14 de febrero de 2020
14.02.2020

La nueva vida de Mario Regueiro

La muerte de su sobrina y posteriormente el suicidio de su hermana hicieron que el exfutbolista uruguayo del Valencia cayese en una depresión de dos años y medio - Tras asistir a terapia, regenta una juguetería en Montevideo junto a su esposa

14.02.2020 | 00:07
Mario Regueiro es felicitado por Pablo Aimar, tras marcar un gol ante la Real Sociedad en 2006.

Mario Regueiro vuelve a ser feliz tras superar dos años y medio de una profunda depresión. El nombre de este excentrocampista uruguayo, de 41 años, se vinculó al Valencia entre los años 2005 y 2007, donde jugó en el equipo blanquinegro entrenado por Quique Flores. Fue un jugador intenso y agresivo en banda. Vistió la camiseta blanquinegra durante 48 partidos, 30 de ellos como titular y marcando un total de 6 goles en su historial valencialista. Después de ser cedido por el Valencia al Real Murcia, disputó en la liga griega con el Aris Salónica y volvió a su país de origen para ser un refuerzo top en el Nacional, el Lanús y el Racing argentino.

El centrocampista externo parecía resplandecer en lo futbolístico cuando de repente la vida le dio un giro de 180 grados del que tardaría reponerse. Su sobrina había fallecido debido a un accidente de tráfico, y su madre -hermana de Regueiro-, al no poder hacer frente a la muerte de su hija, decidió poner fin a su vida en el año 2013. Estos dos terribles acontecimientos sumergieron al jugador en una profunda depresión que le obligó a recibir terapia. En una reciente entrevista al Diario Olé, el uruguayo recalca lo necesario que fue para él ir al psicólogo. «Estuve dos años y medio con la depresión y fue muy profunda. Me costó mucho salir, se me hizo muy difícil en su momento y, gracias a Marcelo Roffé y a los psiquiatras que tuve, pude salir de esa situación. Arranqué el tratamiento en la Argentina, estando en Racing, y me hicieron muy bien. Ellos junto a mi familia», comenta el excentrocampista uruguayo.

Fue en esa complicada etapa cuando decidió que no quería seguir en el mundo del fútbol, y, tras varios meses en el Cerro, el equipo que le vio nacer, colgó las botas. A día de hoy vive en Montevideo y trabaja con su mujer en una tienda de juguetes llamada Toy Feliz. «Era un proyecto que siempre tuvo mi esposa y que por cuestiones de mi carrera, los tiempo y demás, nunca lo había podido concretar. Y, bueno, cuando me retiré y me recuperé de mi enfermedad, nos pusimos a estudiar la zona y vimos que faltaba un lugar así. Así que aprovechamos y abrimos frente a una escuela» recuerda en la entrevista con Diario Olé.

Está en su mejor momento

Cuando se retiró del campo de juego, ya tenía en su mente el proyecto de la juguetería. Y es que ahora, totalmente recuperado de la depresión, se sincera y admite que está en un gran momento tanto personal como profesional y es muy feliz con la vida que tiene alejado del fútbol.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook