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Música

Ocean Colour Scene: «El britpop fue una fiesta increíble, pero también un momento en el que Inglaterra tenía esperanza»

Ocean Colour Scene regresará a Valencia para celebrar en el Visor Fest el 30 aniversario de Moseley Shoals, uno de los discos fundamentales del britpop de los noventa. Al otro lado del teléfono, desde su casa en Inglaterra, su cantante, Simon Fowler, habla con naturalidad sobre el pasado, la política, la nostalgia, el rock y la vida después de tres décadas sobre los escenarios.

Ocean Colour Scene.

Ocean Colour Scene. / L-EMV

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Voro Contreras

Voro Contreras

València

Vais a venir a Valencia para celebrar los 30 años de «Moseley Shoals». ¿Qué significa para ti volver al escenario con este aniversario?

Significa que llevamos juntos muchísimo tiempo. Hemos estado juntos 37 años. Siempre nos tomamos esto muy en serio. Desde el principio quisimos que esto fuera nuestra vida… y lo ha sido. Y por eso me siento muy afortunado. ¿Qué más se puede pedir?

¿Y qué significó «Moseley Shoals» en vuestra carrera?

Fue un disco que llegó al número dos y se mantuvo ahí durante seis meses. Nos hizo famosos en Inglaterra. Gracias a ese álbum tuvimos la oportunidad de dedicarnos a esto para toda la vida y tener una vida agradable. Fue el disco que lo cambió todo.

¿Este regreso es más una celebración del pasado o el inicio de una nueva etapa?

Es una celebración del pasado, sin duda. Ya hicimos una gira del 20 aniversario en Reino Unido, pero nunca habíamos hecho algo así en España. Será interesante ver si este aniversario significa algo para el público español. Espero que sí.

Canciones como «The Riverboat Song», «Hundred Mile High City» o «The Day We Caught the Train» hablan de vivir rápido. ¿Siguen significando lo mismo para ti hoy?

Creo que ahora significan algo distinto, sobre todo por cómo funcionan en directo. Hemos tocado esas canciones tantas veces que las asocio más a momentos concretos del concierto que a lo que sentía cuando las escribimos. Siempre he pensado en Ocean Colour Scene como una banda de directo más que como una banda de estudio. De hecho, llevamos doce años sin publicar un disco nuevo, aunque esperamos grabar uno el año que viene. Pero cuando pienso en el grupo, pienso en nosotros sobre el escenario.

Cuando empezaste en esto, ¿imaginabas que llegarías a ser una estrella del rock?

Cuando era joven quería ser comentarista de fútbol. Ese era mi primer amor. Pero también soñaba con estar en los Beatles, como hacía todo el mundo de mi generación. Aunque en el fondo te dices a ti mismo: “No seas tonto, eso no va a pasar”. Pero pasó. Y todavía hoy me parece algo increíble.

En los años noventa, el britpop fue muy popular también en España. ¿Os sorprendió ese éxito internacional?

Fue famoso en todas partes. El britpop conquistó el mundo. En gran parte fue gracias a Oasis y Blur… y también a Jarvis Cocker. Oasis y Blur abrieron la puerta… y todos corrimos detrás de ellos, muy emocionados. Y duró bastante tiempo.

¿Qué recuerdos tienes de tocar en España en aquella época?

Tuvimos conciertos muy buenos. Recuerdo uno en Zaragoza donde había unas 200.000 personas en las calles. No estaban allí solo por nosotros, claro, pero nosotros estábamos en el cartel y fue algo espectacular. Probablemente fue el público más grande ante el que hemos tocado. Y recuerdo viajar por España, comer tapas… beber Mahou en Madrid, Estrella en Barcelona… y disfrutar mucho del país.

Muchos fans también recuerdan vuestros conciertos en Valencia en los noventa.

