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Los abanicos 'de diseño' son para el verano

Los abanicos artesanales son pequeñas obras de arte que, no solo son muy eficades contra el calor en verano, sino que aportan distinción como complemento.

Pieza de la línea «Kandela Fans» en tonolima. A.F.

Hablar de moda en los abanicos es un asunto complejo en el que coinciden la mayoría de creadoras y creadores que se dedican a fabricar este artículo de artesanía. Como un complemento que es, depende del estilo de cada persona, del momento elegido para llevarlo (si es a diario o en una ceremonia) y de las preferencias personales. También la tendencia a la hora de elegir un abanico es diferente, en términos generales, en los países del sur, más proclives al colorido que en los del norte, donde se opta por diseños más sobrios. Con todo, el uso del abanico sí que está de moda, este verano más que nunca, después de varias temporadas en las que, a causa de la pandemia, talleres y tiendas apenas vendieron estas pequeñas obras de arte, que son tan eficaces para combatir el calor.

Tres abanicos de diferentes colecciones de Aire Distinto. Urban

La población de Aldaia sigue siendo la cuna del abanico artesano y la principal productora en España, ya que concentra la mayor parte de los talleres y empresas donde se fabrican, siguiendo un meticuloso proceso. En este municipio de l’Horta Sud está también el museo, ubicado en un edificio singular, la «Llotgeta» (originario del siglo XVII) que tiene actualmente una valiosa colección, a la cual se incorporó recientemente un lote donado por la familia de Matilde Salvador, que atesoraba la artista. También hay negocios de fabricación de abanicos en los municipios del entorno.

Diseño

Diseño Urban

Aunque Aldaia se asocia con el palmito clásico de maderas nobles caladas y grabadas, y pinturas de flores (de hecho, sigue siendo muy demandada esa tipología) y también con el abanico de ceremonia (piezas de gran tamaño para falleras y falleros, clavariesas o bodas), cada vez son más los talleres que optan por diseños más actuales, en ocasiones, en exclusiva y, otras veces, conviviendo con la tradición.

Dentro de los abanicos de diseño, destacan por su innovación en la actualidad, dos colecciones nacidas durante la crisis sanitaria y que ya se están comercializando, impulsadas por personas que son la segunda o tercera generación en su familia. Se diferencian del resto en que el llamado abanico ‘moderno’ se caracteriza por el varillaje de madera liso y la ornamentación (o no) en la tela. Pero, en este caso, es al revés: el trabajo se plasma en el varillaje, a base de calados con formas geométricas.

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La primera de las propuestas es «Kanela Fans» de Amalia Ferrandis, la segunda generación de esta actividad en su familia, que hace dos años decidió hacer una apuesta «totalmente diferente» a lo que ofrece la mayoría y comercializarla a través de la venta on-line. En esta temporada, sus creaciones ya se pueden adquirir en pequeñas tiendas especializadas en artículos de diseño. Con varillajes de madera de abedul o de sipo, ambos de procedencia nacional, y calado realizado con láser, esta elegante y, al tiempo, fresca línea exhibe telas de popelín, algodón 100% o encajes. Ferrandis afirma que su clientela está formada por «personas que posiblemente no han utilizado abanicos antes» y que se sienten atraídas por una estética diferente. «Durante años he ido a las ferias de París y eso es una influencia», indica. Considera importante la innovación en los talleres, tanto en el clásico como en el moderno, porque «la sociedad va pidiendo cosas nuevas, como que los artículos sean ‘ecofrienly’, una tendencia en Europa que ya va llegando a España», explica.

Aldaia es la cuna y la principal productora al albergar la mayor parte de los talleres. Algunos de ellos dan el salto al diseño más actual, en exclusiva o combinándolo con la fabricación de los tradicionales

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De forma paralela, ha aparecido también una colección nueva de Abanicos Burriel, que hace meses abría su propia tienda en València además de mantener su taller en Aldaia. Con sapelly (una madera africana) la firma familiar elabora potentes varillajes que son calados por procedimiento artesanal con motivos geométricos. En las telas con las que completa estas piezas predominan los colores lisos. «La clientela los busca para combinarlos con la ropa que se va a poner. Si son turistas del sur, prefieren el colorido más vivo. Si son del norte, se suelen inclinar por tonos más neutros», explica Dani Burriel, responsable actual del negocio. Como Amalia Ferrandis, también este artesano apuesta por la innovación de las nuevas colecciones para abrir un mercado diferente al que adquiere un abanico tradicional.

Las sedas «Manuela A.» y el ‘pop art’ de Aire Distinto

Junto a estos dos referentes actuales del diseño, en la zona hay otras firmas que comenzaron a innovar hace años y que se han convertido en un clásico dentro de los abanicos modernos. La colección «Manuela A.» de Celso Hoyo (Alaquàs) combina maderas como el palo santo en liso en el varillaje, con telas de seda pintadas con diseños exclusivos, en piezas de gran tamaño. Esta línea está dedicada a la matriarca de la familia, Manuela Arce. Y la firma aldaiera más televisiva, ya que ha aparecido en platós en numerosas ocasiones a través de conocidas periodistas, es Aire Distinto, de Lola Blay, famosa por sus colecciones ‘pop art’, de frutas, inspiradas en los años 20, con escenas marineras, o con otros motivos originales y desenfadados, que ornamentan con miniatiuras de madera, sustituyendo a las tradicionales borlas.

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