Critica gastronómica
Pou de Beca: Orgullo rural
La cocina de Nicolás Barrera es un tanto rústica. En ello reside su encanto: en no necesitar parecer innovador para seducir al cliente

Vicente Barrera en el restaurante / SR
Alto, desgarbado y jovial, basta una breve mirada para darse cuenta de que Nicolás Barrera navega alejado de los escenarios en los que los cocineros de hoy suelen moverse. Un profesional alternativo que ni aspira a la repercusión mediática que otros sueñan ni parece estar dispuesto a quebrantar sus principios en favor del éxito. Tampoco parece perseguirlo. Al menos no en el sentido en el que lo imaginan los jóvenes profesionales. El propio concepto del restaurante suena original y distinto. «Yo llamé a esto en un principio Espai Pou de Beca porque aspiraba a que fuera algo más que un restaurante. Quería que fuera un punto de encuentro que ayudara a acercar la cultura al mundo rural». Ese concepto de punto de encuentro lo heredó Nicolás de su padre. «Cuando mi padre inauguró esto en los 80 aquí se daba cita todo el mundo. Los comerciantes venían a Pou de Beca a comprar los cochinos a los ganaderos porque aquí estaba todo el mundo». Pou de Beca ya no es una taberna, y tampoco ha logrado ser el espacio de dinamización cultura que Nicolás soñó en sus inicios.

Arroz variedad Senia con pato y albóndigas / SR
Pou de Beca es un restaurante rural que apuesta con orgullo por parecerse a sus vecinos. Decoración rustica, interiorismo austero, sonrisa perpetua y cocina que sabe a hogar y a familia.
Nicolás ofrece dos menús. Hay un menú del día (de primero segundo y prostre) y luego uno más refinado y extenso. Ambas propuestas son interesantes, pero lo que se ofrece en ese menú del día suena hoy original. Recetas de siempre en las que Nicolás no intenta intervenir lo más mínimo. No busca el punto de autor ni nada parecido. Le basta y le sobra con que los platos expresen el terruño y la temporada. Miembro activo del colectivo Slow Food, su compromiso con el producto de proximidad es inquebrantable. Unos tomates de Cap y Corp (partida de Alcossebre) me dan la bienvenida. Son una mezcla de diferentes tamaños y variedades que solo tienen algo en común: todos se recolectaron en su punto óptimo de cocción, por eso eran de un sabor dulce e intenso.

Ensalada de tomate / SR
Creí encontrar a Nicolás en un renuncio cuando salpicó un escabeche de caza con una frambuesas. «Esos frutos rojos te delatan», denuncié un tanto decepcionado. «No creas -respondió él-, son del padre de la camarera, los cultiva aquí abajo y como me los trae él no me atrevo a decirle que no».

Escabeche de tordos, perdiz y conejo / SR
La cocina de Nicolás es un tanto rústica. En ello reside su encanto: en no necesitar parecer innovador para seducir al cliente. Me fascina el descaro con el que propone platos un tanto desnudos como su lengua ahumada o sus judías ahogadas con costillas de cerdo. Es cierto también, que en ocasiones, esa rusticidad ganaría enteros si Nicolás tuviera la paciencia de refinar un poco los platos cuidando los puntos de cocción o esmerándose en los equilibrios entre ingredientes. Pero claro, también es verdad, que si cocinara pensando en la opinión de los críticos, si intentara hacer cada vez ese plato equilibrado y perfecto que todos hemos comido mil veces, tal vez perdiera ese sello de identidad que le hace único y singular. Al fin y al cabo, cocinar bien está a la altura de cualquiera, pero hacerlo con pasión solo está reservado a aquellos que entregan su corazón en cada plato. Yo apuesto por esos, por los que se entregan con pasión. Aunque a veces sobre algo de pimienta y otras falte un punto de equilibrio.

Lengua ahumada con verduras / SR
A Pou de Beca viene gente desde Valencia, pero también vecinos del pueblo que parecen conocerlo de toda la vida. No me imagino a Nicolás haciendo una cocina exclusiva que sólo pudieran pagar quienes explotaron con éxito un titulo universitario. Más bien al contrario, parece feliz de recibir a esos vecinos que entran en el restaurante como quien visita a la casa de un familiar bien avenido. Con esa naturalidad debemos acudir a Pou de Beca. De lo contrario, ni entenderemos la propuesta, ni probablemente seamos bienvenidos.

Tarta de higos / SR
Ficha
¿Dónde? Mas de Beca, Vall d’Alba, Castellón
Teléfono: 964 32 04 59
Lo mejor. La identidad de la propuesta
Lo mejorable. Algunos puntos de cocción sorprenden a los ojos de un aficionado un poco tiquismiquis.
Lo imprescindible. Escuchar las sugerencias del menú del día.
Precio medio. 30 Euros.
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