20 de julio de 2020
20.07.2020
Levante-emv
Sevilla 10Valencia CF

El Valencia se devora a sí mismo

El equipo de Mestalla confirma con otra derrota en Sevilla su estado de desgobierno e inestabilidad general y no jugará competición europea la próxima temporada, con el perjuicio económico y de prestigio que ello supone

20.07.2020 | 00:19
El Valencia se devora a sí mismo

El Valencia CF confirmó en Sevilla su estado de inestabilidad post marcelino, agravado en la post pandemia con un final de temporada horrible. Se queda fuera de la Liga Europa, un golpe durísimo para un club que estos días volverá a pulsar el botón de reseteo. Un equipo que hace un año era el más sano del mundo ha terminado la temporada como el más enfermizo, rendido a un destino incierto. El fin de ciclo forzado por el dueño, Peter Lim, quedó finiquitado con una actuación discretita, lejos de las obligaciones que se le exigen a un equipo de su pedigrí.

La sorpresa de hoy sería que el Valencia CF hubiese ganado ayer en el Sánchez Pizjuán. En otra ventana de incertidumbre bajo el gobierno de Peter Lim, quedarse fuera de Europa forma parte del apocalipsis cotidiano que vive la sociedad de Mestalla. Un club que transmite, otra vez, la imagen de Júpiter devorándose a sí mismo. No había mucho que esperar: el valencianismo dio carpetazo a la temporada hace muchas semanas.

Voro no varió el plan previsto para el díficil compromiso de ganar en Sevilla, a la espera de que la Real Sociedad perdiera en el Wanda y el Getafe claudicara ante el Levante UD. Todo iba bien: el conjunto donostierra perdía y los granotes aguantaban ante el equipo de Bordalás, aunque en estas tardes de carrusel, ya se sabe, todo puede dar la vuelta en un minuto.

En el partido de despedida para muchos futbolistas, en el día que marcaba un fin de ciclo forzado por una propiedad que cree que el fútbol es un jolgorio, era el día para mostrar el carácter y las cualidades que se espera de los jugadores. Son los que ganaron la Copa hace un año y se clasificaron para los octavos de la Champions esta temporada, los mismos que durante un tiempo sostuvieron al equipo en un clima francamente desagradable, los que dieron continuidad a la idea de Marcelino que correspondía a la de las mejores épocas del Valencia CF: un equipo sólido intenso y ambicioso.

Los dos equipos se repartieron la posesión en la primera parte, con más presencia del Sevilla en el área de Jaume. El conjunto de Voro no tradujo su dominio intermitente ni tan siquiera en amago de oportunidades. Es un equipo tan inestable en los resultados como en su comportamiento en los partidos.

Fue el último partido, entre otros de Parejo. Para añadirle picante fue ante el Sevilla, uno de sus posibles destinos. Echando atrás la cinta, el futbolista de Coslada deja atrás una trayectoria que ha ido de menos a más en el conjunto de Mestalla. Deja una huella imborrable, tras alcanzar su cima como futbolista la temporada pasada, majestuoso en el gobierno del juego. Contagiado en los dos últimos meses por el desaliento general del equipo, no hay nada que repocharle al capitán más influyente en el juego que ha jugado en el Valencia CF desde la época de Fernando Gómez, precedido en ese honor por Kempes y Claramunt. Nadie, nisiquiera Albelda, un número 1 en el oficio de la contención, ha dotado de tanto poder al equipo de medio campo hacia arriba ni ha regalado tantos recursos. Hablamos de capitanes.

A la insípida primera parte, le siguió una segunda gobernada, definitivamente, por el equipo de Lopetegui, con más presencia y contundencia en el área rival. El golazo de Reguilón a los 10 minutos retrató la vulnerabilidad del Valencia CF: rotura en la cintura a Florenzi, Wass por los suelos y Jaume tieso ante el disparo del madrileño.

Voro había perdido a Guedes, tumbado en la hierba por un pinchazo en los isquiotibiales, en el primer tiempo. Había sido el futbolista más vertical del equipo, del que se esperaba, en cualquier momento, alguna carrera culminada con uno de sus disparos mortíferos, que tan bien conoce el Sevilla. En su lugar salió Carlos Soler, llamado a continuar en Valencia CF post revolución. Fue de los más activos, siempre presente.
En desventaja en el marcador, la Liga Europa convertida ya en una quimera, la tropa de Voro sólo hizo que cumplir. Nada más. El equipo está averiado. Le puede la indolencia, desnortado como está desde que el club empezó a ser, de nuevo, un circo.

El Valencia CF hizo lo que tenía que hacer en el último tramo. Con Kaing In y Sobrino, el equipo ganó presencia arriba. Se fue a por el empate el Valencia CF, pero sin la determinación que requería la situación.

El conjunto de Mestalla despide la temporada tras ser adelantado por el Villarreal, la Real Sociedad y el Granada. Los tres jugarán la Liga Europa. Lo del Sevilla es otro drama más sólido. El de un equipo que, como hizo el Atlético, le ha rebasado.

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