10 de enero de 2019
10.01.2019

Marcelino debe ser respaldado

Mateu Alemany tiene el deber de sustentar al entrenador hasta las últimas consecuencias - Los dos se han equivocado mucho, cegados por el éxito, pero son gente de fútbol capaz de reconducir la crisis - Urge la llegada de un goleador

10.01.2019 | 04:15
Marcelino debe ser respaldado

«Hace falta traer jugadores de arriba, la paciencia se agotó». La respuesta casi se le escapó a Marcelino, al final de la rueda de prensa, consciente de que era políticamente incorrecta: sentenciaba a un jugador como Batshuayi sin saber si va a poder deshacerse de él y, de paso, presionaba al club para que fiche en el mercado de invierno. Las palabras del técnico, en la previa del partido ante el Alavés, quedaban, pues, como una pantomima, puro teatro: «Mis cuatro delanteros me gustan más que Chicharito».

Desde la posición de mayor debilidad desde su llegada al club, en verano de 2017, Marcelino asume, por una parte, el fracaso de su política de fichajes en verano pasado; y, por otra, exige a la entidad un remedio porque es una cuestión de supervivencia: matar o morir (de los 56 goles a estas alturas de la campaña 2017-18 ha pasado en esta a 26).

Marcelino ha cometido innumerables errores para que el equipo sea 12º en la Liga, a la espera de la Liga Europa contra el Celtic y con un incómodo 2-1 en de la ida de los octavos de final de la Copa frente al Sporting. Pero sigue siendo el mismo de quien los aficionados del VCF se sintieron orgullosos hace apenas unos meses: un técnico riguroso, metódico y que ha inculcado una cultura del trabajo en la plantilla inexistente en los últimos años.

Como desde este periódico se ha criticado a menudo la rigidez táctica de Marcelino, la preferencia por jugadores físicos y de poca personalidad, así como su escaso tacto con los jóvenes (Kang In Lee debería haber entrado mucho antes), es el momento de apoyarlo firmemente ante el partido del sábado frente al Valladolid en Mestalla. La hostilidad de la grada sería como echar tierra en los ojos del aficionado.
El club, por su parte, debería asumir pérdidas económicas (Batshuayi exigirá cobrar todo el año de contrato) si de verdad sigue confiando en un proyecto serio con Marcelino. En caso contrario, siempre estará Voro, que ha mejorado hasta en cinco ocasiones anteriores las prestaciones de los equipos en crisis del Valencia.

El director general, Mateu Alemany, venía de más de un lustro alejado del fútbol tras una mala experiencia final en el Mallorca cuando, recomendado por Javier Tebas, aterrizó en Mestalla. Una bicoca para él porque era muy fácil mejorar un club tan desalmado como aquel VCF. Apostó por Marcelino y entre los dos recompusieron una plantilla hecha trizas por dos cursos de falta de rigor.

Cegado por el éxito, Alemany dio todo el poder deportivo a Marcelino y, lejos de evolucionar, ha penalizado al VCF al no tener contrapeso en los fichajes: un director deportivo de entidad. Los dos se han equivocado mucho, pero son gente de fútbol capaz de reconducir al equipo a poco que llegue un goleador y se recuperen las vigas maestras de los lesionados Guedes y Kondogbia.

Unos dirigentes sin clase

El acto magno del Centenario será el partido de las leyendas del 24 de marzo. Y ahí el VCF ha demostrado una escalofriante falta de sensibilidad al dejar los gastos a cargo de la Asociación de Futbolistas, que compartirá los dispendios con los propios jugadores invitados. Incluso los exfutbolistas que acudan de público pagarán parte de la entrada. Unos dirigentes sin clase.

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