Sí, seguramente fue durante la época de Marchin’ Already. Ese disco salió en 1997. Quizá también merezca su propia gira aniversario… quién sabe. Además, ese álbum llegó al número uno y desbancó a Oasis del primer puesto. Eso fue algo muy grande para nosotros.

¿El britpop fue un género musical o solo una coincidencia de bandas que aparecieron al mismo tiempo?

Fue un poco de ambas cosas. Eran muchas bandas distintas que surgieron al mismo tiempo, pero cada una tenía su propio sonido. Oasis no suenan como Blur. Blur no suenan como Pulp. Antes de ellos estaban Suede. Y los que realmente iniciaron todo fueron The La’s y, sobre todo, The Stone Roses. Sin Stone Roses no habría existido Oasis.

Por aquella época se os relacionaba bastante con el movimiento mod. Quizá porque llevabais sueters de Fred Perry.

Nuestro aliado más cercano siempre fue Paul Weller, y en Inglaterra Paul es conocido como el “padrino” del movimiento mod. Pero en realidad todos compartíamos las mismas influencias: The Beatles, The Kinks, Small Faces, The Who… y también la música soul de Motown. Todos éramos hijos musicales de los años sesenta. Todo empezó con The Beatles. Si hay que culpar a alguien… cúlpales a ellos.

En vuestro primer disco trabajasteis con Jimmy Miller, productor, entre otros, de los mejores Stones.

Fue una experiencia fantástica, pero a la discográfica no le gustaba que nos estuviéramos divirtiendo demasiado y que no trabajáramos lo suficiente. Jimmy era un personaje increíble. Siempre decía: “Vamos al pub, Simon, vamos al pub”. Teníamos que poner «You Can’t Always Get What You Want», de los Rolling Stones, porque él había tocado la batería en esa canción. Decía: «¿Puedo tocar la batería en este tema?». Y nosotros respondíamos: «Sí, claro… pero primero tendremos que invitarte a un doble ron con Coca-Cola». No podíamos permitírnoslo, pero teníamos que hacerlo porque era Jimmy. Luego la discográfica empezó a encontrarnos en el pub en lugar de en el estudio… y decidieron despedirlo. Fue una pena. Y unos años después Jimmy murió.

¿Sientes nostalgia por aquellos años?

Sí, creo que sí. Miro hacia atrás con mucho cariño. Nos divertimos muchísimo. La mayoría de las cosas que hicimos no se pueden contar… pero lo pasamos genial. Nuestros amigos eran Paul Weller y Oasis. Esa era nuestra pandilla: Paul y los Gallagher. Sí, tuvimos noches muy buenas.

¿Sigues teniendo relación con los Gallagher?

No los he visto desde hace tiempo. Pero creo que, si nos encontráramos, sería como si no hubiera pasado el tiempo. Steve ve a Noel de vez en cuando porque vive cerca de Paul Weller en Londres. Yo vivo cerca de Stratford-upon-Avon, así que no suelo coincidir con gente famosa. La única persona famosa que veo a veces es el batería de Suede… en el supermercado.

Hace poco circuló una foto de Paul McCartney, Paul Weller y Noel Gallagher juntos. ¿Quién es el más importante de los tres en la historia de la música británica?

Bueno… Paul McCartney es Paul McCartney. Yo estuve en la sesión original donde se tomó una foto en la que también estaban los tres hace muchos años. Verlos juntos es algo especial, pero McCartney está en otro nivel. Es historia viva.

Mirando atrás, ¿cómo recuerdas los grandes años del britpop?

Como una época divertidísima. Fue una experiencia increíble. Viajábamos por todo el mundo, nos quedábamos despiertos toda la noche, hacíamos muchísimos amigos… y de repente nos convertimos en estrellas del pop. Parecía ridículo, como si estuvieras viviendo dentro de un sueño.

¿Crees que esa época se ha idealizado demasiado con el paso del tiempo?

