Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Off the record

Puntazo de credibilidad

El Valencia crece con el paso de las semanas. No enamora con su juego, pero responde a base de trabajo y compromiso

Puntazo de credibilidad

Puntazo de credibilidad

En pleno tiempo de descuento, en los últimos segundos del partido, Dani Parejo botó dos faltas en campo contrario para el 1-2. Mientras ambos equipos se posicionaban dentro del área, el realizador de Canal Plus tuvo la pericia de pinchar varios primeros planos de aficionados colchoneros. Uno metía la cabeza entre las piernas, otro mordía nervioso la bufanda, alguno se marchaba vomitorio abajo como presagiando lo peor€ Ese fue anoche el gran triunfo del Valencia en el Vicente Calderón. Por encima incluso del punto conseguido, que no es poco. No sólo fue capaz de no perder en el estadio del campeón, volteando un marcador en contra, además tuvo opciones de ganar. No seré yo quien escriba que la Liga es de cuatro „ya decía Luis Aragonés que está prohibido hablar de campeonar antes de las últimas cinco jornadas„, pero tampoco el que relegue al equipo de Nuno Espirito Santo a una simple condición de animador de la competición que se diluye en Primavera. Eso sí, no tengo la más mínima intención de venderles humo. Nada ha cambiado tras el 1-1 ante el Atlético de Madrid.

El proyecto nació tras el verano con la idea de conseguir la clasificación para la Champions League entre ceja y ceja. Por todo tipo de motivaciones deportivas, económicas y de prestigio. A falta de doce jornadas para bajar el telón de la 14/15, el objetivo sigue siendo más que factible. Aunque Sevilla y Villarreal hayan recortado puntos en las últimas 48 horas. La Europa League pesa en las piernas. Ahora y hasta el mes de mayo, independientemente del club que consiga la clasificación para la siguiente ronda. Al tiempo. El Valencia llega a este último cuarto de la temporada ofreciendo una tremenda sensación de solidez, de empaque, de equipo que sabe elegir el partido que le conviene. Aunque sea aburrido, como el de anoche. El fin justifica los medios en determinados escenarios. La línea del aspirante a Champions League es ascendente. Sin enamorar con su juego, pero respondiendo con credibilidad, trabajo y compromiso. Ha crecido con el paso de las semanas. Se ha ganado el respeto de todos. Empezando por Simeone, que anoche „en contra de lo que incluso él mismo había probado durante la semana„ salió de inicio con un único nueve arriba. Y una hoja de ruta marcadamente conservadora, con el canchero Raúl García como prolongación del cholismo sobre el terreno de juego. Y diez metros por detrás, en plan escoltas, Tiago y Gabi. Casi nada. El viaje al Manzanares suponía, además de la legítima búsqueda de la tercera posición, una prueba para medir la personalidad del vestuario que dirige Nuno en grandes escenarios. A la vista del nivel de rendimiento ofrecido en el Vicente Calderón, no hay motivos para pensar que el Valencia no vaya a volver a competir y tener opciones en el Bernabéu y Camp Nou.

En cualquier caso, el pasaporte a la máxima competición europea no depende en esencia de lo que ocurra en Chamartín y Can Barça. Más bien todo lo contrario. Conquistar algún punto en territorio hostil sería la guinda a una muy buena temporada de Liga. Pero aquí el asunto debe ser acabar entre los cuatro primeros. La versión A del Valencia, la convincente, la vertical, la que sin ir más lejos sirvió para doblegar a la Real Sociedad hace una semana en Mestalla, está en condiciones de hacerlo. Además, más cerca de los ochenta puntos que de los setenta. Analicen el calendario, no es ninguna osadía.

Una de las buenas noticias antes de este último tramo de competición hay que buscarla en la segunda unidad. Sediento de goles, poniéndose a punto para vacunar a partir del viernes, espera Paco Alcácer. Orban y Vezo suponen una alternativa de garantías para casos puntuales como el del partido ante el Depor, que no podrá jugar Shkodran Mustafi por acumulación de amonestaciones. Y qué decirles de André Gomes. En Córdoba fue de lo mejorcito y ayer iluminó al Valencia, al que rescató de las sombras y las telarañas de Simeone. Aunque el portugués no debería hacer falta dentro de cuatro días. La segunda amarilla de Javi Fuego sólo existió en la imaginación de Jaime Latre, muy por debajo del partido. Recurrible y ganable.

No me perdonaría cerrar esta columna sin un epílogo obligatorio. Arriba, muy arriba, en el cielo de los periodistas valientes, ya descansa para siempre el ´Nano´ más grande que conocí jamás. Desde allí ya gritó anoche JV el gol de Shkodran Mustafi y seguro que tuvo algo que ver en ese remate al travesaño de Tiago que hubiera supuesto la despedida y cierre. Se nos va uno de los grandes, dejando un legado de periodismo comprometido y sin mordazas. Un referente. Gràcies per tant, mestre Aleixandre. DEP.

Compartir el artículo

stats