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Critica gastronómica

Taberna Aliaga, interesante bar en Catarroja

Raúl Aliaga es un tipo apasionado que vive la hostelería en primera persona

Raúl Aliaga

Raúl Aliaga / Urban

Santos Ruiz

Santos Ruiz

València

Me gusta la hostelería más personal. Las propuestas más interesantes que conozco giran en torno a la locura de un personaje. Un profesional que imprime carácter y personalidad. Un restaurante no es un supermercado. Quiero decir que el cliente no sólo va a comprar y consumir un plato o una receta. En el restaurante se sirve comida y bebida, pero también se vende una experiencia. Es un espacio que se habita y se vive por unas horas. Lo que allí ocurra y cómo ocurra forma también parte del producto que compramos.

Arroz meloso de rodaballo y alcachofas

Arroz meloso de rodaballo y alcachofas / Urban

El ambiente que se respira, la manera en la que nos sirven incluso los vecinos que ocupan la mesa de al lado influye en la percepción del consumidor. Cuando hay un profesional con personalidad y pasión, todo eso queda en casi nada. De repente la comida adquiere un rumbo y un ritmo que está dirigido por ese maitre o cocinero que se convierte en líder del rebaño que habita el comedor. Un comedor que se convierte en único e irrepetible, imposible de franquiciar , muy difícil de imitar. Y surge la chispa. Hasta un punto en el que a veces, incluso, le disculpas cosas al local que te parecerían imperdonables en otro establecimiento.

Ensaladilla con Llisa en salazón

Ensaladilla con Llisa en salazón / Urban

Raúl Aliaga es uno de ellos. Un tipo apasionado que vive la hostelería en primera persona. Heredó una taberna en la que se vendían chivitos en el almuerzo y menús de cuchara en las comidas. Pero la crisis financiera le hizo cambiar y en 2008 quitó los bocadillos y dio un giro a la carta. Hoy la cocina vive a su imagen y semejanza. Ofrece lo que a él le gusta comer que básicamente es buen producto sin demasiada elaboración. Un día cualquiera puedes encontrarte buena gamba de Dénia (que preparan hervida y a la que luego añaden un poco de sal), tellinas de Huelva, sepia plancha… También ostras guillardaux y, en general, lo que el mercado ofrezca y a Raúl le entre ese día por el ojo. También ofrece arroces que varían con frecuencia. Son todos melosos y con ingredientes de temporada. Por ejemplo, de rodaballo y alcachofas. Siempre cocinados con variedad Albufera de Santo Tomás (un productor local).

Tellina de Huelva

Tellina de Huelva / Urban

Desde hace unos meses en la Taberna Aliaga cocina Paco Ortiz. Ha trabajado en restaurantes como Rías Gallegas o el grupo Portolito. Tiene ideas en la cabeza por desarrollar aunque tiene muy claro que esas propuestas no pueden desafiar la filosofía de la casa: unas cocas de dacsa con pimentón, un foie mi cuit de pato con mistela y coñac, un salazón de llisa (un tanto pasado de sal)… Yo quisiera que la llisa, la anguila, el cangrejo azul o incluso la tenca estuvieran más presentes. Uno de los principales activos de Catarroja es su puerto. En él descansan la mayor colección de albuferencas.

Ese puerto debe de ser algo más que un bonito paseo. Debe reivindicarse como símbolo identitario de Catarroja. Para ello es necesario darle vida. Los pescadores deben volver a laborar, los agricultores poner sello a sus arroces y los hosteleros y comerciantes del pueblo buscando allí parte de su despensa. Raúl es demasiado inteligente como para no ver el verdadero potencial que tiene el Port de Catarroja.

Coca de dacsa

Coca de dacsa / Urban

Ficha

¿Dónde? Músico Filiberto Rodrigo, 19

Teléfono: 624 28 31 31

Lo mejor. Traer ese producto hasta Catarroja. No debe de ser fácil comprarlo..

Lo mejorable. El punto de sal de la lubina. Excesivo.

Lo imprescindible. Incorporar el Port de Catarroja a la identidad del restaurante.

Precio medio: 40 Euros.

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