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Dominio de la Vega: la bodega de la Casa del Conde cumple 25 años

Sin estridencias ni extravagancias y con un firme compromiso por la sostenibilidad, Dominio de la Vega ha trazado una trayectoria que celebra ahora sus bodas de plata manteniendo el mismo objetivo, que cada sorbo nos acerque a la excelencia.

El DV Brut Reserva Especial es el buque insignia de la bodega requenense.

El DV Brut Reserva Especial es el buque insignia de la bodega requenense. / Urban

Vicente Morcillo

Vicente Morcillo

Aunque sus primeros vinos no se presentaron hasta 2002, fue un año antes, en 2001 cuando se formalizó el acta constitucional de la bodega Dominio de la Vega, una de las firmas más sólidas y prestigiosas de la Comunitat Valenciano que, este año, alcanza sus primeros 25 años de trayectoria.

Dominio de la Vega nació de las ‘cenizas’ de algunos de los fundadores de Torre Oria. Las familias Expósito, Pardo y Faubel decidieron volver a empezar con un proyecto basado en la búsqueda de la excelencia que se ubicaba entre los muros de la conocida como Casa del Conde, hogar y bodega de los Ferrer de Plegamans en el siglo XVIII que con el paso del tiempo llegó a ser lugar de peregrinaje para noctámbulos al convertirse en discoteca en la década de los años 90 del pasado siglo XX.

La sociedad rehabilitó las instalaciones, recuperando antiguos trullos y cavas y adquirió unas decenas de viñedo para comenzar a elaborar vinos y cavas singulares de la mano de Daniel Expósito, el enólogo que lleva dirigiendo el área de producción desde el origen de la bodega. Sus primeras elaboraciones, con el sello genérico de Dominio de la Vega, ya vislumbraban las intenciones de una compañía que ha hecho de los cavas de largas crianzas su principal tarjeta de presentación, sobre todo con el DV Brut Reserva Especial (conocido como el cava de la etiqueta amarilla), que logró un hito al alcance de muy pocas bodegas al conseguir el título de Mejor Cava de España de Enoforum en sus ediciones de 2003 y 2006.

Años más tarde la firma logró alcanzar otro reto pionero en la Comunitat Valenciana al convertirse en la primera bodega que elaboraba todos sus cavas con el marchamo de ‘Reserva’, con unas crianzas mínimas de 18 meses en botella.

Fernando Medina descorcha una botella de cava.

Fernando Medina descorcha una botella de cava. / Urban

Junto a sus cavas premium, Dominio de la Vega no perdió la vista a su trabajo en lo referente a vinos convencionales, con etiquetas interesantísimas como el blanco ‘Recuérdame’ o la trilogía de tintos de Bobal formada por las referencias ‘Bobal en Calma, ‘Paraje Tornel’ y ‘Finca La Beata’, que definen a la perfección la influencia del terroir y la altitud de los viñedos.

El último proyecto sobre el que trabaja la bodega se centra en la sostenibilidad y la ecología con una colección de vinos y cavas elaborados con uvas cultivadas bajo pautas ecológicas y en la que se ha minimizado cualquier elemento o proceso que pueda incidir en el medio ambiente. Así, para estos caldos se emplean botellas de vidrio de menor gramaje, se han reducido adornos y detalles que impliquen más contaminación y se ha recurrido a etiquetados y embalados monocromáticos.

Un paso más en una historia de vinos y cavas que cumple ahora 25 años con un futuro por delante en el que la excelencia en cada sorbo es su objetivo principal.

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