25 de enero de 2020
25.01.2020
Liga Santander
Valencia CF 20FC Barcelona

Maxi Gómez tumba al Barcelona

El Valencia CF rompe con trece años de maldición del Barcelona en Mestalla en una portentosa actuación colectiva rematada con los goles del ariete uruguayo

25.01.2020 | 13:56
Maxi Gómez tumba al Barcelona

Mestalla volvió a paladear un placer prohibido durante trece años. El Valencia CF volvió a derrotar (2-0) al Barcelona ante su gente, en un pletórico partido que rindió culto a los duelos históricos de los blanquinegros ante los azulgranas. El equipo de Albert Celades venció en una hermosa demostración del sentido del deber, contrarrestando con colectividad una superioridad técnica del rival más ampulosa que efectiva. Una resistencia coral que se transformó en victoria con la explosión de Maxi Gómez. El delantero uruguayo se vació para inscribir su nombre junto a los de Mario Kempes, Pedja Mijatovic y Piojo López en la selecta lista de goleadores valencianistas contra el Barça. Se rebeló tras fallar un penalti, continuó insistiendo tras golpear otro derechazo en el larguero, no se contentó después de marcar el primero en colaboración con Jordi Alba y, ya sin fuerzas, marcó el segundo antes de ser sustituido. El charrúa se marchó por la banda opuesta y, en su lento camino al banquillo, recibió la larga ovación de Mestalla.

El viejo campo asistió a la tradicional batalla de estilos que ha elevado al Valencia-Barça como el gran clásico mediterráneo. Los valencianistas contestaron con una afiladísima verticalidad al desbordante despliegue retórico de los azulgranas en la posesión. Alcanzada la primera media hora, los visitantes habían tocado 334 pases con cero disparos a puerta, sin haber pisado área rival. Por contra, el Valencia, con 104 pases, había logrado rematar en 4 claras ocasiones de gol. Las circunstancias acentuaron la personalidad de los dos conjuntos. Mientras que Quique Setién ha llegado al Barcelona con el claro mensaje futbolístico, casi dogmático, de recuperar el gusto por el toque, en el Valencia las ausencias de ideólogos como Dani Parejo y Rodrigo Moreno empujaron a los blanquinegros a ser más ordenados, a estar más concentrados, a ser más contragolpeadores.

Emergió el protagonismo de Coquelin y Kondogbia para levantar un frontón que propulsaba las réplicas en velocidad de los valencianistas. De Gayà, apoyado por la clarividencia de Soler, para desbordar una y otra vez a Ansu Fati y Sergi Roberto. Por ese flanco irrumpió el lateral de Pedreguer para provocar el penalti que despertó a Mestalla de la contemplativa hipnosis de balón barcelonista. Sin Parejo, dueño de penaltis, faltas y córners, la pena máxima se la pidió Maxi Gómez. Ter Stegen detuvo el lanzamiento del jugador uruguayo, que agarró la responsabilidad a pesar de no estar habituado a patear desde los once metros desde sus tiempos en Defensor Sporting de Uruguay.

El error enrabietó al Valencia, que arrinconó al Barça en un frenético aquelarre. La concentración de jugadores barcelonistas por el medio desvió el tráfico de juego local por los lados, donde Ferran Torres era un cohete. En el 28 Maxi remataba con el alma y Ter Stegen y el larguero evitaban el gol. El meta alemán desbarataba también el rechace, mordido por Gameiro. Soler tiraba caños a Griezmann y Coquelin se asomó desde media distancia con un derechazo seco, encontrando de nuevo a Ter Stegen, que también abortó un gol en propia meta en un balón rebotado a Piqué. En plena "mascletà", Gil Manzano se equivocó gravemente al no otorgar una ley de la ventaja que dejaba prácticamente solo a Ferran Torres. "No lo he visto, me he equivocado", reconocía el colegiado extremeño a los murciélagos que le rodeaban.

El Barcelona sobrevivió al descanso con solo dos tímidos intentos lejanos de Leo Messi.Y si bien a los 40 segundos de la reanudación, Ansu Fati avisó de que el Barça llevaba intenciones de ser más concreto, el Valencia seguiría martilleando a su rival y esta vez encontró premio, con otro remate de Maxi que rebotó en la cadera de Jordi Alba y derribó la muralla de Mönchengladbach de Ter Stegen.

Setién guardó el libreto e introdujo a Arturo Vidal. Y Messi empezó a ser Messi, el mayor verdugo que ha sufrido el Valencia. El genio rosarino se rebeló, quiso alargar la maldición de sus 13 años de visitas a Mestalla. Remató primero desviado y en el segundo intento, solo ante Jaume, su disparo a bocajarro encontró la pierna salvadora de Gabriel Paulista, gigantesco en todas las anticipaciones. Había que mover el banquillo y Celades introdujo a Rodrigo Gameiro ante el que puede ser su próximo equipo (y ante el que también suele marcar).

Era el minuto 70 y Mestalla, que intuía un desenlace largo, empezó a rugir. Eran varios los futbolistas del Valencia que trotaban acalambrados, con el aire justo en los pulmones. Uno de ellos era Maxi Gómez, que se había vaciado. Antes de ser sustituido, el delantero de Paysandú recibió un delicioso balón trenzado por Ferran y Soler. Maxi la frenó con el pie y golpeó como si fuera el penalti que había errado. Mestalla estalló de júbilo con el gol de su nuevo ídolo, que acto seguido fue suplido entre vítores. No parecía que el marcador fuera a moverse. De hecho Paulista anotó el tercero, en una acción anulada y que la decisión final tras la revisión en el VAR alimentó la controversia. No fue ni gol ni falta del central brasileño a Busquets. Se mandó repetir el córner entre protestas de los dos equipos. El estadio festejó la victoria, la recuperación de su ADN más competitivo, la visión de una clasificación que, con 34 puntos y partidos así, invita a soñar con todo.

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