Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La cultura del sol naciente brilla en las Fallas y más allá

Parte de esta identidad oriental ha influido de manera clave en la obra de artistas como Paco Camallonga, quien incluso traslada este año a Goku, un personaje histórico de un manga como Dragon Ball, a un monumento fallero

La atracción hacia el país nipón se expande a otros ámbitos culturales como un manga que crece en ventas o unas producciones audiovisuales que conquistan plataformas como Netflix, sin olvidar el gusto creciente por su gastronomía, el arte de los arreglos florales o el idioma, entre otros

Goku, uno de los personajes de estética japonesa plasmados en una falla por Paco Camallonga.

Goku, uno de los personajes de estética japonesa plasmados en una falla por Paco Camallonga. / Miguel Ángel Montesinos

Juanma Vázquez

Juanma Vázquez

València

En pocos días, centenares de monumentos falleros darán un lustre único a las calles valencianas. Mandatarios mundiales ridiculizados, elementos tradicionales de la ‘terreta’, entre un sinfín de ‘ninots’, se erigirán casi en cada esquina como muestra de un arte puro que solo una fiesta Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad como las Fallas puede representar. Sin embargo, entre esos focos de creatividad desaforada, quizás la mirada del más observador se dé cuenta de como una estética –más vinculada a Asia y especialmente a Japón– poco a poco ha ido calando en los monumentos. Un nuevo espejo de una expansión cultural, alejada de la marginación, que abarca con solvencia otros ámbitos, desde producciones audiovisuales a las ventas de las librerías y que encuentra su ‘boom’ también en certámenes como el reciente Salón del Cómic de València.

Una sinergia entre el Lejano Oriente y Occidente que resulta también una inspiración clave para artistas valencianos como Paco Camallonga. En su caso, la esencia de Akira Toriyama plasmada en una obra emblemática del manga como Dragon Ball "ha permeado en las fallas, en el cómic y en todo lo que dibujo". "No tengo constancia de mí sin tenerlo de por medio. Mi obra no sería la que es sin él", añade. Tanto es así que, este año, su carismático protagonista, Goku, será uno de los ‘ninots’ que dé vida a ‘Innovació vs Tradició’, el monumento de la Falla Músic Gomis y cuyo boceto se puede ver en la exposición dedicada al artista en el Centre del Carme.

Paco Camallonga, durante la presentación de su exposición.

Paco Camallonga, durante la presentación de su exposición. / Miguel Ángel Montesinos

Y es que este arte asiático –que "siempre ha existido, pero quizás ahora es cuando la gente le presta más atención"– está dejando huella en la fiesta valenciana por antonomasia. En los monumentos, señala Camallonga, se puede ver ya como "gusta mucho el estilo japonés", aunque se suele hacer con elementos –desde geishas a bonsais– algo más barrocos y "aburridos" para lo que puede reflejar "una estética japonesa que es muy amplia". En ‘Innovació vs Tradició’, por el contrario, el artista refleja como en Japón "hay muchas culturas urbanas con unos estilos chulísimos y el ambiente ‘cyberpunk’ de determinados barrios de Tokio da juego" para esta creación artística mezcla del pasado, presente y futuro. Eso sí, el éxito creciente de este mundo abarca muchos más ecosistemas y niveles que el fallero.

Una expansión registrada en cifras

Las compras de manga en España, por ejemplo, subieron un 200 % entre 2020 y 2023. Y uno de cada tres cómics que se vendieron en 2024 a nivel nacional procedían del país nipón. Además, son más de una veintena las editoriales españolas que publican ya este tipo de obras con regularidad. Tras esa expansión y fascinación –vista en casos como el de Dragon Ball, pero también en otros más recientes como One Piece, que esta misma semana ha estrenado la segunda temporada de su ‘live-action’ en un gigante del streaming como Netflix– Camallonga remarca el papel que acaba jugando las aventuras dentro "del camino del héroe, porque todo nos vemos representados por ese alguien que empieza siendo una persona normal y acaba convirtiéndose en un héroe".

Pero esta evolución de ser un consumo de nicho al ámbito ‘mainstream’ también se ha convertido en una realidad e influencia que abarca no solo ámbitos culturales –como la televisión, los videojuegos o, incluso los juegos de mesa–, sino también generacionales. "A día de hoy tiene que haber abuelos, padres e hijos que hayan visto Dragon Ball. Yo tengo tres hijos y para mí sería un sueño que a ellos les gustará", puntualiza el artista valenciano, que sí detecta como en estos entornos "antes veías a padres acompañando por obligación y ahora les ves metidos en el mismo ambiente y lo disfrutan. Eso mola mucho".

Un 'ninot' de estética japonesa en la exposición de Paco Camallonga en el Centre del Carme.

Un 'ninot' de estética japonesa en la exposición de Paco Camallonga en el Centre del Carme. / Miguel Ángel Montesinos

Una atracción multigeneracional que también se ha podido ver dentro de eventos que año a año baten récord de visitantes como un Salón del Cómic de València 2026 que en esta última edición sumó más de 30.000 personas. En este certamen, dentro de su Zona Asia, se pudo ver, sin ir más lejos, a un destacado plantel de autores nacionales e internacionales vinculados con la estética manga, sin olvidar a todos aquellos que encarnaron –gracias al ‘cosplay’– a sus personajes favoritos por un día.

De las artes marciales al idioma

Junto a esta proliferación, también sobresale el atractivo creciente en torno a otros elementos culturales, desde las artes marciales al ikebana –el arte de los arreglos florales–, pasando por la expansión en el número de estudiantes del idioma nipón o una gastronomía que, cree Camallonga, también ha proliferado gracias, entre otros, a Dragon Ball. "Las imágenes esas de Goku y Vegeta comiendo con la mesa llena de platos. Con eso te entra hambre solo de verlo".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents