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Disco y gira

Carlos Segarra (Los Rebeldes): "Hay que trabajar y ahorrar, pero también bailar rock&roll; lo que pase mañana no está en nuestras manos"

A sus 65 años, Carlos Segarra sigue defendiendo el rock&roll como una forma de vida más que como un género. Con 'Gente estridente', Los Rebeldes firman nuevo disco y ya están de gira, en un resultado intenso que mezcla rockabilly, bolero, swing y memoria pandémica, reivindicando la pasión, su propia identidad y la de su música, con la necesidad real de de seguir creando sin vivir de la nostalgia.

Carlos Segarra, de Los Rebeldes, presenta nuevo disco de la banda y gira por España.

Carlos Segarra, de Los Rebeldes, presenta nuevo disco de la banda y gira por España. / L-EMV

Amparo Soria

Amparo Soria

València

Hay músicos que acumulan años; otros, como Carlos Segarra, acumulan canciones. En Gente estridente, el alma de Los Rebeldes late entre recuerdos de un mundo que se detuvo y la urgencia de volver a bailar sin mirar demasiado al mañana. Porque, como él mismo resume, el rock and roll no entiende de edades ni de modas: solo de vivir -y sentir- a todo volumen.

Presentan disco y gira con 'Gente estridente'. ¿Suena a nuevo este trabajo o se preserva la esencia de Los Rebeldes?

Viene de lejos. En 2019 Los Rebeldes cumplíamos 40 años y editamos un disco de estudio llamado Rock Ola Blues. La gente esperaba el típico disco en directo, pero nosotros preferimos sacar temas nuevos. A finales de ese año grabamos un single y el disco salió a principios de 2020. Teníamos previsto grabar un directo en el Teatro Joy Eslava de Madrid y en la sala Luz de Gas de Barcelona, pero a las tres semanas estalló la pandemia. Ante esa situación, decidimos apostar por un formato que fue muy popular en 1984, con EPs de seis canciones como los que sacaron en su día Radio Futura o Gabinete Caligari. Queríamos seis canciones que fueran muy "yo", de esas que me gustaría escuchar por la radio. Es un trabajo que destila frescura y que recoge todas nuestras influencias: rock and roll, country, boleros, blues y swing. El formato digital tiene cinco temas y el vinilo seis. Es un formato muy agradable porque el público se aprende rápido las canciones y a nosotros nos permite seguir renovando el repertorio sin vivir únicamente de los clásicos de hace 30 años

¿Fue difícil elegir solo seis temas? ¿Qué criterios aplicaron?

Sí, aunque ahora que lo veo terminado me parece muy coherente. Quería mostrar la diversidad temática del rock and roll, que no son solo tres acordes. El primer single, 'Mañana veremos', es un rockabilly muy "marca de la casa", pero marcado por la pandemia. El título viene de una frase que se decía mucho en mi cas: si no quería cenar, mi abuelo me decía "cena hoy, que mañana veremos". Tras la pandemia, nos hemos dado cuenta de que, aunque hay que pensar en el futuro, la vida te puede cambiar de un día para otro sin que dependa de ti.

"Como no depende de ti que el mundo se pare, sal a cenar y a bailar y mañana ya veremos"

Y es nuestra responsabilidad adaptarnos a esas nuevas circunstancias.

Exactamente. Hay que trabajar y ahorrar, sí, pero también celebrar y bailar rock and roll, porque lo que digan las noticias mañana no está en nuestras manos. Este disco es una especie de exorcismo de estos años perdidos donde algunos han perdido la vida o sus negocios. Los españoles tenemos fama de fiesteros, pero la realidad es que llevamos años intentando salir adelante, comprar una casa o mantener un trabajo, y de repente el mundo se para. Como no depende de ti, pues sal a cenar y a bailar, que "mañana veremos"

¿Quiénes son esa "gente estridente"?

Para empezar, los españoles, los italianos y los mexicanos somos gente muy estridente. A veces los ingleses me dicen aquí en Finestrat que hablamos muy fuerte, y yo les respondo que hablamos fuerte porque sentimos muy fuerte. Esa estridencia es un megáfono de nuestros sentimientos más profundos; no es algo peyorativo, es el alma de nuestro lenguaje y nuestro carácter. Es pasión e intensidad. Para mí, los boleros, las rancheras o el blues de John Lee Hooker son tan estridentes como el rock and roll en castellano.

¿Cómo vive todo esto ahora, con sesenta y cino años, respecto a cuando empezó con veinticinco?

Lo primero de todo: volvería a hacerlo exactamente igual. Mantengo la misma pasión por la música; soy un friki del rock and roll y un coleccionista de canciones. Por eso me gusta que cada tema que escribo no sea de relleno. El artista debe proponer su música y convencer al público de que su propuesta es buena, no puede limitarse a vivir de lo que el público ya conoce.

Al margen de las tendencias, ¿el rockabilly sigue vivo?

Hace años que no es solo rockabilly. En el año 77 coincidió la llegada del punk con un momento en que los americanos recuperaron el orgullo por su propia música. Nosotros somos una generación que mezclaba a los Clash con el rock and roll. Yo prefiero llamarlo simplemente rock and roll. Además, me gusta reivindicar la parte hispana de la historia del rock, con gente como Ritchie Valens o Freddy Fender que cantaban en español. No hay que olvidar que, hasta hace un par de siglos, la mitad de Estados Unidos era española o mexicana.

Siempre tenemos ese complejo respecto a los anglosajones, que se venden muy bien.

Yo perdí ese complejo hace muchos años. Ya no escribimos sobre la Ruta 66 o cosas que solo conocemos por las películas; nuestras letras hablan de lo que pasa aquí y ahora, en nuestro idioma y con nuestra cultura.

¿Cómo es su público hoy?

Tenemos la suerte de ver que en las primeras filas hay muchísima gente por debajo de los 25 años. Ver que gente tan joven adopta tu estilo y tu propuesta musical te da una satisfacción enorme y ganas de seguir adelante. Te das cuenta de que no estás pasando de moda. Nosotros no somos un "grupo de los 80"; cada año y medio editamos material nuevo y la gente acepta esas canciones nuevas junto a los clásicos. No vivimos de rentas.

"Los ingleses me dicen que hablamos fuerte y yo les respondo que los españoles sentimos muy fuerte"

¿Y cómo se relacionan con esa nueva sociedad tecnológica, en plataformas, que precisamente permiten a la gente de 25 años conocerles?Al final todo son soportes. Yo vengo de familia de músicos; mi abuelo, José Segarra, grababa discos de pizarra a 78 revoluciones en los años 30 y 40. Luego vino el single, el LP, el CD, el cassette... la música de un artista no cambia, solo cambia la forma de llegar al público. Curiosamente, ahora hay grupos volviendo a grabar en cassette. Lo bueno de hoy es que puedes elegir: nuestro disco Gente Estridente está en plataformas digitales y pronto estará físicamente.

Con 40 años de carrera, han visto nacer soportes, morir y renacer, como el vinilo o el casette.

Es que lo nuevo no tiene por qué matar a lo anterior. El bajo eléctrico no acabó con el contrabajo, ni la guitarra eléctrica con la española o la acústica. Cada uno elige según su gusto para refrescar las canciones. Nunca hay que dar nada por muerto.

Para mí, los boleros, las rancheras o el blues de John Lee Hooker son tan estridentes como el rock and roll en castellano

Me gustaría preguntarle por tu faceta de compositor para otros, como Loquillo. ¿Cómo es ese trabajo "en la sombra"?

La gente sabe que Loquillo y yo empezamos a componer juntos hace mucho. Hemos hecho bandas sonoras como Las edades de Lulú de Bigas Luna y yo he sacado mis propios discos de blues en solitario. Me considero un privilegiado por haber vivido una época en la que las canciones se quedaban en la memoria de todo el mundo. Hoy, por desgracia, todo es más desechable y olvidable. Es como comparar una hamburguesa congelada con un buen chuletón.

Empezó en la música junto a su hermano Jorge, que lo dejó, pero usted se quedó.

Empezamos a tocar juntos porque me di cuenta de que para cantar cosas de los Everly Brothers necesitaba una segunda voz. Luego él tiró por otros derroteros y hoy es catedrático emérito de Biología. Empezamos con 13 y 14 años tocando temas de Elvis o Buddy Holly.

¿Qué espera que la gente se lleve de este nuevo trabajo y de vuestros próximos directos?

Los comentarios que nos llegan por redes sociales son brutales y el público está con muchas ganas.

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