue muy fuerte y que lo hice de una manera muy consciente. Tenía muchas ganas de trabajar con mi pareja y con mi hermana y el hecho de ser mi segundo embarazo me hacía sentir más segura. Las segundas experiencias son diferentes porque se viven con menos sustos e inseguridades . El rodaje me pilló en un momento muy feliz y eso me hizo ser más fuerte. Nos apetecía contar esta historia porque la sentimos muy necesaria y nos toca mucho. Para mí ser actriz y poder prestar mi embarazo a ello me apetecía. Me sentí arropada. El rodaje fue muy especial porque solo éramos cinco personas y fue súper familiar. Siento que esa intimidad es lo que ha hecho que la película sea mágica. Yo, como también era la creadora, tenía el control; si había algo que no quería hacer, o no me sentía capaz, pues lo paraba y punto.

En la película casi no hay diálogos pero tus gestos y silencios los suplen de forma magistral.

Ese era uno de mis retos y lo que me motivaba. Los silencios y la naturaleza han sido un gran apoyo. El proceso fue muy complicado porque vivir lo que vive esta mujer ha sido, en mi estado, increíble.

Dirección y guion lo has compartido con tu pareja, ¿cómo ha sido?

A contrarreloj. La idea surgió con el primer embarazo pero la guardamos en un cajón. Con el segundo la retomamos juntándonos con mi hermana Juana, que también le apetecía un montón contar esta historia. Ha sido mi primer guión y al trabajar con Ibon he aprendido muchas cosas. A veces no estábamos de acuerdo y discutíamos apasionadamente para ver hacia dónde iba la trama. He vivido todo el proceso de forma muy apasionada, entregada y con muchísima ilusión. Estaba embarazada pero me sentía muy capaz de trabajar y eso me estimulaba un montón. Además de escribir el guión, preparaba el maquillaje, el vestuario. He hecho de todo y eso me tenía ocupada y muy, muy ilusionada.

¿Trabajar en una película tan pequeñita como esta te está generando más satisfacciones que hacerlo en una de la superproducciones en las que has participado?

Absolutamente porque me parece un pequeño prodigio cuando al principio fue un poco de experimento. Cuando produje mi primer disco también fue genial. Creo que, para lo bueno y lo malo, lo que nos satisface es crear emociones en quien la vea.

Y ahora que lo has dicho, ¿tu próximo disco para cuando?

Estoy preparando cosas pero lo hago con tranquilidad. Para mí la música es el placer de mi tiempo libre y mi espacio de libertad y de eso ahora tengo poco, pero vamos, siempre está ahí. En el próximo disco, que avanza lentamente, quiero que sea distinto, necesito experimentar y me gustaría colaborar con gente. Las cosas tienen que madurar. Lo que tengo claro es que no puedo estar en todas partes.

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