02 de agosto de 2020
02.08.2020
Levante-emv

Un técnico con "gracia" para los jóvenes

La clave en la carrera de Gracia está en su capacidad de impulsar y consolidar canteranos

01.08.2020 | 21:09
Un técnico con "gracia" para los jóvenes

Javi Gracia comprende y está alineado con la apuesta por la Academia, cuestión estratégica para el club. «Si hay jugadores jóvenes y buenos, tendrán su sitio. En la plantilla ya los hay demostrando ese nivel para competir al máximo. Se trata de seguir consolidándolos, de dar el espacio a los que más experiencia tienen y de continuar dando salida a todos esos chicos que están tan bien preparados». No es un discurso impuesto. La exposición abarca desde líderes imprescindibles como Gayà hasta recién promocionados como Hugo Guillamón pasando por Soler y –por supuesto– Kang In, que es un reto: la política es de puertas abiertas para todos los que pidan paso desde el Mestalla.

Javi Gracia no ha querido elevar las expectativas y generar un marco de presión añadida (tanto para él como para los futbolistas), pero esa sensibilidad pro cantera forma parte de las cualidades que han decantado su llegada a Mestalla.

Resultados y rendimiento como prioridad desde la confianza en el futbolista. Ese valor se extiende hasta los más jóvenes. Gracia ha dado la alternativa a un grupo de jugadores significativo, pero igual de importantes son los novatos que ha ayudado a lanzar y consolidar. Su labor en el Málaga es una referencia ideal. Allí convivió con Al-Thani (desvinculado del día a día) y tuvo que construir-reconstruir el equipo en dos temporadas en un marco de austeridad, desinversión y traspasos –obligados– para salvar la economía. Se dio todo: la iniciativa del míster, una gran partida de talentos en el Atlético Malagueño y la necesidad... aunque nunca se había visto a un primer entrenador asistir a tantos partidos del filial.

En su primera temporada en La Rosaleda (2014/15) hizo debutar a Juanpi Añor y a Samu Castillejo; jornada 2, Mestalla. Desde el principio lo vio claro. Castillejo terminó como revelación, vendido al Villarreal junto a Samu García, por ocho millones cada uno. En muchos partidos formó con un centro del campo cargado de futbolistas Sub-23: el portugués Ricardo Horta, Recio... Juanmi hizo ocho goles, exprimió su chispa y se marchó al Southampton (siete kilos). Sergi Darder se fue al Lyon por más de 13 millones tras explotar como uno de los centrocampistas jóvenes de referencia en LaLiga. Lo hacía todo. Nunca ha vuelto a dar ese nivel, como tantos otros futbolistas que han pasado por las manos de Gracia. No todo es vino y rosas. Luis Alberto dejó el Málaga decepcionado por la falta de feeling con el entrenador. Empezó bien, pero terminó mal.


De Sergi Darder a Fornals

En su segundo curso, Gracia volvió a echar mano de la cantera para encontrar soluciones. Más debuts: Javi Ontiveros –con 18 añitos– y Pablo Fornals, 'recambio' de Darder, aunque lo utilizó mucho como interior por derecha (a lo Carlos Soler con Marcelino), para liberarlo de responsabilidad en un puesto de máxima exposición. La pareja de mediocentros titular fue Recio-Camacho, vital para entender la agresividad del Málaga, la acción en campo contrario, en la que se mezclaban jugadores de buen pie como el propio Fornals, Juanpi o Duda, con la llegada por banda de Chory Castro, Horta o Atsu. Aquel Málaga fue uno de los bloques más completos del campeonato y rozó la zona de Europa League. El papel de los más veteranos también es sustancial. Tipos como Weligton, Sergio Sánchez, Angeleri, Duda o Camacho (líder total con 25 años) fueron esenciales en esta etapa. Ese equilibrio es denominador común; en Almería contaba con Soriano, Esteban o el propio Corona.

En el Almería (2012/13) dio valor al buen trabajo del filial –que dirigía Francisco– para reconocer los méritos de Chumbi o Raúl García Carnero; aprovechó la exuberancia de Jonathan Zongo y dio la alternativa a Ramón Azeez. Su gran apuesta fue Aleix Vidal, uno de los símbolos imprescindibles de su trabajo con los jóvenes. Gracia supuso un punto de inflexión para el carrilero; dio en la tecla para asentarlo. Luego triunfó en el Sevilla, incluso llegó al Barça. Para el Almería pidió a Iago Falqué, con quien había coincidido con éxito en el B del Villarreal.

El (primer) paso en el Juvenil División de Honor groguet y después en el filial le enriqueció mucho. En el B no terminó la temporada, pero también dejó huella: Gerard Moreno (18 años) y Moi Gómez (16 añitos) debutaron en una categoría tan dura como Segunda División de su mano. En Miralcamp tuvo todo que ver con el fichaje de Jaume Costa, al que había dirigido en el Cádiz. Ese salto –dejó la ciudad deportiva de Paterna– ha sido decisivo en la trayectoria del lateral izquierdo.


Fran Rico, el primero

Su afectividad y su fórmula han evolucionado con los años, pero Javi Gracia marcaba la diferencia desde sus inicios. En Pontevedra (2006/07) rozó dos veces el ascenso a Segunda. Tenía 36 años. En Pasarón maniobró con chicos como Dani Benítez o el argentino Víctor Ormazábal y dejó huella en Fran Rico, mediocentro que fue fichado por el Real Madrid para el Castilla. El pontevedrés venía lanzado de juveniles y Alberto Argibay le abrió las puertas del primer equipo... pero nunca llegó a confiar en él. Fue Gracia quien le hizo futbolista. La diferencia está en afianzar e impulsar. En Osasuna echó mano de la energía nueva de José García (16 años, el niño que pasó de la grada al césped) y le dio la titularidad a Roberto Torres. El míster contará con los jóvenes desde la pretemporada y tendrán espacio durante el curso. Ese es el punto de partida.

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