Sí, claro. La gente que habla de aquellos años estuvo allí, y ahora son mayores y están recordando el pasado. Y cuando recuerdas el pasado, siempre parece mejor de lo que fue. Es como si nunca hubiera llovido y el sol hubiera brillado durante diez años seguidos. Siempre ocurre lo mismo cuando miras hacia atrás. Pero, aun así, fue una gran época. Fue un gran momento para nuestro país. Era un tiempo en el que Inglaterra parecía tener esperanza y entusiasmo. Ahora miro el mundo y… parece un desastre.

¿Por qué terminó aquella etapa?

Creo que lo que pasó fue que las discográficas decidieron que ya era suficiente. Había demasiado caos. Muchas bandas se separaron. Nosotros seguimos juntos, pero otros no. Después llegó otra música. El britpop tuvo su momento, su “hora bajo el sol”, como diría Andy Warhol con sus quince minutos de fama… y luego el tiempo siguió adelante.

Fue una época en la que el rock definía a una generación. ¿Tiene hoy el mismo peso?

No, ya no. Esa identidad colectiva ya no existe. Hoy las grandes estrellas son solistas. Mira quiénes son los más grandes del mundo: Harry Styles, Taylor Swift, Ed Sheeran, Beyoncé, Adele… Todavía hay algunos grupos, como Coldplay o U2, pero ya no es lo mismo. Antes había muchísimas bandas. Ahora eso parece haber desaparecido.

¿Eso es malo?

No necesariamente. Es lo que es. Estamos hablando de algo que ocurrió hace 30 años. ¿Por qué tendría que ser igual ahora? En realidad, sería extraño que lo fuera. Esta es la música de nuevas generaciones. Yo tengo 60 años. Lo que suena ahora en la radio ya no tiene nada que ver conmigo.

Sin embargo, hay jóvenes que están redescubriendo la música de guitarras.

Sí, creo que tienes razón. Y el regreso de Oasis ha vuelto a poner todo eso en el foco. Blur también regresaron con un gran disco y conciertos enormes. La gente mira hacia atrás y recuerda sus momentos felices: cuando estaban en el colegio, en la universidad, cuando conocieron a sus parejas, cuando compraron su primer coche… Ahora son personas de mediana edad, muchos se han quedado calvos o han engordado… pero recuerdan aquellos tiempos con cariño.

¿El rock aún puede transmitir algún mensaje en un mundo como el actual?

Creo que tenemos que hacerlo rápido… antes de que todo estalle y nos maten a todos. Tenemos que salir a tocar ahora, porque dentro de un año quizá ya no estemos aquí.

¿Los músicos actuales tienen menos mensaje político?

Sí, en general sí. Aunque tampoco nosotros éramos tan políticos como a veces se cree. Quizá nosotros lo fuimos un poco más que otras bandas. Creo que Damon Albarn es muy inteligente políticamente. Pero Oasis… Oasis no eran políticos en absoluto. Oasis eran sobre beber, salir de fiesta y acostarse con chicas. Era más una celebración de la vida. No había figuras como Bob Dylan, Neil Young o John Lennon. Y ahora tampoco las hay. Diría que hoy la música más política se encuentra en el hip-hop.

¿Te consideras una persona políticamente comprometida?

Sí, soy más bien socialista. El problema es que el socialismo nunca ha encajado del todo en Inglaterra. No somos un país naturalmente socialista. Pero yo soy de izquierdas. Siempre he sido cercano al movimiento antinuclear y pacifista. Por desgracia, en toda Europa estamos viendo un gran crecimiento de la extrema derecha, también en Inglaterra, y eso fue lo que llevó al Brexit. Es una auténtica tragedia. Ya vimos algo parecido en los años treinta.

¿Ves esa misma tendencia en otros países?

Sí, en todos. En Europa y también en Estados Unidos. Y mejor no me hagas hablar de Trump… ese gran bebé naranja en la Casa Blanca.

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