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València se prepara para su batalla más bonita

El domingo 26 de julio se celebra la tradicional Batalla de las Flores

La celebración será el domingo 26 de julio

La celebración será el domingo 26 de julio / Marga Ferrer

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València

Julio de 1871, València. La ciudad se encuentra en pleno verano, en un mes en el que prácticamente no hay celebraciones, lo que provoca que muchos de sus habitantes, sobre todo las clases más acomodadas, abandonen la ciudad y se marchen a otras zonas del país en busca de temperaturas más agradables. Es aquí donde nace la Feria de Julio, con el objetivo de evitar esta marcha masiva de la gente rica. Esta surge como una exposición anual de productos y ganados de toda clase en la que se aprovecha que ya ha terminado la recolección de las principales cosechas y en la que se celebran corridas de toros para así, ya no solo mantener a las personas en la ciudad, sino para atraer a turistas de fuera de València.

Poco a poco, esta celebración fue ampliando sus días de duración e introduciendo más actos festivos como el Certamen Internacional de Bandas de Música. 20 años después de la creación de la Feria, en 1891, Pascual Frígola Ahís Xaemar y Beltrán, Barón de Cortes y presidente de Lo Rat Penat, fue quien propuso la creación de uno de los eventos más importantes y que sirve como ceremonia de clausura: la Batalla de las Flores. Esta no fue de invención propia, puesto que la conoció en sus múltiples visitas turísticas a la ciudad francesa de Niza. Allí se celebraba desde 1976 con gran éxito dentro de la festividad de Carnaval.

La Batalla no tiene nada que ver con actos bélicos; consistía en un desfile de carros y carrozas engalanados que, durante el trayecto, utilizaban claveles a modo de proyectiles. Esta tradición fue adoptada y, cuando llegó a València, se celebraba el 31 de julio, aunque en la actualidad se hace el último domingo de mes para cerrar varias semanas de actos y eventos de todo tipo. Así, València fue la primera ciudad de España y la segunda de todo el mundo en celebrar esta festividad, aunque rápidamente se expandió a otros lugares del país, como Santa Cruz de la Palma, Ciudad Real, Córdoba o Jerez, e incluso de manera internacional, llegando a países hispanohablantes tales como Colombia o México.

Más de un millón de clavelones serán lanzados durante la Batalla

Más de un millón de clavelones serán lanzados durante la Batalla / Eduardo Ripoll

Aunque la fiesta tuvo una muy buena acogida al principio, la inestabilidad política que marcó las primeras décadas del siglo XX hizo que la celebración se fuera diluyendo. Fue en 1931 que se le proporcionó una nueva imagen a la batalla gracias al concejal Enrique Durán y Tortajada.

El desfile

En València, los encargados de lanzar "la munición" eran miembros de la aristocracia y de la burguesía, y el proyectil utilizado pasó a ser un clavelón, junto a confeti, serpentinas, pétalos... Las carrozas para el desfile eran construidas por los mismos artistas falleros que se encargaban de hacer "los ninots" en marzo e iban cubiertas en su totalidad por flores. De esta manera, la Batalla de las Flores no solo servía para concluir la Feria de València, sino que también lo hacía para que los miembros de la aristocracia se pudieran mostrar con sus mejores galas y lucharan por ganar los premios a la mejor indumentaria y a la carroza con la decoración más bonita.

Aunque el premio ha ido cambiando de nombre (Reina Regente, por María Cristina de Habsburgo-Lorena, Alfonso XIII...), en la actualidad se llama Barón de Cortes, en honor a su creador. Vistosidad, colorido, temática o el propio diseño son valores a tener en cuenta. Previamente, la tarde-noche anterior, se celebra el "Sopar de la Punxà", mas una fiesta social que un elogio del trabajo de reunirse y pinchar la flor sobre las carrozas.

La Batalla es de carácter lúdico y funciona como un espacio de encuentro colectivo. Las flores aportan una estética que transforma el evento en un espectáculo visual centrado en el color y la participación del público. El lugar elegido para la celebración es el Paseo de Alameda, el cual queda cubierto de un hermoso manto floral. La tradición ha ido cambiando con el paso de los años y ya no son burgueses y aristócratas los encargados de lanzar las flores al público, sino que son las candidatas a fallera mayor e infantil. Además, las carrozas han sido sustituidas por plataformas sobre las que se montan escenarios.

Más de un millón de clavelones serán lanzados durante la Batalla

Más de un millón de clavelones serán lanzados durante la Batalla / Germán Caballero

La fiesta tiene una estructura clara: en primer lugar, hay un cortejo encabezado por la Policía Municipal de gala; posteriormente, se celebra una cabalgata y, finalmente, comienza el desfile de las carrozas que participan. Este se hace dos veces; la primera es para que el público y el jurado puedan admirar los carruajes y en la segunda es cuando se produce la batalla floral entre falleras y asistentes. Tanto el inicio como el final están marcados por el lanzamiento de carcasas.

A su alrededor se desarrollan otras liturgias, como el "Sopar de la Punxà" del día anterior, más una fiesta social que un elogio del trabajo de pinchar la flor sobre las carrozas.

Tiene una duración aproximada de una hora y se calcula que se llegan a lanzar más de un millón y medio de clavelones, aunque en 2009 llegó a superar la cantidad de los tres.

La Batalla de las Flores de València es una tradición con muchos años de historia que sigue teniendo un papel importante en la ciudad. Su continuidad demuestra que está muy presente en la cultura valenciana y, con el paso del tiempo, ha cambiado. Además, destaca por su carácter visual y festivo, basado en el uso de flores y en la participación del público. Por todo ello, no solo mantiene su valor como tradición, sino que también representa una celebración actual que forma parte de la identidad de València.

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