Critica gastronómica
Maravella, entre el mar y la huerta
Fernando Aliño muestra en Maravella su mejor yo. Exprime su potencial para generar un espacio bonito y agradable

Fernando, responsable de Maravella / Urban

El grupo El Alto, hasta ahora dedicado casi exclusivamente al catering y los eventos, se lanza a por el sector del restaurante de tiket medio/alto. Asociados con Óscar Iglesias andan armando una nueva estrategia empresarial que llaman Valencia Best Places. Tratan de lanzar proyectos hosteleros en los que, además de comer bien, se viva un experiencia más allá del plato y de la copa. En ese entorno acaban de adquirir Tatel (donde la música y el espectáculo forma parte de la propuesta), Atenea Sky, el Estibador, y el que, de momento, parece la punta de lanza del grupo: Maravella. Pronto veremos propuestas aún más ambiciosas. El grupo acaba de incorporar a su estructura el restaurante Saití y contratado a Vicente Patiño para impulsar la creatividad en todas las enseñas del grupo. Como evolucionará Saití es una incógnita, pero escucho a Fernando Aliño hablar con mucha ilusión al respecto. Tal vez veamos dentro de algún tiempo a Vicente Patiño en un restaurante con más encanto (y también con más medios) donde poder expresar lo que siempre le imaginamos.

Gambas al ajillo / Urban
En Maravella, Fernando Aliño muestra su mejor yo. Exprime sus potencial para generar espacios bonitos y agradables. En este caso, además, es capaz de hacer convivir en el mismo restaurante a una pareja, un grupo de compañeros de trabajo y un evento corporativo y que cada uno sienta que está disfrutando de un momento especial sin que nadie moleste a nadie. Lo consigue a través de un sinfín de espacios que se abren y esconden aprovechando las grandes terrazas y los pequeños porches que se reparten por todo el edificio. En eso, los Aliño son los mejores. Los he visto crear en dos horas un ambiente con encanto en la zona de carga de una gran empresa agroalimentaria. Aquí lo tienen mucho más fácil. Lo que un día fue Marrasquino se ha convertido en un espacio que, a pesar de su tamaño, resulta agradable te sientes donde te sientes.

Atún rojo / Urban
Como para dar personalidad a la propuesta, la propiedad gestiona el huerto periférico al restaurante. No creo que puedan nutrirse únicamente de él, pero también es cierto que ese huerto va más allá de ser un jardín botánico. Es un huerto de producción, con una superficie considerable, donde el cliente está invitado a conocer de la mano del agricultor que cultiva el campo los ritmos y las tareas del campo.
En la mesa, plantean una propuesta de cocina mediterránea un punto evolucionada. El arroz otorga identidad al restaurante. Ofrecen una bonita colección (la mayoría secos) y se atreven con las recetas más tradicionales como la paella valenciana o el arròs en fesols i naps. Acertado punto de cocción, sabores naturales. Muy recomendables.

Tomate trinchado / Urban
En los entrantes la casa parece debatirse entre la pura cocina de mercado y platos un punto más evolucionados. Entre los primeros unos berberechos al vapor, unas gambas blancas al ajillo y un calamar que satisface al cliente. Entre los segundos, platos aparentemente sencillos a los que se les intenta dar una cara nueva: puerro a la brasa con remesco de anacardos, guanchale y parmesano; alcachofas con papada, tartar de cigala con helado de queso y crema de queso payoyo… Son recetas bien diseñados que, en ocasiones, evidencian una cierta falta de equilibrio en los aliños durante su ejecución.

Alcachofa con papada / Urban
Desde hace años veo como la gastronomía española se polariza. Por un lado la hostelería más popular avanza en volumen con locales cada vez más grandes donde el diseño forma parte importante de la experiencia. Por el otro, la cara más opuesta, la de la alta gastronomía, que se vuelve más cara y exclusiva con un nicho de mercado cada vez más estrecho pero elitista. No parece haber sitio para la escala intermedia. Entre el tapeo divertido y el menú degustación largo y estrecho hay cada vez menos opciones.
El grupo el Alto parece haber visto un nicho de mercado en ese hueco. Dar de comer bien, por 50 euros, en espacios que, aunque tengan muchos metros, resulten muy agradables. Este Maravella es un buen ejemplo. Funcionará muy bien.
Ficha
¿Dónde? Carrer del Río, 397, Poblados del Sur, València
Teléfono: 666 17 68 13
Lo mejor. El espacio. Capaz de hacer sentir a gusto a todos y cada uno de los clientes.
Lo mejorable. Algunos de los platos más evolucionados necesitan una mayor atención en el equilibrio de los aliños
Lo imprescindible. La coca hojaldrada con tomate. Se ofrece como alternativa al pan artesano y resulta adictiva..
Precio medio. 50 Euros.
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