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Malú | cantante
Malú Cantante

Malú: "Vivo a tope. No sé cómo dosificarme"

Con su ‘Mil Batallas Tour 2022’ abrirá la segunda edición del Ciutat Festival by CaixaBank. Anuncia que llega al Ciutat de València con «más ganas» y «más fuerza que nunca».

Tras un obligado parón, Malú regresa a los escenarios. Salva Musté

La lesión, la maternidad y la pandemia han transformado a Malú. Parar, confiesa, le ha servido para aprender a delegar y eso, cuando alguien es tan «exigente y perfeccionista» como ella se define, es todo un paso. Ahora, liberada, disfruta más del momento . Con su ‘Mil Batallas Tour 2022’ abrirá la segunda edición del Ciutat Festival by CaixaBank. Anuncia que llega al Ciutat de València con «más ganas» y «más fuerza que nunca».

Malú actuará el día 17 en València Hors Producciones

Malú se siente ahora «fenomenal». Está, posiblemente, atravesando por uno de sus mejores momentos profesionales. «Ahora», incide, sí que disfruta de lo que hace. Malú, entre risas, dice que se siente como un león al que, tras estar en una jaula de oro recibiendo cuidados, han vuelto a dejar en la sabana. El viernes, día 17 y a las 21:30 horas, actuará en el Ciutat de València. Llegará, anuncia, «guerrera» y con ganas «de dar mucha guerra».

¿Estamos ante la Malú más guerrera?

Creo que sobre todo estáis ante la más liberada. Ahora disfruto de las cosas. Atrás quedó la fase del sufrimiento, del tenerlo todo perfecto, del vivir con una exigencia terrible que no me permitía disfrutar de muchas cosas. Ahora estoy más liberada. Estoy aquí, disfruto así y hago lo que quiero sin complejos.

En València tendrás que pelear por el aplauso de 27.000 personas. Tu concierto será uno de los más multitudinarios.

Habrá que estar a la altura. Estoy disfrutando del momento como no te puedes imaginar. Cuando arrancó la gira me preguntaban si estaba nerviosa y no tenía nervios pero sí ganas y mucha emoción. Tenía unas ganas locas de volver a subirme a un escenario y cuando me subí la sensación fue brutal. Tenía ganas de dar a mi gente todo lo que llevaba dentro durante todo este tiempo. Cada concierto es lo más.

¿Parar te ha hecho resetear y apreciar más lo que tenías?

El parón para mí ha sido fundamental. Nunca hubiera tomado la decisión de parar, pero la vida fue la que me paró. La lesión fue una de las cosas más duras por las que he pasado. No entendía nada. Fue muy duro. Con el tiempo me he dado cuenta de que era algo que necesitaba parar tomar perspectiva, estar conmigo misma y aprender a darme cuenta de que hacía cosas preciosas y no las terminaba de disfrutar porque estaba todo el día pensando en que todo fuera perfecto. El poder vivir las cosas desde la calma y con la perspectiva de disfrutar me permite ser feliz de manera mucho más sana.

Nunca hubiera tomado la decisión de parar, pero la vida fue la que me paró. La lesión fue una de las cosas más duras por las que he pasado

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¿Has aprendido que podías vivir sin la música?

Para nada, he aprendido que no puedo vivir sin la música. Me he dado cuenta de que la necesito. Es como cuando sacas a un animal de la selva para curarlo y lo tienes ahí metido en un sitio maravilloso al que se acostumbra y está a gusto pero él no entiende nada y, cuando lo devuelves a la selva, tiene miedo pero sabe que allí es tremendamente feliz.

¿En estos últimos cuatro años has tenido que librar muchas batallas.

Las más duras, pero también de las más fáciles de salir porque las batallas eran conmigo misma.

¿Qué sientes cuando escuchas al público corear tu nombre o cantar de pe a pa todas tus canciones ? ¿Es más que una satisfacción?

Emoción, mucha emoción. Es más, no sabría explicarte porque ahora es diferente. Es difícil definir ese sentimiento porque es emoción, es plenitud, es ser un león en la sabana.

¿Durante el parón se te olvidó esa sensación y temiste que el público se olvidara de ti?

No se olvidaron, no. Y eso me hace más feliz, me da mucha fuerza y me hace sentir realizada. ¿Sabes? ahora cuando termino y llego a casa, digo sí (grita). Ahora todo lo valoro más porque lo hemos pasado muy mal. Primero la lesión y durante la pandemia no hemos vivido por lo que, en general, todos estamos disfrutando muchísimo más de todo.

Cuando ser exigente y perfeccionista es algo enfermizo es terrible porque entras en un bucle en el que eres incapaz de delegar

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¿Ser tan exigente y perfeccionista no es una de las peores batalla que uno debe superar con uno mismo?

Cuando es enfermizo es terrible porque entras en un bucle en el que eres incapaz de delegar. En esta gira sigo haciendo muchas cosas porque es lo que me gusta y porque lo necesito, pero llevo muchos años trabajando con mi equipo y ahora soy más flexible. Esto antes era imposible.

¿Eres de las que da rápidamente las batallas por perdidas o eres de las que cuesta doblegar?

