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La firma invitada

Los goles de Piatti tranquilizaron al equipo

El Valencia apunta alto porque sabe exactamente qué quiere y qué debe hacer para conseguirlo. Ayer, en un ambiente perfecto, el equipo fue de menos a más y volvió a demostrar que el rendimiento de esta temporada está siendo muy alto. El partido tuvo diferentes momentos pero el Valencia siempre supo cómo debía dominar el partido. En los primeros veinte minutos, la Real Sociedad se sintió relativamente cómoda sobre todo porque el Valencia no estaba con mucha intensidad en la presión. La Real no generó mucho peligro, ni hizo daño, pero daba la sensación de que se sentía cómoda sobre el césped porque no pasaba excesivos apuros. Pero, a partir del minuto 20, la situación cambió. El Valencia subió un poco la presión y la intensidad y, al hacerlo más arriba, obligó a la Real a quitarse el balón de encima como podía. Fue entonces cuando el Valencia empezó a llegar al área de Rulli por fuera, donde los laterales y los interiores se desdoblaban con mucho peligro. Fue entonces cuando empezó a verse que, antes o después, iba a llegar el gol y los propios jugadores asumieron esta convicción.

A mi juicio, la clave del partido estuvo en el arranque de la segunda parte con el primer gol de Pablo Piatti. Ahí prácticamente se cerró el partido. El Valencia tiene la suerte de contar con futbolistas que tienen una gran pegada; futbolistas tremendamente eficaces y muy versátiles.

A partir del 1-0, el Valencia se volcó hacia la portería de Rulli y pronto amplió el resultado con el segundo gol de Piatti. Los dos goles del argentino llegaron de jugadas de tocar por dentro, de llegar por fuera y acabar por dentro. Desde ese instante, el control fue absoluto. La Real, con el 2-0 en el marcador, no generó prácticamente ninguna ocasión, mientras daba la impresión que el Valencia en cualquier momento podía ampliar el resultado.

La victoria, en líneas generales, fue muy cómoda porque el valencia siempre tuvo el partido controlado.

Nuno tiene la suerte de que le han entregado a una plantilla en la que puede jugar con multitud de variables. Es un equipazo. El entrenador puede utilizar muchas variantes tácticas y variar de posiciones sin perder poderío. La defensa tiene un comportamiento muy sólido, los laterales tienen un gran recorrido, los de fuera hacen diagonales y son muy peligroso y los atacantes son muy peligrosos. Quizás me gusta más que Parejo juegue de mediocentro y en la posición en la que jugó ayer lo haga André Gomes, pero el madrileño supo interpretar bien lo que Nuno le pidió. Con Enzo y Fuego tras el capitán, el equipo ganaba en consistencia y equilibrio. He visto un poco revolucionado a Negredo. El delantero hace un trabajo muy importante y su desgaste ayer fue bárbaro pero debe centrarse en jugar de cara, estar en la zona de remate y atraer a los centrales. Sus movimientos son muy buenos pero le falta el gol, lo acusa y se le nota que juega con una cierta ansiedad, algo normal en los delanteros porque ellos viven del gol.

Me ha impresionado, y no quiero que se me quede en el tintero, el ambiente que se ha vivido en Mestalla. Increíble. Mestalla ha recuperado el ambiente de antaño donde el equipo y la grada formaban un bloque. Ver a la gente volcada con el equipo es impresionante y eso trasmite una fuerza que intimida a cualquier rival. Se nota que la gente disfruta con el equipo, lo apoya, anima y los pasa muy bien. Los números del equipo son muy buenos, eso tiene mucho mérito y son de resaltar.

Quizás la victoria no haya sido la más brillante de la temporada pero sí la más holgada, buscada y merecida.

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