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Bolos

Bendita herencia

Bendita herencia

Bendita herencia

Enamorarse de un jugador del Valencia es fácil. También lo contrario. Como el desamor construye fortalezas, ahí está Pablo Daniel Piatti disfrutando de su segunda etapa. Curtido en odios y maduro en templanza, el pasado no existe. El Duende, que llegó a Mestalla de la misma provincia argentina que Kempes y Aimar, sabe como funciona la pirotecnia, así que asumió la condición ancestral de gaucho y prefiere hablar en el campo. El valor de su silencio es oro, porque los que saben se llevaban las manos a la cabeza cuando se le quiso cortar. Piatti, Parejo, Javi Fuego, Feghouli, Barragán, Alves, Gayà son la bendita herencia que sostienen al equipo de Nuno, que ha sabido además sumar a los nuevos. E incluso rectificar algún desequilibrio táctico, y ayer Enzo Pérez ocupó un espacio distinto a Parejo y Fuego. Tras el empate del Atlético en el Pizjuán, el encuentro del domingo en el Manzanares se antoja decisivo para asaltar la tercera plaza.

Aunque el elogio debilita, dos aplausos a la presidencia de Lay Hoon. La vuelta de las bandas, un acierto; y por fin el propósito de caminar hacia un club laico y despolitizado. Un gran avance, que como siempre dejará fuera de juego a algún entorno preconstitucional.

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