Depende de qué tipo de batallas y de si sé que tengo la razón o no. Es importante tener equilibrio. En la vida hay batallas que son innecesarias y otras que las estás teniendo contigo misma porque te puede el ego, el no, el querer llevar la razón y no siempre es así. Hay batallas en las que si no tienes la razón, mejor no iniciarlas. En este tema creo que estoy bastante equilibrada.

¿Es uno de tus álbumes más especiales porque, como dice tu canción, resurges de las cenizas?

Este disco para mí ha sido muy liberador y , por qué no, un punto de inflexión. Ahora no tengo complejos. Hago la música como la siento, como quiero hacerla, como me apetece, cuento las historias tal y como las quiero contar, sin tabús, sin miedos... y así es todo muy liberador.

¿Es el disco más Malú?

Todos son muy yo porque reflejan el momento de mi vida por el que, en ese momento, estaba pasando. Este es el más yo de ahora. Si lo escuchas de arriba a abajo te das cuenta que quién soy, una mujer que ahora está más tranquila, que vive las cosas con emoción, que las disfruta y las mastica sin pensar si funcionarán o no, simplemente disfruta de lo que hace.

El éxito te llegó con 16 años y desde entonces siempre te ha acompañado. A nivel musical, ¿cómo sigue una formándose o experimentado desde dentro de esa vorágine?

La carrera de un artista cuando es de muchos años es muy cíclica. No tengo la fórmula. Sé lo que mí me funciona y con esto sigo, porque al final, las fórmulas son caducas y siempre va a salir una fórmula mejor que la tuya. Mi carrera me ha generado un aprendizaje muy grande porque he tenido de todo, a veces me ha ido increíblemente bien y otras no tan bien e incluso peor. Lo único importante es no tirar la toalla, ni bajar los brazos aunque te digan lo contrario.

Malú durante un concierto Hors Producciones

¿La credibilidad es lo que más te ha preocupado en estos años de carrera?

La credibilidad es el trabajo de muchos años y más, siendo mujer y empezando tan pequeña. En este país nos cuesta mucho comprar una entrada para ver a una mujer y eso que estamos muchísimo más empoderadas y, ahora, entre nosotras nos apoyamos mucho.

¿El éxito, cuando se es mujer, se disfruta más?

No te creas. Cuando tuve éxito con 16 años en las entrevistas y en las críticas me acompañaban cosas como la sobrina de, la hija de, o la amiga de, sin valorar si la canción era buena o no. En ese momento me di cuenta de que no podía tener el más mínimo resbalón porque mi credibilidad pendía de un hilo. A partir de ese momento dejé de disfrutar y de respirar y solo me dediqué a trabajar y trabajar.

¿Malú es lo que se ve o tiene un Doctor Jekyll y Mr Hyde?

Es lo que se ve. Si escuchas el disco sabes perfectamente quién soy desde el principio. Soy así. Durante muchos años era más vergonzosa, más miedosa, me tapaba y me escondía detrás de un pie de micro. En La Voz se me empezó a ver como era porque ahí no hay mucho que esconder ni fingir. Ahora soy fuerte. Si algo me da miedo, me hago la loca y me tiro de cabeza a por ello pero también soy vulnerable. Muchas cosas me hacen mucho daño pero me enfrento a ellas y sé salir de ellas.

Si empezaras ahora en el mundo de la música, ¿qué harías de forma distinta?

Nada, no hubiera podido avanzar si no me hubiera protegido. Quizás hubiera caído mejor a más gente, pero yo necesitaba ese personaje para generar mi credibilidad porque todo lo que se salía del guión me daba pánico y vergüenza.

Me siento orgullosa como mujer porque he trabajado mucho y todo ha sido muy duro. Y no todo bueno

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¿Cómo eliges el repertorio para un concierto? Reúnes a gente de muchas generaciones.

Trato de hacer un viaje y darle a todos un poquito de mí. Hay gente que viene a los conciertos que se montó en el tren en el mi primer disco y otros que lo están haciendo en este último. Montar un show es complicado y éste no puede durar siete horas. He sido muy obsesiva con la idea de hacer un recorrido. El concierto es un viaje en el que, de repente, me voy muy lejos y luego vuelvo al hoy. Es un no parar. Cuando menos te lo esperas te llevo al 98 o al 99, de repente estamos en el 2020, de ahí al 92... estamos viajando constantemente y a mí eso me parece brutal.

¿Te dosificas y dosificas más tus conciertos?

No me he sabido dosificar en mi vida y creo que se me nota. Vivo a tope. Probablemente, los primeros temas del show son los más potentes vocalmente, pero es que arranco muy fuerte y sigo muy fuerte. Yo sé que me tengo que dosificar pero ¿cómo se hace? No sé. Yo entro y exploto, y no sé cómo, pero llego al final.

¿De qué te sientes más orgullosa?

Me siento muy orgullosa de estar hoy aquí, de seguir y poder seguir subiendo a un escenario. Me siento orgullosa como mujer porque he trabajado mucho y todo ha sido muy duro. Y no todo bueno. Mi papel era que todo pareciera perfecto pero no lo era. Ahora me enorgullezco de verme conciliando mi vida, intentando ser una madre al 100% y seguir siendo una artista al 100%. Soy feliz por seguir dando mi vida encima del escenario y compartirla con darle mi vida a mi hija y, probablemente, sea de las cosas que más orgullosa me siento en mi vida.

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