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Libro

El lenguaje invisible que habla por nosotros: las claves del protocolo y la etiqueta en el trabajo

La experta en Protocolo y Etiqueta e influencer en modales con más de un millón de seguidores en sus cuentas, María José Gómez y Verdú, publica 'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo. Cómo comportarse, hablar y vestir en el entorno laboral' (La esfera de los libros, 2026), un compendio de normas y reglas que, lejos de limitar, "nos hacen más libres"

María José Gómez y Verdú, influencer en redes bajo el nombre Protocolo y Etiqueta, presenta su libro 'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo'

María José Gómez y Verdú, influencer en redes bajo el nombre Protocolo y Etiqueta, presenta su libro 'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo' / LEDLL

Amparo Soria

Amparo Soria

València

En una sociedad tan vertiginosa y cambiante, hay pocas cosas que se mantienen sólidas. Estructuras invisibles que sostienen cierto orden, que garantizan unas normas sociales de comportamiento, socialización e interacción que permiten que todo siga funcionando: que sigamos teniendo relaciones personales, familiares y laborales guiadas por un acuerdo social validado durante siglos, que se actualiza con cada nueva generación, pero que mantiene su esencia como única manera de que todo siga estable. Ahí entra, de lleno, el protocolo y la etiqueta, que aglutina esas conductas, actitudes y códigos que nos dicen cómo se debe actuar, tanto en la vida en general como en el trabajo en particular. Ojo, no se hace como una imposición: se hace, precisamente, para ser más libres.

De todo esto habla la especialista María José Gómez y Verdú, la profesional que arrasa con sus vídeos en Instagram y TikTok donde divulga sobre estas pequeñas normas sociales para todos los contextos, con más de un millón de seguidores. ¿Cómo se come una sandía? ¿Cómo se sujeta el tenedor y el cuchillo correctamente? ¿Estamos entrando bien en una sala de reuniones? Cuestiones a priori menores con consecuencias enormes, porque de esos comportamientos se extrae una radiografía sobre nosotros mismos, cada uno con un lenguaje social que en el trabajo se vuelve decisivo. De todo esto y concretado en el plano laboral habla en su libro 'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo. Cómo comportarse, hablar y vestir en el entorno laboral' (La esfera de los libros, 2026).

"Vivimos en una sociedad más flexible, sí, pero también más expuesta y más interconectada, lo que hace que, lejos de perder importancia, el saber estar cobre aún más valor", defiende Gómez y Verdú. En este sentido, explica que no se buscan normas rígidas pero sí referencias claras que nos ayuden a movernos con seguridad. "El protocolo ya no es una imposición, sino una herramienta de comunicación e identidad personal", señala, y apunta a los jóvenes como principales interesados hoy en día en estas cuestiones. Precisamente, por su conciencia social y la exposición pública a la que se enfrentan, "y saben que comportarse correctamente no es anticuado, sino una forma de destacar con naturalidad en un mundo donde lo común es la falta de norma".

Los ingleses, ¿mito o realidad?

Gómez y Verdú explica que no somos conscientes de nuestras propias maneras. La mayoría de los comportamientos se adquieren por imitación, no por un aprendizaje consciente, dando por hecho que se hace bien. Sin embargo, cuando se explica por qué se hace de esta o de otra manera, se entiende el sentido: "El protocolo existe para facilitarnos la vida, deja de ser un esfuerzo", tanto a la hora de comer como a la hora de vestir, sentarse, levantarse o saludar.

"Prestamos mucha atención al qué decimos, pero olvidamos cómo lo comunicamos", continúa. Esto, sin embargo, sí está más integrado en la cultura anglosajona, cuyo sistema educativo integra códigos sociales desde edades tempranas. Pese a todo, hay mucho de narrativa cultural y buen marketing cultural. Para la experta, "más allá del país, la verdadera diferencia no es la nacionalidad sino la educación social consciente; la cortesía es un lenguaje universal que te abre puertas en Londres, València o cualquier lugar", sostiene. Una diferencia que, trasladada al entorno laboral, se traduce en mayor seguridad en reuniones, negociaciones o contextos formales.

"El protocolo no destaca cuando está presente, pero su ausencia se nota inmediatamente porque genera fricción o incomodidad"

Normas invisibles

El protocolo bien aplicado es invisible. Es una afirmación que sostiene la autora y que es esencial en esta materia. "No destaca cuando está presente, pero su ausencia se nota inmediatamente porque genera fricción o incomodidad", asegura. Si alguien habla más alto de lo normal, si alguien no se comporta adecuadamente, si va vestido fuera de lugar o si no sabe mantener una compostura en un entorno laboral, termina por generar un rechazo en su entorno.

"Es fundamental tener conciencia de él porque es la arquitectura que sostiene nuestras interacciones. No se trata de saberlo todo, sino de tener una base que nos permita actuar con naturalidad y respeto. Al final, el protocolo no limita, sino que da libertad: cuando sabes cómo comportarte, eliminas la duda y el miedo a equivocarte", asegura. Ahí radica el propósito de este libro: "Es una invitación a que cada uno encuentre su mejor versión a través de estos detalles, que parecen pequeños, pero que lo cambian todo".

