16 de febrero de 2019
16.02.2019
Urbanismo

Nuevo Mestalla: diez años de la mole de hormigón

El sueño valencianista se vió truncado por el estallido de la crisis y la mala gestión del club - Diez años después, sin futuro concreto, un enorme estadio abandonado reina en avenida de las Corts

16.02.2019 | 15:05
Vista del nuevo estadio valencianista.

Las obras del futuro campo del Valencia, cumplen este mes diez años de inactividad, aunque siempre han ido acompañadas de informaciones recurrentes, que han convertido la actualidad en torno al estadio en "el día de la marmota"
Durante este tiempo, cada uno de los cambios en la gestión del club ha ido acompañada de noticias sobre la reanudación inminente de las obras que se han diluido con rapidez, lo que ha mantenido un "Mestalla fantasma".

Las obras de un campo de 75.000 localidades y 350 millones de euros de inversión empezaron en agosto de 2007 con la intención de que se inaugurara en 2011, pero están paralizadas desde febrero de 2009 y ofrecen un aspecto desolador en la avenida de las Corte Valencianas.

Las noticias al respecto, vinculadas a la demolición del actual Mestalla, se han desarrollado en la última década al siguiente ritmo:

2009

El 25 de febrero, con Vicente Soriano como presidente, se anunció la paralización provisional por falta de liquidez. En junio llegó a la presidencia Manuel Llorente, quien mostró su confianza en acabar el estadio.

A finales de año, el club puso en marcha la venta del viejo Mestalla y anunció que las obras se iban a reanudar en enero o febrero de 2010.

2010

Javier Iribarren, uno de los arquitectos, manifestó en abril que el estadio estaría operativo en la campaña 2012-2013 y que la estructura solo necesitaba pequeñas reparaciones, mientras que dos meses después la alcaldesa de la ciudad, Rita Barberá, afirmó que podría haber un inversor dispuesto a poner doscientos millones de euros para finalizarlo.

En octubre, Llorente apuntó que el estadio debía ser más "austero y realista" y que las obras solo se reanudarían cuando hubiera financiación, pues ya se habían gastado 150 millones.

Figuración del Nou Mestalla, que debería haberse inaugurado en 2011.

2011

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) anuló la modificación del PGOU para construir el nuevo campo al considerar que había "una alteración encubierta del uso deportivo de la parcela".

A final de año se archivó la causa abierta por el accidente laboral que en mayo de 2008 había causado la muerte de cuatro trabajadores en las obras. Se cumplieron mil días con los trabajos parados y club y consistorio anunciaron un acuerdo financiero con Bankia para reanudarlos y acabar el campo en dos años.

2012

Llorente esperaba que las obras se retomaran antes del verano, más tarde habló de otoño y en junio expuso a los grupos políticos municipales el estado de la cuestión, mientras el Consell, a través del proyecto "Valencia Dinamiza" (con una inversión directa de 626 millones de euros) acordó el impulso de las obras y la demolición del actual Mestalla.

Sin embargo, en septiembre, Bankia anunció la paralización del proyecto al no haberse "cumplido ninguno de los acuerdos urbanísticos estipulados".

2013

Llorente dejó el club en abril y el nuevo presidente, Amadeo Salvo, repitió discurso sobre la necesidad de acabar el campo. Más tarde planteó un nuevo modelo, con menor aforo, un ajuste a la baja de los costes y un plan de negocio para llevarlo a cabo, pues era necesario invertir cien millones de euros. Se planteaba una instalación completamente diferente a la presentada siete años antes y eran dieciocho los meses necesarios para acabarla.

2014

El viejo Mestalla acogió su tercera "última final" de Copa del Rey. En octubre el empresario Peter Lim adquirió el club y la nueva presidenta, Layhoon Chan, no se salió de la línea de sus antecesores al hablar de "reconducir el proyecto lo antes posible".

El viejo campo fue sometido a un amplio "lavado de cara" con pintura negra y naranja, lo que abrió el debate sobre la conveniencia de avanzar en el nuevo proyecto o "quedarse en casa".

2015

Tras un año en Valencia, la nueva propiedad planteó que el objetivo no era concluir "sin más" la obra, sino diseñar un nuevo recinto acorde a las necesidades del club para ser utilizado noventa años más.

La presidenta señaló que tras la estabilización económica y deportiva, el tercer objetivo iba a ser el nuevo campo, en el que solo el deterioro de la instalación, seis años paralizada, había supuesto un desembolso de veintinueve millones de euros.

2016

El club saldó una deuda de diecinueve millones con el Ayuntamiento, lo que desbloqueó la permuta de terrenos acordada. La reanudación de las obras, se dijo una vez más, se iba a demorar algunos meses, pero se habló de que el campo estaría acabado para el centenario del club, en 2019.

2017

Se confirmó que el viejo Mestalla deberá estar demolido en 2023. El Valencia inició con el Ayuntamiento la tramitación de licencias para finalizar el campo.

2018

En enero, el estudio de arquitectura Fenwick Iribarren habló de 2020 como fecha de conclusión, aunque poco después, el director general del club, Mateu Alemany, afirmó que "todo iba muy lento".

En mayo se informó de que la consultora Deloitte iba a ser la encargada del traslado del Valencia al nuevo campo en la campaña 2021-22, así como de la venta del estadio actual. En septiembre se ratificó que las obras no comenzarán mientras no haya financiación.

2019

Alemany afirmó que espera poder anunciar en marzo una propuesta en firme para la compra de Mestalla, lo que ofrecería la posibilidad de financiar el nuevo estadio.

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