10 de enero de 2019
10.01.2019

Alemany, en la frontera

El director general, gran valedor del fichaje de Marcelino y de su posterior continuidad, da explicaciones hoy de la crisis - La fortaleza de la figura del directivo ante Meriton, otra de las claves

10.01.2019 | 00:08
Alemany, en la frontera

En su última comparecencia, Mateu Alemany rechazaba la teoría de que el Valencia estuviera en crisis, al entender que las críticas en torno a la situación de un equipo sin gol y abonado a los empates, nacían desde un juicio dominado por «la emoción», y no tanto desde la frialdad y la perspectiva profesional de una base estadística con 2.500 variables que indicaban que el equipo estaba a punto de despegar. «Los proyectos no se desmontan en dos meses», afirmaba el director general en aquella fecha, el 31 de octubre.

Tanto Alemany como Marcelino jugaban con una baza, la del tiempo que quedaba por delante, que no ha acabado por ser un aliado en defensa de la planificación deportiva. El directivo mallorquín vuelve hoy a hablar y ya no es posible sostener que la realidad del Valencia se cuestione solo desde el arrebato emocional. A diferencia de la rueda de prensa de octubre, ya no hay Champions, la cuarta plaza está a diez puntos y se han marcado 30 goles menos que los que se acumulaban hace un año.

Alemany deberá dejar clara la continuidad o no de Marcelino al frente del proyecto, para constatar el posicionamiento del club antes de que el Valencia se someta al senado de Mestalla, este sábado frente al Valladolid. La figura de Marcelino está muy vinculada a Alemany. Su fichaje fue su primera gran decisión personal, nada más tomar posesión del cargo, rompiendo el acuerdo tácito con Quique Setién alcanzado por José Ramón Alesanco.

La apuesta resultó exitosa con la cuarta posición en LaLiga y empujó a Meriton, que encadenaba dos años de caos, a aceptar la creciente delegación de poder en torno a Marcelino. Hoy la situación ha dado un vuelco y no encaja en la definición que Alemany, en entrevista a Levante-EMV, buscaba en la figura de un técnico: «A mí no me gusta competir, me gusta ganar».

Mateu Alemany creyó haber encontrado un equilibrio perfecto. Peter Lim continuaba enviando «sms» al presidente, Anil Murthy, proponiendo fichajes, nombres de jugadores que le llegan por parte de los influyentes amigos que ha hecho gracias al fútbol. Murthy rebotaba esa información a Alemany, Marcelino y Pablo Longoria, director del área técnica, que tras analizarla emitían una conclusión sistemática: «No, no, no». Una negativa que Lim aceptaba de buen grado porque la nueva estructura se había hecho merecedora de ese crédito. Alemany, hábil estratega, sabía cómo mantener partícipe a Lim del proyecto, al pedirle que encabezara la delegación del club en la ofensiva para contratar a Gonçalo Guedes. Lim se sentía involucrado y satisfecho, y el club conseguía que Nasser Al-Khelaïfi, dueño del París Saint Germain, aceptara audiencia en su residencia estival en Cerdeña para rematar el fichaje más caro de la historia centenaria del Valencia.

Con la actual crisis, Alemany se encuentra en la paradoja de la frontera. En los primeros meses de competición ha sido el gran defensor de la continuidad de Marcelino, cuando la situación ya se había empezado a torcer y las dudas calaban poco a poco en la propiedad del club en Singapur. Ante la actual tesitura, Alemany debe tomar parte ¿Concederá a Marcelino la petición del fichaje de un delantero como Chicharito Hernández a costa de tumbar una de las grandes y costosas decisiones del técnico asturiano, como prescindir de Michy Batshuayi? Aguantar la continuidad del técnico podría suponer una erosión de cara a su relación con Meriton. Además, su posición puede quedar debilitada de cara a tutelar una posible sucesión. No obstante, Alemany afirmaba en privado que su relación con Meriton trascendía a la duración de contratos y se entendía como un compromiso compartido por el proyecto. Además, cabe recordar que entró en el Valencia en la primavera de 2017 a propuesta del presidente de LaLiga, Javier Tebas, muy preocupado por la tendencia a la baja cada vez más acusada que manifestaba una institución como el Valencia, con un peso específico importante en los planes de la patronal de los clubes de cara a vender la primera división en otros mercados emergentes. Esa conexión es importante también para anticipar qué importancia podría seguir manteniendo Alemany en un escenario sin Marcelino en Mestalla.

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