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Àngel Llàcer Director y actor de La jaula de las Locas

"Soy de los que no le da valor al fracaso y al triunfo"

«La Jaula de las Locas» es un gran canto a la libertad individual y colectiva que, durante un mes, transformará el Olympia "en una fiesta"

La jaula de las Locas estará en València durante un mes Urban

La jaula de las Locas es, según Àngel Llàcer, «un canto a la libertad individual y colectiva». Todo un chute de «optimismo». Una gran fiesta. Un musical «hecho con mucho amor» para que el público se lo pase «muy bien». Dirigido de Àngel Llàcer y Manu Guix y con coreografías de Miryam Benedited, el espectáculo que estará en el teatro Olympia del 15 de diciembre al 15 de enero, está inspirado en la obra francesa ‘La Cage aux Folle’ escrita por Jean Poiret en 1973. Pero ¿de qué va? «La apacible vida de pareja de Albin y Georges, propietarios del club La Cage aux Folles de Saint Tropez, se ve alterada por el anuncio de que Jean Michel, el hijo de Georges, se va a casar con la hija de un diputado ultraconservador, acérrimo defensor de los valores más tradicionales en la vida familiar. El encuentro explosivo entre dos familias tan distintas desata una divertidísima comedia llena de amor y de situaciones delirantes», explica el director, para el que actuar en La jaula de las locas le ayuda a «reconciliarme conmigo».

Trabajar para «disfrutar y hacer feliz» debe ser una gozada.

Eso es una maravilla. A veces, uno pierde un poco la razón por la cual se dedica a lo que te dedica y, con La jaula de las locas, uno se reconcilia con ella. ¿Qué por qué me dediqué yo a esto? para hacer a la gente feliz. Me encanta ver como esta función hace a la gente feliz . Es una obra terapéutica. Yo me dedico a ser actor y, aunque suene raro, nunca me he preocupado por mi carrera actoral. La vida me ha ido llevando y mi única pretensión era y es ayudar a los demás. Trabajo para hacer a la gente más feliz. Me guio por esto. Cuando tenía 18 años empecé a estudiar Empresariales y lo dejé porque yo no estaba obsesionado con generar dinero, como otros, y estaba convencido de que el dinero me llegaría haciendo algo útil. Por eso decidí estudiar teatro. Ahora tengo compañeros que, cuando los veo, me dicen que, mira por donde, al final soy el que más dinero gana de todos.

Así, uno sí que puede decir que es feliz.

El dinero, no te voy a engañar, me lo da la televisión. Cuando me venden lotería les digo que a mí ya me tocó. Desde hace 20 años salgo por la tele y ahí sí que se gana pasta. Estoy y sigo ahí, por una parte, porque he tenido la suerte, y, por otra, porque me lo he trabajado. He participado en tres programas súper importantes como Operación Triunfo, Tu sí que vales y Tu cara me suena, en este último, hace once años que lo hago. Once que se dice rápido. Lo empecé con 37 años y voy a cumplir 49.

Visto así, casi podrías ya vivir de rentas.

Sí, bueno, pero también hay que saber hacerlo.

Desde la risa o lo cómico, La jaula de las locas también invitar a reflexionar...

Sí, ¿pero sabes qué pasa? que la reflexión también depende de cada uno y la lectura también está en los ojos del que lo mira. Claro. Cada uno reflexionará de lo que tenga que reflexionar. Yo las reflexiones ya las he hecho. Para mí, lo más importante es el hecho teatral. Esta es una comedia súper divertida en la que te ríes muchísimo y mola el acto de compartir un momento de felicidad. Esta obra ya la han visto más de 400.000 personas y muchos han repetido porque son dos horas y media de sentimientos bonitos, de risas, de amor, de orgullo a uno mismo, de autoconfianza, de ego bien gestionado, de no sé, de todo . Es un espectáculo blanco para todos los público y eso no es algo sencillo. 

Imagen de la función Urban

¿Es lo más exigente que has hecho?

Sí, ser actor de musical es muy, muy fuerte. La voz tiene que estar perfecta y eso exige, por ejemplo, dormir y, a veces, no me apetece pero tengo que tener la voz súper descansada. Tienes que cuidarte mucho, hacer ejercicio... Estar casi perfecto.

El teatro no se lo va a comer nadie, porque no se puede sustituir. Ver a personas haciendo arte delante de ti es emocionante e irremplazable.

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¿Merece la pena tanto esfuerzo?

 Yo siempre digo que es ser como un deportista de élite. Tienes que estar súper en forma y súper atento, porque además cada público es distinto. Y ahí está la magia del teatro, porque es una cosa viva y existe solo en ese momento. Cuando dicen que las plataformas se lo van a comer, se equivocan, porque el teatro no se lo va a comer nadie, porque no se puede sustituir. Una peli se puede ver en el cine o en casa pero el teatro, con unas personas haciendo arte delante de ti y en ese momento, es emocionante e irremplazable.

Además de actor también eres el director de la función.

Sí, pero tampoco me pongo mucha presión. Intento hacer las cosas para pasármelo bien, para que las personas con las que trabajamos sean felices y para que las que nos vengan a ver sean felices. No tengo miedo al fracaso porque he fracasado muchas veces en mi vida y he triunfado otras tantas. No le doy valor al fracaso ni al triunfo. Si no funciona es una lástima, claro, pero yo siempre tengo una actitud de éxito. Hay que pasarlo bien y disfrutar con lo que uno hace. Me encanta hacer teatro. Yo lo único que siento es, antes de salir a escena, responsabilidad, mucha responsabilidad.

La obra es una superproducción.

He querido ir con todo, sí. ¿Sabes porqué? Porque muchas veces cuando se va de gira, se pone la música grabada o se rebaja el elenco de actores o se ponen menos bailarines. Y yo no quería eso. Yo quería ir con todo. Los de València, Murcia o Bilbao tienen derecho a ver lo mismo que en Madrid. No es un problema de costes sino de ofrecer lo mismo y satisfacer a el público que es para el que trabajamos.

¿Cómo se convierte un teatro en un oasis de felicidad?

Queriendo, queriendo y queriendo. Sé que parezco un flipado, pero lo importante es dar amor y cariño a las personas. La obra es una gran obra, con unos muy buenos números musicales, unas escenas chulísimas y un libreto precioso. A eso, súmale los músicos en directo que dan mucha energía. El éxito solo se consigue cuando uno quiere lo que hace, ama su profesión y ama al público tratándolo con respeto, cariño y amor. 

La Jaula busca divertir y entretener Urban

Cierras y empiezas el año en València.

Eso es lo que más me gusta. Haré función en Nochevieja y me apetece mucho. Todos los días de Navidad y fiestas haré yo la función. Además, aquí vamos a celebrar las 500 funciones desde que empezamos.

La historia es de los años 70 pero sigue siendo actual.

Es que tampoco hemos evolucionado tanto.

Es una lástima tener que seguir reivindicando.

 Esto es la vida. Nos meten en la cabeza que tenemos que evolucionar y, en algunas cosas, seguimos siendo los mismos que en la antigua Grecia. La especie humana y los sentimientos, positivos o negativos, no evolucionan.

¿Siempre te has sentido libre?

Siempre.

Ese es tu éxito.

Es mi manera de ser. Soy divertido pero también tengo un carácter fuerte y sé que a veces molesta; si es así, lo siento.

¿Quién no debería de ir a ver este espectáculo?

Gente con prejuicios, aunque reírse le gusta a todo el mundo. ¿Conoces a alguien que no?

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