07 de enero de 2019
07.01.2019

A Marcelino le queda el apoyo de Alemany y el de la plantilla

Las dudas sobre la continuidad del técnico asturiano calan en Peter Lim, mientras resiste la alianza con una plantilla fiel y con el director general, artífice de un proyecto que se tambalea

07.01.2019 | 04:15
A Marcelino le queda el apoyo de Alemany y el de la plantilla

La derrota en Mendizorrotza y la pobre imagen ofrecida han emsombrecido de nuevo los augurios en torno al Valencia CF y al futuro de Marcelino García Toral. El gol de Piccini al Huesca fue una tregua navideña que no ha alterado la vigente fragilidad del proyecto. Las dudas sobre la continuidad del técnico han calado de lleno en Meriton Holdings, al tiempo que otros dos núcleos resisten al lado del todavía entrenador. La plantilla, casi en su totalidad, apoya a Marcelino, al igual que Mateu Alemany.

Cinco meses de resultados irregulares no han despegado el afecto de la plantilla hacia su técnico. Los dos últimos partidos en Mestalla son un ejemplo evidente, con los goles agónicos de Diakhaby y de Piccini para evitar una tragedia mayor. El equipo no se ha dejado ir y el apoyo de Alemany se fundamenta en haber sido el artífice de la llegada de Marcelino hace un año y medio tumbando la contratación avanzada de Quique Setién. El dirigente mallorquín no ha perdido la fe en su apuesta y por ese motivo, en un escenario de relevo en el banquillo, habría que comprobar la fuerza de Alemany para proponer un sustituto frente a los deseos de Peter Lim, que en los últimos veinte meses ha dejado maniobrar sin hacer valer la injerencia de su control accionarial.

Falta de liderazgo y oficio
Salir airosos de la crisis implica subsanar unos defectos que en Vitoria se hicieron muy visibles. Como la falta de liderazgo mostrada en un partido en el que faltaban dos de los líderes naturales del vestuario, pese a su juventud, como José Luis Gayà y Carlos Soler. El Valencia fue un equipo inexperto y sin oficio para contrarrestar las previsibles virtudes del Alavés: el juego directo, los centros desde las bandas y las segundas jugadas que Marcelino estuvo ensayando toda la semana. El equipo también acusó una ternura de carácter a la hora de protestar, meter presión al árbitro o discutir el córner que con tiempo añadido se ejecuta antes del final de la primera parte y que supuso el segundo gol alavesista.

Conservadurismo en el banquillo
De la último derrota, a Marcelino se le debe reprochar el conservadurismo a la hora de hacer reaccionar al equipo, con toda la segunda parte por delante. La permanencia del 3-5-2 no generó ningún asedio en la portería de Pacheco. Con el equipo transmitiendo pocos estímulos de remontada, Marcelino no quiso apurar las tres sustituciones a pesar de contar, a pesar de las bajas, con recursos atacantes como Kang In Lee para intentar agitar el árbol.

En este sentido, la gestión de la crisis está delatando una falta de confianza creciente de Marcelino en los futbolistas más jóvenes para levantar un contexto tan adverso. Es una manera de proceder parecida a la de las últimas semanas de Cesare Prandelli en el Valencia, en el curso 2016-17. Frente a un equipo reiteradamente incapaz de reaccionar, no se utilizaba el recurso de hacer debutar a Carlos Soler para refrescar el ambiente, sino que se parapetó en una guardia de intocables. Los próximos encuentros frente a Sporting en Copa y Valladolid, en Mestalla, pueden sentenciar.

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