De su libro 'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo', URBAN se ha interesado por ocho cuestiones fundamentales para desenvolverse en el entorno laboral y social que están integradas en los diferentes capítulos y bloques en los que se divide el libro.

La primera impresión: ¿Nos falta estilo?

Para Gómez y Verdú, más que una falta de estilo, "lo que observo es una falta de criterio situacional". Cree que se ha confundido la democratización de la moda con la idea de que 'todo vale' en cualquier sitio. "La primera impresión se cocina en apenas siete segundos y, aunque no queramos admitirlo, el cerebro del interlocutor ya ha hecho un escáner de nuestra profesionalidad antes de que hayamos abierto la boca", asegura. De ahí que en el entorno laboral no haya que ir "disfrazado de ejecutivo", sino "alinear tu imagen con los objetivos de la empresa y el respeto al cliente". "El descuido actual no es solo estético, es un mensaje de desinterés; tener estilo hoy es saber que tu presencia debe facilitar confianza, no ser una distracción o una barrera", añade.

Educación y elegancia en reuniones de trabajo

"Falta cultura social; estamos muy preparados técnicamente, pero descuidamos las habilidades blandas", afirma con rotundidad la autora. Además, apunta a cuestiones clave como escuchar sin interrumpir, intervenir en el momento adecuado o gestionar un desacuerdo con elegancia "son competencias que realmente marcan la diferencia". Y recuerda que una reunión de equipo no es un intercambio de datos, "sino un ejercicio de convivencia profesional".

Lenguaje no verbal: ¿Qué decimos sin decir?

La comunicación no verbal se erige como el Sancta Sanctórum del protocolo. No es un complemento a lo que decimos, sino la validación del discurso que estamos emitiendo. "Si hay una contradicción entre las palabras y el gesto, el receptor siempre creerá al cuerpo", dice la autora, quien señala que lo no verbal tiene un peso que ronda el 90 % del impacto emocional del mensaje. "Una postura encorvada puede sabotear un discurso brillante, una mirada esquiva puede destruir un acuerdo millonario", añade, y asegura que en el libro insiste en que el lenguaje silencioso "nos otorga una ventaja competitiva enorme: nos permite proyectar seguridad cuando estamos nerviosos y, sobre todo, nos ayuda a leer las necesidades de los demás antes de que las verbalicen".

La vestimenta masculina: ¿Y el traje?

"Estamos viviendo una transición fascinante pero arriesgada. En el caso masculino, la relajación de los códigos de vestimenta ha derivado en una pérdida de autoridad visual", dice Gómez y Verdú, porque el traje no era una prenda, sino que era "una armadura de respeto". "Al abandonarlo por completo, muchos profesionales caen en una informalidad que roza lo doméstico, olvidando que la ropa es nuestra primera carta de presentación", recuerda.

La vestimenta femenina: ¿Evitamos el negro?

Por otro lado, la mujer ha sentido históricamente la presión de "disfrazarse de hombre" mediante colores oscuros y cortes rígidos para ser tomada en serio. "Es el síndrome de la mimetización", explica la autora. "Sin embargo, la verdadera seriedad profesional no reside en la oscuridad del tejido, sino en la impecabilidad y el ajuste de las prendas. El reto actual es recuperar la elegancia femenina y masculina sin caer en el corsé del pasado, entendiendo que el color y la forma también son herramientas de poder si se usan con estrategia", defiende.

'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo', el libro de la influencer María José Gómez y Verdú

'Tu mejor versión para triunfar en el trabajo', el libro de la influencer María José Gómez y Verdú / Esfera

El reto de mantener una 'small talk'

En este punto, Gómez y Verdú es también contundente porque esta 'charla', en su traducción al castellano, "es la herramienta de 'networking' más infravalorada en España". "Se ve como una charla superficial o una pérdida de tiempo, cuando en realidad es el filtro social que permite establecer la conexión humana antes del negocio", defiende. Además, añade que lo habitual es pecar en dos extremos: o ser demasiado directos, yendo al grano y resultando bruscos, o no sabemos cómo romper el hielo. A eso se suma el no tener conocimientos para salir de una conversación sin parecer maleducados. "Saber entrar en un grupo con una frase amable y saber retirarse agradeciendo el tiempo es lo que define a un verdadero profesional. Las grandes oportunidades no suelen firmarse en la oficina, sino que se gestan en esos pasillos y cócteles donde la habilidad social es la reina", recuerda.

Egocentrismo estético: todo por Instagram

Respecto a qué códigos deben emplearse en una fiesta o en una gala de trabajo, Gómez y Verdú cree que hoy en día "impera una cultura del egocentrismo estético". "Mucha gente va a una gala o a un cóctel pensando en cómo va a quedar su foto en Instagram, en lugar de pensar en qué tipo de evento ha organizado el anfitrión", explica. De ahí que el protocolo tenga una lista clara no de prohibiciones, sino una guía que permita ser empático y cortés. "Si un anfitrión marca un esmoquin y tú apareces en vaqueros 'porque ese es tu estilo', no estás siendo rebelde; estás siendo irrespetuoso. Falta entender que vestirse adecuadamente es una forma de dar las gracias por la invitación. La elegancia suprema es aquella que logra que el invitado brille, pero siempre dentro del marco y el tono que la ocasión requiere", concluye.

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