06 de diciembre de 2018
06.12.2018

Murthy aprieta a Marcelino

El presidente ya no ve como intocable al entrenador que levantó la credibilidad de Meriton en Mestalla: "La única garantía que tenemos es que Peter Lim va a seguir" - "Hay prisa, porque si no cambiamos la racha no vamos a llegar al objetivo"

05.12.2018 | 21:27
Marcelino y Anil Murthy, en Paterna tras el acto de ampliación de contrato del pasado mes de julio.

La figura de Marcelino García Toral ya no se contempla como intocable en el Valencia. El presidente del club, Anil Murthy, ya no pone la mano en el fuego por el entrenador que rehabilitó en solo una temporada la credibilidad de todo el proyecto Meriton en Mestalla. El dirigente singapurés, en una entrevista a Superdeporte, afirmó que la única persona imprescindible en el club y que tiene garantizada su continuidad es Peter Lim, máximo accionista del Valencia desde 2014: «No hay garantías en fútbol, la única garantía que tenemos es que Peter Lim va a seguir apoyando a este proyecto. De hecho, yo tampoco tengo la garantía de que voy a estar... Solo tengo la garantía de que Peter Lim va a seguir con este proyecto».

La pírrica victoria contra el CD Ebro ha sido la constatación del momento de bloqueo deportivo que atraviesa el equipo, así como de la fallida política en materia de fichajes. Una realidad que el propio Marcelino no camufla, al reconocer el escaso rendimiento de algunos jugadores. Las incorporaciones de Michy Batshuayi y Kevin Gameiro han estancado el potencial atacante, en vez de mejorarlo, y se han unido a contingencias como el estado físico de Gonçalo Guedes o Geoffrey Kondogbia, fichajes estrella. El margen de paciencia se ha reducido con un primer tercio de temporada en el que se ha esfumado incluso la participación en la Liga de Campeones, y que conducen a que el partido contra el Sevilla de este sábado se vea como un partido «vital» en todos los estamentos. Probablemente la última oportunidad de engancharse a la Liga de Campeones, motor económico y deportivo del que no puede prescindir la entidad en su plan de negocios.

Por ese motivo, Murthy ya no oculta que el equipo vive instalado en las «prisas», en la obligación de ir recortando terreno con las posiciones de cabeza: «Hay que mejorar, si no se mejora, nunca hay garantías en el fútbol. Seguro que hay prisa, porque si no cambiamos la racha en la que estamos no vamos a llegar a nuestro objetivo, que es quedar entre los cuatro primeros, si no cambiamos va a ser imposible. Por eso a partir de ahora hay que ganar partidos, si no, sabemos donde vamos. Pero esto es fútbol, esta es la situación de esta temporada, pero la responsabilidad de este club es pensar también en la temporada que viene».

En la citada entrevista, Murthy recalca que «tenemos toda la confianza en Marcelino y en su equipo, ellos tienen la capacidad para mejorar las cosas, está en sus manos. Tengo, como antes, una relación muy buena con Marcelino, estoy a menudo con él para hablar con él, con Alemany, con el equipo, con los capitanes... el vestuario está sano, sigue con Marcelino, sin problemas, hay cero problemas. Y todo esto son ingredientes que me hacen pensar que las cosas pueden mejorar, pero a veces en una sopa pones ingredientes y no funciona. Marcelino sabe controlar el vestuario, el año pasado supo controlarlo. Ahora, ¿cuál es la responsabilidad del entrenador? Ganar partidos, esto siempre es cosa del entrenador, no va a cambiar hoy ni mañana...».

De momento, Murthy sí ve a Marcelino con la capacidad y el ánimo para revertir la situación. «Él después de cada partido está ya analizando lo que pasó, analizando el próximo partido... es alguien muy serio y sigue con confianza de que puede cambiar las cosas, y hoy tiene toda la confianza del club».

La reacción de la hinchada con el resultado que se coseche ante el Sevilla puede ser sintomática de las decisiones que se tomarán. El público ya ha demostrado su descontento en dos de los últimos encuentros en Mestalla, contra el Girona (0-1, desperdiciando un gran número de ocasiones) y contra el Ebro, tras una primera parte muy floja.

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