La belleza de la música en un mundo oscuro

El Teatro Olympia acoge el musical «Los chicos del coro» del 20 de junio al 14 de julio. Bajo la dirección de Juan Luis Iborra, la obra ya ha recorrido varias ciudades españoles como Madrid o Barcelona. 

Los chicos del Coro

Los chicos del Coro / URBAN

Saray Fajardo

Saray Fajardo

Imaginen un mundo sin música, en el que cantar, escuchar una canción o interpretar cualquier pieza esté prohibido. Sin duda, sería un lugar terrible y oscuro. Así era el internado Fondo del Estanque en 1949, cuando el director Rachin impuso un régimen severo y riguroso, en el que no cabía la música. Por suerte, el profesor sustituto Clement Mathieu se saltó las normas para descubrir la belleza del mundo, a través de las notas musicales, a unos jóvenes educados bajo la aspereza de la Segunda Guerra Mundial, en la que muchos menores quedaron huérfanos y tuvieron que ser internados en estos recintos fríos y sin amor. Inspirado en su propia infancia y en un viejo clásico del cine francés, Christophe Barratier creó Los chicos del coro, una película que se ha convertido en un icono cinematográfico y que ha cosechado una gran cantidad de premios y críticas positivas. Tras una exitosa gira en varios teatros españoles como Madrid, Bilbao, Valladolid, Barcelona o París, esta adaptación ahora llega al Teatro Olympia en formato musical. Concretamente, el público podrá disfrutar de «Los chicos del coro, el musical» del 20 de junio al 14 de julio bajo la dirección de Juan Luis Iborra y a cargo de la productora AMR Produce. 

La obra, que dura poco más de dos horas, habla de la necesidad de la música y el arte para el crecimiento personal, los niños olvidados, la inocencia, el juego, el amor, el esfuerzo o la solidaridad. «Sin la sensibilidad, sin la delicadeza, sin los matices que iluminan el alma y la personalidad, no seríamos libres ni mucho menos llegaríamos a conocer cómo son por dentro los demás», señalan desde la compañía. 

En este sentido, el musical cuenta con un elenco encabezado por Manu Rodríguez, que encarna al profesor; Rafa Castejón, que es el estricto Rachin; Chus Herranz, que se pone en la piel de Violette Morange, Eva Diago, Iván Clemente, Xisco González, Lluís Canet y Jorge Lucas junto a una coral de casi 70 niños de entre 6 y 17 años.  En este caso, los menores proceden de la gira en Barcelona, ya que han terminado el colegio y se podrán desplazar al ‘cap i casal’, aunque también se barajó realizar un castin en la ciudad. 

Aunque en un primer momento, Iborra temía trabajar con actores tan pequeños, ha sido un gran descubrimiento para él. «Los niños nos hacían estar muy vivos y atentos en cada escena. Nunca había trabajado con niños, pero es lo mejor que me ha pasado. Ha sido una diversión», reconoce. Para él, la función se ha convertido en un viaje con «mucho alma y corazón», que ha conseguido emocionar al público. A pesar de que algunas escenas y personajes son distintos a la película, la esencia de la obra se mantiene. Además, se han creado tres canciones para este musical, interpretadas por cuatro músicos al piano, chelo, oboe y viola. «Los niños están muy presentes más allá del coro. Hay nuevas escenas y la función tiene un ritmo distinto a la de Francia gracias al juego de iluminación, realizado por el valenciano Juanjo Llorens, en el que no hay ningún oscuro, ya que las luces llevan el ritmo», explica Iborra. A modo de ejemplo, este musical incorpora la presencia femenina a través del personaje de la profesora. 

La vitalidad y dinamismo del musical permiten que la obra también esté dirigida a los más pequeños -a pesar del contenido del texto-, a los que, en sus palabras, «les encantan las travesuras porque es muy visual y tiene mucho movimiento, por lo que se sienten muy identificados». A ello se suman «las canciones, que son muy divertidas y los personajes, que son muy bonitos». 

Por ello, Iborra destaca la importancia de trasladar la cultura a los más pequeños. En este sentido, el musical reivindica la importancia del arte, en todas sus vertientes, en los colegios. «Hay poca cultura, música y teatro en los colegios, cuando son una forma de aprendizaje para los más pequeños», lamenta el director. Además, esta experiencia ha mejorado la autoestima de los menores. «Muchos habían sufrido ‘bullying’ y ahora tienen la autoestima muy alta. El teatro es curativo porque se sienten cómodosy arropados», reivindica. 

Por eso, anima al público a acudir a ver el musical, ya que «saldrá con una sonrisa». La crítica ya se ha pronunciado. «Los chicos del coro, el musical» ha recibido el Premio Talia a mejor iluminación, premios al teatro musical a mejor dirección, mejor diseño de iluminación, mejor diseño de sonido y mejor actor de reparto. Además, ha sido premiada con el galardón del Público Broadway World Spain a mejor adaptación y mejor actriz principal. 

Suscríbete para seguir leyendo