14 de octubre de 2019
14.10.2019

La copa olvidada cumple 70 años

A pesar de la oficialidad de la RFEF, el Valencia no incluye entre su palmarés la Copa Eva Duarte Perón, ganada en 1949

14.10.2019 | 04:15
La copa olvidada cumple 70 años

En mayo de 1949 un Valencia CF colosal conquistó la Copa en Chamartín gracias a un gol de Epi. La final frente al Athletic significó el epílogo del eléctrico extremo en el equipo. Pero para los compañeros el título derivó en un capítulo extra, la Copa Eva Duarte disputada el 12 de octubre del mismo año contra el Barcelona en el estadio Metropolitano de Madrid. El equipo entrenado por Quincoces custodió durante un año el trofeo en honor a Evita, mujer del presidente argentino, después de un duelo épico en el que remontó un 4-2 en contra. 70 años más tarde, pese a la oficialidad que le otorga la Real Federación Española de Fútbol, el club sigue sin incluir entre su palmarés la Copa Eva Duarte de Perón. Una copa olvidada, casi maldita, desde la muerte de la argentina con sólo 33 años a causa de un cáncer de útero.

Como sucede hoy en día con la Supercopa, la Eva Perón generaba un interés menor entre sus contendientes. Alrededor de 13.000 espectadores se citaron el 12 de octubre de 1949 en el Metropolitano –el Atlético hizo un guiño a su pasado recuperando la denominación del estadio en el que jugó entre 1923 y 1966– para presenciar la tercera final por el título que habían inspirado tanto la gira por España de San Lorenzo de Almagro, campeón de Argentina, como las relaciones comerciales con aquel país. El partido se jugaba en miércoles, la Liga no se pararía y los técnicos de Valencia y Barcelona recurrieron a unos cuantos de sus excelentes suplentes.

En 1947 los blanquinegros habían caído en la primera edición ante el Real Madrid, que venció 3-1 haciendo estéril el tanto de Seguí. Esta vez, en cambio, el vestuario se sacó aquella espina arrasando a la fuerza al Barça. A pesar de llegar perdiendo 2-4 al minuto 75, los de Quincoces empataron forzando la prórroga. Hasta ese momento Giraldós, Mena, Igoa y Pasieguito habían anotado las cuatro dianas. En la media hora de añadido el Valencia pasó por encima con tres goles más, dos de Igoa y otro del joven Fuertes. Tonín, Puchades e Igoa, que sentó en el banquillo a Mundo, firmaron una tarde memorable.

La euforia en la caseta fue contenida. A la mañana siguiente el equipo debía salir sin demora hacia Sevilla, donde el domingo había que recuperar terreno perdido en la Liga. Luis Casanova se dirigió feliz (al equivalente) a la zona mixta feliz, con el cuarto puro de la tarde entre los labios. Un signo no sólo de su afición, sino también de la tensión de la final. «El Valencia ha ganado por moral y por fondo. Nuestro equipo supo resolverlo y, sin duda, la clave ha sido la juventud», afirmó.

En el marco de las ayudas de trigo y carne procedentes de Argentina a la España franquista de la posguerra, y poco después de la visita del presidente argentino y su esposa a Madrid en junio del 46, la Federación aceptó la donación de la Copa Eva Duarte que realizó el embajador Pedro J. Radío. Y la adoptó oficialmente como «premio al vencedor de una final entre los campeones de Liga y Copa». «Precedente oficial» inmediato de la Supercopa de España, vigente desde 1982. Los textos de la RFEF en las previas del torneo en los últimos años –por ejemplo, 2014, 2015 o 2016, zona central de esta página– no dejan lugar a la duda sobre la oficialidad de las siete ediciones hasta 1953.
La Copa Eva Perón ha sido la gran olvidada del fútbol español. Athletic y Barça la reconocen en el palmarés. El club catalán, incluso, reelaboró una réplica que luce en su museo. En cambio, como el Valencia, las webs de Atlético y Real Madrid no la cuentan entre sus éxitos. En lo referente a la entidad del murciélago, el título no se halla en sus vitrinas ni en la imagen que se confeccionó para el Centenario. Probablemente, una réplica de la Eva Duarte habitó en las amplios aparadores de la vieja sede que diseñó el mítico gerente Vicente Peris. Sin embargo, con los traslados de oficinas, en especial a mediados de los 90, pudo extraviarse como pasó, hasta su recuperación reciente, con otra gran reliquia, la bandera fundacional. Fuentes del departamente de Patrimonio de la Fundación aspiran a encontrar la Copa en el trabajo de inventariado de casi un millar de trofeos almacenados en cien años de historia.

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