Aciertos y desastres de 'la primera vez'

La obra «Mi primera vez» regresa del 20 al 30 de junio al Teatre Talia. En ella, cuatro actores reviven el despertar sexual de miles de anónimos que dejaron su experiencia en la web Myfirsttime.com y que el productor Ken Davenport llevó a los escenarios de Off-Broadway.  

Mi primera vez regresa al Talia.

Mi primera vez regresa al Talia. / Urban

Begoña Jorques

Begoña Jorques

Escenas cortas, hilarantes, un ritmo frenético donde cuatro actores hacen revivir las primeras experiencias sexuales escritas por gente de la calle. Experiencias que son de todo tipo: francas, surrealistas, delirantes, absolutamente variadas y veraces. Así es «Mi primera vez», un montaje que regresa al Teatre Talia -del 20 al 30 de junio-, bajo la dirección de Gabriel Olivares y con la interpretación de Rebeca Valls, Àngel Fígols, Paula Braguinsky y Jorge Valle

Basado en My First Time de Ken Davenport, este montaje se convirtió desde su estreno en uno de los mayores éxitos del Off-Broadway con más de un millón de personas que ya han disfrutado de este espectáculo en todo el mundo. Mi primera vez está basada en los testimonios que miles de personas hicieron en la página web www.myfirsttime.com en la que se les invitaba a contar su primera experiencia sexual y fue adaptada al teatro por el productor estadounidense Ken Davenport.

Un tratado

Olivares explica que Mi primera vez «es todo un tratado sobre la pérdida de la virginidad. Decenas de historias, de todo tipo y condición, pero donde prevalece el humor». De hecho, matiza el director que «el humor es el 90 % del show. Queremos que la gente lo pase bien; si a la vez podemos hacer que se identifiquen con algunas historias y personajes, mucho mejor. En Mi primera vez hay historias de todos los gustos. A mí las que más me interesan son las que son divertidas y emocionante también».

El público de la obra comprobará que hay historias para todos los gustos, pero con un nexo en común: la sinceridad. «La verdad es que siento que las historias son muy honestas. No hemos encontrado a muchos ‘fantasmas’ contando sus historias».

Esa sinceridad puede ser gracias al anonimato, el saber que los aciertos y desastres del primer encuentro íntimo no va a ser juzgado. Nadie nace aprendido. «El anonimato puede ayudar a mostrarte más íntimo. Por desgracia, para mucha gente la sexualidad sigue siendo motivo de traumas y no de amor y diversión», lamenta Olivares.

Y como de todo se aprende, el director señala que hasta él ha sacado una moraleja. «No sé si lo traía ya aprendido, pero con esta función, desde luego, se ha instalado de una manera más profunda en mí: no juzgar a nadie y mostrarme muy respetuoso con las diferentes maneras de ser y existir».

La obra cuenta con cuatro intérpretes que interpretan los distintas despertares sexuales de miles de persones anónimo. A ellos les ha dado cierta libertad. «Siempre me pongo al servicio del reparto, tratando de que no sólo a parezca el intérprete, sino también el artista teatral. Concibo el teatro como un auténtico diálogo entre artistas y como un arte colectivo».

No en vano, «esta función nos pone un espejo delante y vernos reflejados sobre un escenario no tiene precio. Creo que es el objetivo del teatro; ayudar a vernos más allá de la apariencia», concluye. 

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