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Murviedro apuesta por la sutileza de Ribera del Duero con Cueva del Pecado

A punto de alcanzar su centenario, Murviedro abre su portfolio a nuevos territorios con el objetivo de dotar a su matriz, el grupo Schenk, de una completa muestra de la realidad vinícola en España. Con Cueva del Pecado, sello icónico de la bodega hace dos décadas, la compañía explora la sutileza de la Ribera del Duero con tres referencias que resumen toda la esencia de una de las denominaciones de origen más reconocidas en el mundo.

Cueva del Pecado, de Bodegas Murviedro.

Cueva del Pecado, de Bodegas Murviedro. / Urban

Vicente Morcillo

Vicente Morcillo

Un tinto roble, un crianza y un reserva son las tres propuestas del nuevo proyecto de Bodegas Murviedro en la Ribera del Duero, una de las zonas vinícolas de España mejor valoradas en todo el mundo. La bodega con sede en Requena consolida así un proyecto con el que pretende completar un portfolio que recorra toda la diversidad del país en materia de vinos, y que ya cuenta con vinos blancos de las variedades Albariño y Godello producidos en las denominaciones de origen Rías Baixas y Ribeiro respectivamente con otra de las marcas históricas de la bodega valenciana, Santerra.

Con Cueva del Pecado Murviedro rinde homenaje al carácter, al tiempo y la autenticidad. El proyecto nace ya en el propio viñedo. El equipo de técnicos que dirige el enólogo Juanjo Muñoz tiene la potestad de seleccionar las parcelas que, a su juicio, mejor pueden trasladar al vino la sutileza de la Tempranillo (conocida en Ribera del Duero como Tinta Fina). A partir de ahí el proceso de vinificación se plantea en función del destino de cada partida para terminar creando tres versiones diferentes en función de su tiempo de crianza en barricas de roble francés.

La gama arranca con Cueva del Pecado Roble, un vino que fermenta en depósitos troncocónicos y tiene una crianza en barrica de roble de seis meses, tiempo suficiente para insinuar la madera sin arrebatar la esencia frutal de la uva. De aromas frescos y envolventes, muestra un perfil de frutillos del bosque con sutiles matices de café tostado. En boca tiene una entrada poderosa y elegante, con buena acidez y tacto carnoso, perfecto para acompañar carnes a la parrilla, ibéricos y quesos curados.

Por su parte, Cueva del Pecado Crianza representa la armonía entre la viveza de la uva y la crianza en roble, en este caso con un mínimo de veinte meses en barrica. Tiene elegantes perfumes de moras y frambuesa envueltas en notas balsámicas y minerales con un fondo especiado. En boca se presenta aterciopelado, armónico y jugoso, con un perfil que armoniza a la perfección con carnes rojas, asados tradicionales, embutidos y aves de caza.

La ‘joya de la corona’ es el Cueva del Pecado Reserva, un tinto que afina sus cualidades con una crianza de veinticuatro meses en barricas nuevas de roble francés, lo que aporta matices que solo encontramos en vinos de alta expresión. En nariz impresiona por su complejidad. Las notas frutales se entrelazan con matices de plantas aromáticas y recuerdos florales, que van evolucionando hacia aromas tostados, pimientas, regaliz y fondo balsámico. En boca resulta firme y sedoso, con volumen y sobriedad. Es un vino de amplia persistencia, de sensación redonda y muy bien equilibrado que se revela como el perfecto aliado de guisos largos, caza, carnes rojas maduradas y platos donde el tiempo deja su firma.

Sobre los nuevos vinos, Juanjo Muñoz, enólogo de Murviedro, asegura que «para nosotros es un privilegio poder trabajar en un territorio que es sinónimo de garantía de calidad. Con estas tres referencias tratamos de reflejar la filosofía de vinos equilibrados, precisos y con carácter a partir de un cuidado proceso de elaboración que culmina con una reinterpretación muy personal del origen».

Por su parte, Marc Grin, CEO de la bodega, afirma que «esta nueva colección de vinos se integra en un proyecto con el que buscamos tener una representación lo más amplia posible de la riqueza y diversidad enológica de nuestro país. No se trata de aumentar nuestro portfolio con nuevas referencias, sino de reflejar en cada etiqueta nuestra manera de entender el vino». Grin reconoce que «el proyecto Murviedro se integra en el grupo Schenk Family Wine Estates, una compañía suiza que opera a nivel internacional y es uno de los referentes del sector del vino a nivel mundial, lo que nos permite liderar proyectos como el de Cueva del Pecado, con el que creo que hemos creado unos vinos con unas cualidades que definen nuestras señas de identidad».

A punto de alcanzar sus primeros cien años de trayectoria en España, Murviedro es una de las firmas vitivinícolas que más han contribuido al desarrollo del sector, sobre todo en la Comunitat Valenciana. La bodega inicio su andadura en 1927. En el puerto de València se convirtió en uno de los pilares fundamentales del grupo Schenk gracias a su vocación exportadora. A punto de terminar el siglo XX la empresa decide dar un paso más acercándose al pie de las viñas con una nueva bodega en Requena, donde producen vinos de alta calidad a partir de algunas de las mejores parcelas de la zona. Hace casi una década, coincidiendo con su 90 aniversario, Murviedro consolidó su apuesta por el enoturismo con la inauguración de su ‘Bodega Histórica’ en el barrio de La Villa de Requena. Ahora, cerca de su centenario, la firma abre sus miras para poner el foco en los territorios vitivinícolas más singulares de España.

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