10 de noviembre de 2018
10.11.2018
Partido
Getafe01Valencia CF

El Valencia gana la batalla del Coliseum

Un gol de penalti de Parejo, decretado por el VAR, da un triunfo de oro a los de Marcelino tras un partido hostil en el que fue inferior al Getafe

10.11.2018 | 16:15
Carlos Soler, y el defensa uruguayo del Getafe Leandro Cabrera. Fotos: Rodrigo Jiménez
El delantero del Valencia Rodrigo Moreno, y el portero del Getafe David Soria. Foto: Rodrigo Jiménez

En un ambiente hostil, el Valencia sumó en Getafe un triunfo que vale oro puro, tras un encuentro en el que durante largas fases fue inferior a un rival agresivo, que amedrentó a los de Marcelino con un juego vertical y decidido. A pesar del escaso lucimiento, los valencianistas dieron vida a su contrincante con las tres ocasiones claras desperdiciadas por Rodrigo Moreno. Dani Parejo, objeto de la ira del Coliseum, marcó en un penalti decretado por el VAR un triunfo que alivia la ansiedad del conjunto de Mestalla.

El partido se adaptó a las expectativas y temores previos. El juego fue antipático, plomizo como la meteorología gris que se cernía sobre el Coliseum. Al Getafe le bastó con aplicar agresividad en las disputas, con la ración de faltas de costumbre y con ejecutar una disciplina táctica encomiable para llevar el peso de la situación. En ese partido subterráneo el Valencia se diluía, intimidado, con una sola falta en los primeros 45 minutos, hecha por Soler.

Aún así, sin llegar a estar cómodo en ningún momento, los destellos ocasionales del Valencia tendrían que haber sido suficientes para sentenciar el encuentro en la primera mitad. Hasta tres «mano a mano» gozó Rodrigo Moreno para marcar. En los minutos 2, 24 y 43. El hispano-brasileño realizaba espléndidos desmarques pero la portería se le empequeñecía tras las buenas asistencias de Guedes y Soler. En la primera ocasión, el disparo con el exterior se marcó fuera. En las otras dos, David Soria le tapó remates a placer.

El Getafe sacaba colmillo para defender, pero también para orquestar ataques, con Ángel y Jorge Molina, dos delanteros labrados en la pillería y la intuición de Segunda división. Neto despejó a mano cambiada un primer disparo de Molina. En el saque de esquina siguiente Cabrera remató de cabeza al larguero. A la espalda de Wass se originaban centros que se paseaban sin rematador.

En ese oleaje navegaba, como podía, el Valencia. Santi Mina, marcado de cerca y sin contemplaciones, se jugaba el físico en entradas al remate. Parejo, constantemente abucheado por el público azulón, se multiplicaba para tapar huecos en defensa. Y Carlos Soler, con la cabeza levantada, era de los pocos con las ideas claras y el más participativo para finalizar jugadas junto al ahínco, algo atropellado, de Guedes.

En la segunda parte el Getafe sorprendió al Valencia con una salida en tromba que, a los once segundos de la reanudación, acabó con un disparo a la cruceta de Jorge Molina. Marcelino agitaba brazos intentando espantar el raro síndrome que aqueja al Valencia en las segundas partes. La misma de Cornellà, el desplome idéntico de Berna.

Se necesitaban rebeldes y Gayà se rebeló con alguna arrancada que acabó en saques de esquina y en balones divididos dentro del área. El Valencia enseñaba más orgullo, pero se traducía en tarjetas. En el minuto 55 llevaba tres faltas acumuladas y dos cartulinas. En medio de una constante llovizna, Garay y Gabriel despejaban con dificultades las llegadas con bayoneta calada de los locales, con su técnico Bordalás arengando a los suyos y, si se terciaba, atosigando fuera del área técnico una carrera de Guedes.

Marcelino introdujo como primera solución a Gameiro, pero seguía siendo el Getafe, con un disparo desde la frontal de Amath, quien obligaba a Neto a lucirse.

Con todo en contra, en el minuto 77, por primera el VAR decretaba un penalti a favor del Valencia, tras un derribo de Bruno (expulsado por segunda amarilla) a Gameiro. En medio de un gran griterío, Parejo marcaba de disparo ajustado y lo celebraba con rabia, señalándose el escudo. Era una doble reivindicación, ante las críticas recibidas por su irregular inicio de campeonato y por los insultos constantes que recibió de la que dejó hace ocho años de ser su afición. Mateu Alemany, en el palco, prefirió no verlo y giró lacabeza hasta escuchar la celebración de los 400 valencianistas.El Valencia protegió la renta en medio de un ambiente hostil, con protestas encolerizadas de la afición madrileña.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook