15 de octubre de 2019
15.10.2019

La aventura de Kang In Lee para jugar en Pyongyang

La promesa surcoreana del VCF disputa hoy el histórico partido en Corea del Norte - Se han emitido solo 30 visados, no habrá periodistas ni televisión

14.10.2019 | 23:17
Aficionados de Corea del Norte, en un partido de su selección.

Un partido de clasificación para el Mundial de Catar 2022 que se juega en pleno clima prebélico, en el que no habrá periodistas ni será transmitido por televisión. Es la aventura que emprendió este lunes el valencianista Kang In Lee con los otros 29 miembros que forman la expedición de la selección de Corea del Sur, para enfrentarse a la vecina Corea del Norte en la capital, Pyongyang. Solo 30 visados para cruzar el paralelo 38 que divide la Corea comunista de la capitalista, conocido como la última frontera de la Guerra Fría, son los que ha autorizado el gobierno del líder Kim Jong-un, además con la condición de que viajaran desde China. Solo la plantilla de jugadores, técnicos y el personal más directo de apoyo, ni aficionados surcoreanos, ni familias ni medios de comunicación han recibido el permiso para viajar, ni siquiera hubo respuesta por parte del país más hermético y aislado del mundo a las constantes peticiones que se vienen realizando desde el sorteo de las eliminatorias.

La aventura comenzaba la mañana del lunes en el aeropuerto internacional de Incheon, cerca de la capital y donde curiosamente nació Kang In hace 18 años. Menos de 200 kilómetros separan Seúl de la capital norcoreana, donde se disputará el histórico partido, en condiciones normales un paseo de poco más de dos horas en autobús, pero eso no es posible. Atravesar la llamada zona desmilitarizada fronteriza es actualmente una quimera, no se recibieron los permisos por parte de las autoridades, además había temor a posibles incidentes y finalmente la Federación de Corea del Sur tuvo que volar hasta Beijing, capital de China, y de allí a Pyongyang, donde los dos equipos no han jugado un solo partido desde hace casi 30 años.

Después, en 2008, cuando los dos equipos se midieron en la clasificación para el Mundial de Sudáfrica, este partido se disputó en terreno neutral porque Corea del Norte se negó a permitir que se izara la bandera de su vecino y sonara el himno nacional, tal como exige la FIFA.

En estas circunstancias se jugará el partido, correspondiente al Grupo H de la fase de clasificación para el Mundial, entre dos países técnicamente en situación de tregua desde el fin de la Guerra de los años 50 y en un momento especialmente delicado en las relaciones internacionales. Algunos futbolistas de la selección de Corea del Sur reconocían antes de partir que han llegado a sentir miedo. Con un ambiente que se intuye muy hostil en el estadio Kim Il-sung, que los surcoreanos pudieron pisar ya por la tarde. Césped, además, sintético, para poner las cosas más difíciles al equipo de Paulo Bento.

Las dos Coreas lideran el grupo con dos partidos disputados y 6 puntos, por delante de Turkmenistán, Líbano y Sri Lanka. En su doble enfrentamiento se juegan la clasificación directa para la fase final asiática, a la que acceden los ochos primeros de grupo y los cuatro mejores segundos. «Corea del Norte es un equipo físico y agresivo, y pueden ser especialmente peligrosos en los contraataques, pero también deja huecos que podemos explotar, y creo que estamos preparados para hacer precisamente eso», explicaba el técnico portugués. La principal amenaza, Han Kwang-song, futbolista de 21 años que fichó la Juventus de Turín en 2017 y que actualmente milita en su equipo Sub-23. El combinado, que vuelve a estar a cargo del que ya fue seleccionador Yun Jong-Su, confía en su poderío físico y la motivación.

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