15 de enero de 2017
15.01.2017

Valencia CF-Espanyol: Mestalla se libera

El Valencia y la grada espantan los miedos y recuperan su comunión con una victoria clave para escapar del descenso

15.01.2017 | 14:49
Montoya y Gayà celebran el primer gol.

Mestalla ha celebrado como una liberación el trascendental triunfo del Valencia este mediodía contra el Espanyol. Tres puntos que saben a tres vidas para escapar de la amenaza del descenso. El equipo y la afición han recuperado la comunión después de un partido que tuvo todos los estados de ánimo posibles.

Desde la satisfacción de los momentos de buen juego, con un Carlos Soler espléndido, que juega con la templanza de un líder, hasta la tensión final para conservar el 2-1 final.

Desde el palco, Simone Zaza tomó nota de una matinal pasional en el viejo estadio.

Mediodía soleado pese al frío, magnífica entrada en la grada, recibimiento festivo al equipo con una "globotà" de gran estruendo? Todos los ingredientes previos invitaban a pensar en un partido distinto al de los decadentes escenarios previos. El Valencia dio continuidad a ese ambiente agradable firmando la mejor media parte de toda la temporada. La innata calidad de Carlos Soler y Nani transmitió un control total del encuentro, serenó los ánimos y devolvió normalidad al valencianismo. Desde uno de los palcos privados de Mestalla,

Simone Zaza veía desplegarse un equipo ordenado, con movimientos armónicos, con una virtud de equipo grande redescubierta, la de las largas posesiones. El Valencia de siempre, en el que los goles, como el de Montoya, se facturan después de acciones colectivas de tiralíneas, en un partido con momentos en los que la animación se contagiaba en todo el estadio.

Las buenas sensaciones no evitaban que el marcador fuera escaso, por lo que la segunda parte fue volviéndose más tensa, notándose la extrema necesidad de puntos que tenía el equipo de Voro. Un aire enrarecido al que contribuyó el colegiado Sánchez Martínez, que notó en su nuca la presión de Mestalla tras enseñar cuatro tarjetas amarillas a los locales en el intervalo de muy pocos minutos. Fueron instantes de relativo sufrimiento en los que los valencianistas supìeron defender como bloque. El gol en el minuto 72 de Santi Mina, después de embocar el rechace de una falta de Parejo.

El partido no estaba cerrado. En el 85 David López recortó distancias y echó por tierra el objetivo de dejar la puerta a cero. Todos los miedos amenazaban con volver, pero la grada reaccionó con energía para proteger la renta. Queda mucho todavía por luchar y todos los problemas por resolver, pero el valencianismo se ha marchado a casa con una sonrisa y tres puntos que son oxígeno puro.

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