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Lolita Flores: "Las cuentas hay que ajustarlas"

A partir de "La Casa de Bernarda Alba" de Federico García Lorca, Luis Luque radiografía a Poncia, papel que interpreta Lolita Flores en el Teatro Olympia.

Lolita interpreta a Poncia en el teatro Principal

Lolita interpreta a Poncia en el teatro Principal / Javier Naval

Amparo Barbeta

Amparo Barbeta

València

Dentro de una tormenta de niebla, Poncia, la criada de Bernarda Alba, reza por la muerte de Adela. La casa se ha sumido en un mar de silencio. Poncia, a la que da vida Lolita Flores, habla sola y también con ellas, con Bernarda Alba y sus hijas. Y habla de suicidio, libertad, culpa, clase, educación y sexo. Y lo habla con toda la fuerza de una voz que ha sido maltratada y callada. El alma de la Poncia se abre para insistir en la necesidad de transferir a los demás la idea de amarnos en libertad. «Poncia», que estará en cartel en el teatro Olympia hasta el 24 de noviembre, es además muy especial para Lolita Flores ya que, inicialmente, iba a ser su madre, Lola Flores, quien iba a interpretarla.

Lolita interpreta a Poncia en el teatro Principal

Lolita interpreta a Poncia en el teatro Principal / Javier Naval

¿Es de las que habla sola?

No, no. Si estoy sola leo o me pongo la televisión para evadirme viendo series o películas. Si hablo sola, me vuelvo loca. Hay mucha gente que dice que es muy sano, pero no soy de las de soliloquio en un sofá sola.

Pues en «Poncia»» se hace un monólogo de 80 minutos.

Tampoco me importaría trabajar con más gente [ríe], pero «Poncia» es un regalo. En la función me siento como pez en el agua. Soy una persona muy despistada y a veces se me va el texto, pero como no le tengo que dar el pie a nadie, pues si me despisto no jodo a nadie. ¿Me explico? 

Llega a València desde Miami tras recoger el Grammy latino a la Excelencia Musical cuando, la música, es una parcela que tiene algo arrinconada. ¿Se plantea una vuelta?

Con el Grammy me vuelto las ganas y el gustirrinín. 

Si hablara sola se podría autofelicitar.

Me critico más que me pongo laureles. Allí lo agradecí muchísimo. Nunca pensé que me lo fueran a dar. Premio a la excelencia. Ahí es nada. No me lo dieron cuando cantaba y me lo dan ahora. Curioso. Ha sido algo muy grande para mi porque no esperaba poder ganar ahora un Grammy. Te lo digo porque había dejado de cantar y porque, bueno, si no me lo dieron en aquella época, dármelo a la excelencia musical, es algo muy, muy grande para mí.

Poncia es de las que ajusta cuentas. ¿Y usted?

También. No es que me guste, es que las cuentas hay que ajustarlas. Así uno se libera.

Dice que comparte los valores de Poncia. Defínala o defínase.

Coincidimos en que somos madres, en que amamos la libertad y en que queremos que la mujer tenga el sitio y el respeto que se merece. Ser mujer es algo maravilloso. A mi no me gustan las injusticias y a Poncia tampoco. Lo que le pasa a Poncia en su casa es una injusticia muy grande y muchas veces te encuentras metida en una vorágine de la que no puedes salir y no puedes sacar la cabeza a no ser que te pase una desgracia grande.

Lleva un año representándola, ¿es un personaje que le esta dejando poso?

Poso no, pero sí muchos aplausos y cariño. Lo que dice Poncia, de otra manera, lo he dicho yo en algún momento de mi vida. 

Poncia da voz a muchas mujeres. ¿Quedan muchas Poncias silenciadas?

Muchísimas. Anoche estaba viendo la serie «Querer» que va de una mujer maltratada físicamente por su marido que prefiere ser violada antes de que él lo pague con sus hijos. Es una historia de hoy en día. Al verla te das cuenta de que muchas veces la realidad supera la ficción. Es increíble que, a día de hoy, muchas mujeres tengan que seguir luchando para que las crean.

El poso machista sigue ahí. 

Somos latinos. Venimos de los romanos y de los árabes y tenemos esas razas dentro de nosotros.

Lolita interpreta a Poncia en el teatro Principal

Lolita interpreta a Poncia en el teatro Principal / Javier Naval

El texto habla del valor del legado de padres y madres. ¿Qué legado recibió y cual querría trasmitir a sus hijos?

Lo más importante para mi es el sacrificio que hay que hacer en la vida para conseguir cualquier cosa. Cuando me dieron el Grammy dije que me lo tomaba como una recompensa por tanto sacrificio hecho, cosas importantísimas como el haberme perdido muchas cosas de mis hijos cuando eran pequeños o el, por ejemplo, no comer a las horas, tener que coger muchos aviones, el dormir cada noche en una cama diferente y no saber a veces ni donde estaba, tantos y tantos dolores. Un premio es una recompensa a todo eso y mucho más.

¿Qué hay de homenaje a su madre, Lola Flores, al hacer este personaje que ella no pudo hacer?

No es una cuenta pendiente, pero sí me hace ilusión. Creo que la energía se transforma y que, allá donde esté, la estará disfrutando igual que yo.

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