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Carles Castillo: "Me bajo del escenario porque, antes de cansarme del todo, necesito descansar"
El espectáculo 'Hoy no estrenamos' en la Sala Russafa, en el que el polifacético artista valenciano interpreta seis personajes, sirve como adiós -definitivo o no- a más de 40 años de carrera. De momento, en el horizonte de este mimo, actor, humorista, cantante o, incluso, joyero solo está "dedicarme un tiempo a mí, que creo que ya toca"

Carles Castillo se despide de los escenarios con 'Hoy no estrenamos'. / Vicente A. Jiménez

El tiempo nunca deja de ser relativo para el ser humano. A veces, un minuto puede ser eterno, aunque la mayoría sean efímeros. A veces una vida puede ser imborrable. Otras, pasa en un instante. Para un artista, sin embargo, ese reloj vital es diferente. En el interior de cada uno, su engranaje marca una hora de detención, un momento en el que uno abandona la escena con un 'hasta luego' o, quizás, con un 'hasta nunca'. Ninguna de las dos opciones parece completamente segura cuando se habla de Carles Castillo, uno de esos 'todoterrenos' artísticos -cantante, mimo, humorista, actor... y hasta joyero- valencianos que, tras más de 40 años de carrera de los 66 que atesora, ha decidido bajarse del escenario "porque, antes de cansarme del todo, necesito descansar".
Versatilidad interpretativa
Lo hace, hasta el próximo 15 de marzo, en casa. València, y más en concreto el XV Cicle de Companyies Valencianes de la Sala Russafa, es el enclave que permite ver 'Hoy no estrenamos', una comedia de L'Om Imprebís -un homenaje a las artes escénicas- que sirve como adiós -definitivo o no- a la trayectoria de Castillo. Un espectáculo en el que se simula un clase de teatro que, a nivel creativo, no es uno más. Porque en él, este improvisador nato interpreta seis de los 14 personajes. Otros seis llevan la seña de su pareja artística, Carles Montoliu y, los dos restantes, los encarnan Santiago Sánchez y Víctor Lucas. Una voragine de 'vidas' representadas sobre las tablas que enriquece, a la vez que estrecha lazos, con el público.
Me voy por la puerta que esta abierta hoy, por la pista de esquí
Para Castillo, hoy "nos hace falta un poco de sonrisa, porque estamos atacados con cosas tan modernas, tan estupendas, tan maravillosas, tan prácticas. Ojalá todos los momentos de nuestra vida fueran sonrisas nuevas". Y, para tratar de lograrlo, este peculiar alumnado que sale al escenario se enfoca en una misión, la de contar una gran historia literaria, el 'Hamlet' de Shakespeare. Un reto a priori imposible -pero a la postre más viable de lo previsto- que para el artista es una forma de "no dejar colgados" a sus compañeros de viaje y que, además, le permite irse por "la puerta que esta abierta hoy, por la pista de esquí".

Carles Castillo, durante su actuación. / Nacho Arias
La referencia, que no puede ser más actual tras los recientemente finalizados Juegos Olímpicos de invierno, entronca directamente con una de sus pasiones, la montaña y la espeleología. "Afortunadamente me encuentro bien, está todo en el sitio, pero ahora voy a volver a las cosas particulares que me gustan mucho, como es la cocina, las filologías, viajar. Voy a coger aire y a respirar, que creo que me lo merezco", explica sobre esta nueva etapa en la que tiene claro que "voy a dedicarme un tiempo a mí". Eso sí, la decisión no ha sido fácil. "La he macerado mucho, creo que ha sido una de las cuestiones en mi vida que más he pensado".
"La decisión la he macerado mucho, creo que ha sido una de las cuestiones en mi vida que más he pensado"
"Contento" de su trayectoria
En el retrovisor, una vida de actuaciones en la que "he disfrutado de todo lo que he tenido que aprender" y que, tras haber trabajado en una papelería y como joyero, comenzó a inicios de los 80. No en el teatro, sino en su grupo de la Nova Cançó, Sota terra. "Ahí empezaba yo a actuar en el teatro La Mandrágora y ahí ves como poco a poco te vas acercando. Un cambio de profesión es un tiempo de traslado y, jugando jugando, sin darme cuenta pues han pasado estos 40 y pico años", recuerda con nostalgia una carrera en la que se siente "muy contento por todo lo que he hecho, incluidas las cosas que no habré hecho tan bien, pero eso forma parte de la vida". Un paso que, además, no ha cambiado su esencia.

Carles Castillo, durante su actuación. / Vicente A. Jiménez
"Hay cosas como la alegría que llevas puestas, como una etiqueta. Y creo que, afortunadamente, sigo siendo igual de irresponsable. A veces no pienso tanto las cosas y menos mal, porque sino igual más de la mitad no las hubiera hecho", resalta sobre una trayectoria en la que reconoce que sí que ha mejorado en "tomar decisiones" y en la que no ha mirado más allá de lo que hacía en cada momento. "Cuando hago una cosa no recuerdo que hago la otra. Cuando estoy haciendo cine, porque coincide, no me acuerdo que hago radio. Esa ha sido mi filosofía", enfatiza. Antes de este adiós, no obstante, su corazón sí tiene una espinita. "Fíjate que he viajado por medio mundo, por España tres veces, y solamente hay una cosa que sí que me quedo sinceramente con las ganas. Y es actuar en el teatro romano de Sagunt. Me trae unos recuerdos muy bonitos de los años 80 y 90". El único sueño 'pendiente' de una despedida quién sabe si definitiva.
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