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Estrella televisiva

El "show" de Gary Neville

A su historial como futbolista, Gary Neville añade otra faceta, la de figura mediática

El "show" de  Gary Neville

El "show" de Gary Neville

La masiva reacción al fichaje de Gary Neville en los medios ingleses refleja que el Valencia ha incorporado a una figura que trasciende el ámbito de un exfutbolista célebre y con títulos. En el banquillo de Mestalla se va a sentar un técnico en ciernes convertido en toda una referencia televisiva, desde que se incorporó al programa Monday Night Football de la cadena Sky en el verano de 2011. Desde esa plataforma, el público británico ha descubierto a un comunicador con personalidad, que desgrana sus análisis tácticos con minuciosidad, pero también con una frescura y una facilidad pedagógica que atrapa al gran público.

Neville, en compañía de Jamie Carragher, leyenda del Liverpool, acompaña esa erudición con una ironía y mordacidad que lo emparenta directamente con la tradición de los entrenadores británicos de siempre. Un canon representado por tipos locuaces como Bill Shankly o Brian Clough, que tiraban de ingenio „a veces también desde debates televisivos„ para expresar su método y las opiniones sobre los rivales.

Una cifra acota la dimensión mediática de Gary Neville. Tres millones. Tres millones son los seguidores que ha alcanzado en Twitter, cantidad que cuadruplica por ejemplo a Álvaro Negredo, jugador valencianista con más adeptos en esta red social. Y, por otro lado, tres millones al año es lo que cobraba el mayor de los Neville en Sky para comentar y analizar los encuentros. Una suma de dinero muy inferior a la que percibirá en el Valencia pero que le permitirá volver a sentir, de cerca, el olor del césped recién cortado.

La mayoría de los técnicos de la Premier ha dado su opinión sobre el fichaje de Gary Neville, prueba evidente de cómo se respeta la figura del técnico valencianista. Uno de ellos, José Mourinho, le lanzó un dardo al asegurar que, desde el banquillo, ya no podrá parar la imagen para analizar la acción del juego, en alusión a la pantalla interactiva en la que congela cada jugada. La coz verbal del entrenador del Chelsea tenía su origen en los comentarios, liberados de toda corrección política, que acostumbraba a efectuar Neville. Esta misma temporada, con ocasión de la derrota del Chelsea 2-1 contra el West Ham, en la que Mou acabó expulsado y los «blues» se quedaban anclados con 11 puntos en 10 partidos, Neville expuso: «La bola de nieve comenzó a rodar abajo por la colina hace dos o tres meses, cuando la derrota en la Charity Shield. Luego pasó todo el asunto médico con Eva Carneiro, los episodios de indisciplina, no hacer ruedas de prensa... Los jugadores han perdido la fe y la confianza. Mourinho es un entrenador fantástico, uno de los mejores en el mundo, pero debe frenar con rapidez las malas noticias. El Chelsea parece un equipo normal, cuando no es un equipo ordinario. Es un conjunto fantástico que ganó la liga hace unos meses», sentenciaba.

El club de Stamford Bridge ha sido un destinatario habitual de unas observaciones desenfadadas que ni Roman Abramovich ha podido esquivar: «La realidad es que el Chelsea nunca tendrá estabilidad hasta que él (Abramovich) no se convierta en entrenador».

Los jugadores del Valencia ya pueden tomar buena nota si su actitud no es la correcta durante un partido, ya que en la rueda de prensa pueden recibir la reprimenda de su técnico. Que se lo pregunten a al delantero búlgaro Dimitar Berbatov: «Si se le pagase por su esprint, estaría sin blanca». Gary Neville castiga con severidad los ejemplos de poco compromiso. Así arremetió contra Andrey Arshavin, talento ruso que no se acabó de aclimatar al Arsenal: «Es uno de los jugadores que menos interés tiene por la Premier. No quiere estar aquí. No le gusta Londres, no le gusta Inglaterra y piensa que nuestras mujeres son feas». En la misma tónica retrató la indolencia de Mario Balotelli: «Es como ir al circo. Siempre que voy al circo veo payasos, y él es uno». Equipos etiquetados como eternas alternativas sin éxito, como el Tottenham, han recibido el azote de Neville: «Es tan pobre... Eso han sido históricamente. Es lo que siempre me viene a la cabeza sobre ellos. Nunca preparados. Débiles», afirmó Neville, también crítico, si la situación lo merece, con el club de su vida, el Manchester United.

En un campeonato respetuoso con las tradiciones, Neville reprochó la evolución moderna de la FA Cup, el torneo del pueblo, la competición más antigua del fútbol: «Cuando yo era niño, la Copa de Inglaterra era una de las joyas de la corona del año deportivo, junto con el Grand National, Wimbledon y el Open. Pero con cada anuncio parece perder otra pieza de su identidad. Primero porque le añadieron patrocinadores al nombre, y después porque se juegan las semifinales en Wembley».

No todo es sarcasmo en Gary Neville, capaz también de reconocer y premiar públicamente las virtudes de los jugadores. Así lo hizo con el lateral argentino del Manchester City, Zabaleta: «Cada vez que lo veo jugar pienso en mí, y en que me gustaría haber sido como él». De igual modo, Gary describía gráficamente la elegante salida de pelota del central brasileño David Luiz: «Cuando lo veo jugar, me parece que está siendo controlado desde la multitud de la grada con una Playstation por un niño de 10 años».

Pero, por encima de titulares, en los comentarios televisivos de Neville se desprende una exigente cultura competitiva, de la que se empapó con dos décadas de convivencia con sir Alex Ferguson. La ambición no se negocia con Neville: «Tenemos que ganar este partido, correcto. Pero en realidad tenemos que ganar todos los partidos, así es como funciona siempre esto». El método del nuevo entrenador valencianista no se detiene en arabescos retóricos. Es sencillo y directo: «Nada mejora tu confianza, ni une a un equipo más, como ganar un título».

No se sabe si en el medio año que regirá los destinos del Valencia, a Neville le dará tiempo de implantar un ideario que parte de premisas básicas: «Un entrenador me dijo una vez que hay cuatro factores que determinan el rendimiento de jugadores: su conciencia táctica, su condición física, su capacidad técnica y su fuerza mental». Palabra de Gary.

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