Cuando Dunga nombró a Diego Alves en la lista que participará en la Copa América de Chile el próximo mes de junio, al cancerbero brasileño le llegó un subidón anímico, confirmando así las expectativas creadas en la lista previa de marzo. No es sólo una citación más, sino estar en un gran torneo con la selección de Brasil, después de haber participado en los Juegos Olímpicos de Pequín celebrados en 2008, donde regresó a casa con la medalla de bronce. El nivel que ha mostrado en el curso actual, muy alto, no ha hecho más que reforzar la decisión que tomó en su día de seguir en el Valencia CF cuando el club decidió facilitarle la salida a Guaita al Getafe. Ya recoge sus frutos.

Se han generado infinidad de debates sobre la idoneidad o no de tener a dos porteros de máximo nivel compitiendo por un puesto, pero una de las conclusiones alcanzadas por la Dirección Deportiva es que cada futbolista es diferente. Seguramente habrá situaciones en las que ese examen diario al que uno se somete les hará mejores, pero en la entidad de Mestalla, ya con la perspectiva que permite realizar un análisis más frío de la dupla Guaita - Diego Alves, se cree que les acababa perjudicando. La competencia que tenían ambos, siempre con la finalidad de ayudar al Valencia CF y de acabar siendo la apuesta definitiva del entrenador, no les reforzó nunca, más bien lo contrario. La seguridad que ha transmitido Diego Alves en el curso actual, peleando por ser el meta menos goleado de la Liga junto a Claudio Bravo, aún no se había visto. Él y Guaita quisieron acabar con ese debate con anterioridad, pero por unas razones u otras, los dos acababan comenzando la temporada juntos.

Se respetaban, sin más. En el fondo, ambos pensaban que no era lo mejor, pero aceptaban la decisión del club. Diego Alves perdió los nervios en la víspera de un Valencia - Real Madrid al no verse en la formación inicial que había decidido Nico Esteve, luego pidió disculpas, al ser consciente que ese no era el camino. El club, que inicialmente había decidido apostar por Guaita „motivo por el que Diego habla con los dirigentes para que estudiaran la opción de salir cedido„ cambia totalmente de opinión viendo el nivel del brasileño. Ninguno de los dos cancerberos estaba dispuesto a seguir así, Guaita pidió salir y Alves, en lugar de caer en la complacencia, se ha exigido para alcanzar su nivel actual, seguramente el mejor de su carrera. Y Yoel exigiéndole a diario. Ahora Diego cumple otro sueño, estar en la Copa América.