Un proyecto humilde, con la base del equipo con gente de la casa, pero con una idea definida y orgullosa como club hizo posible la hazaña de conquistar la Liga de 1971. Levante-EMV reunió a testimonios privilegiados de aquella proeza para analizar las claves de una temporada mágica. Pep Claramunt, la estrella indiscutible de un grupo que brillaba por su fortaleza colectiva. José Vicente Forment, delantero de Almenara que antes de ver truncada su carrera por una entrada salvaje del central del Granada, Aguirre Suárez, tuvo el privilegio de ser el máximo goleador de aquella temporada, con el recordado tanto frente al Celta, en el minuto 92 del 28 de marzo de 1971, clave en la consecución del título. Y Merchina Peris, entonces una niña de 11 años, autora del primer gol de una mujer en Mestalla y testigo privilegiada de aquella época al ser la hija de Vicente Peris, el arquitecto desde los despachos del Valencia campeón, justo antes de su repentino fallecimiento. Todos ellos, junto al escritor Rafa Lahuerta, reconstruyen la temporada en un documental disponible en la página web de Levante-EMV y del que ofrecemos algunas de las visiones más destacadas.

El proyecto

Claramunt: «Nosotros la confianza de ser campeones no la tuvimos hasta el último partido. Éramos conscientes de no ser superiores a nadie. Todo lo que podíamos conseguir era por trabajo. Éramos un equipo muy potente, muy fuertes en la parte defensiva y al contragolpe teníamos ventaja. Éramos parecidos al Atlético de Simeone. Hacíamos un gol y ya no nos marcaban. Ya no es solo el valor de la Liga, aquel año jugamos la final de Copa. Pudimos haber sido dobles campeones. El espíritu de aquel equipo era ganador, como si el Valencia fuera nuestro, como si el Valencia fuera de los jugadores. Fuimos unos jugadores que convivimos con el pueblo siempre. Tuvimos la suerte de ser profesionales en el fútbol, pero nuestro destino era el de ser agricultores, gente de pueblo».

Forment: «Alfredo, teniendo a Ansola, a Waldo, él dijo que no quería delanteros centros natos. Yo llegaba bien desde detrás, pero era un interiorcito de enlace como dicen ahora. Sergio, Enrique, Valdez y yo jugábamos un poco más adelantados, pero trabajando y a correr como todos. A veces incluso me tocaba trabajar un poco en el horno y después me iba a entrenar. La mitad o más éramos valencianos. Y verte jugando en Mestalla, con la camiseta del Valencia… salías y acababas muerto todos los partidos, era una satisfacción grande».

Peris: « El equipo estaba basado en una defensa expeditiva. Tres porteros fenomenales, como Abelardo, que dio puntos decisivos, Cota y Pesudo. Fíjate en el centro del campo: Claramunt, Pellicer, Paquito. Las bandas veloces con Sergio, Valdez, Poli. A veces jugaba con falso delantero, porque Alfredo no quería jugar con un nueve nato, que podía ser Jara, Forment, Nebot, Claramunt II. Se hizo un equipo que pensabas que no llegaba a más, pero se conjuntaron, Alfredo trajo el fútbol moderno al Valencia. Un fútbol práctico, resultadista, un fútbol diferente, en el que cada gol vale oro, porque marcaron 41 goles por 19 encajados».

Documental | Mestalla, capital Sarrià Arturo Iranzo

El carisma de Di Stéfano

Peris: «Di Stéfano viene aquí con 44 años, realmente acababa de retirarse. Cuando entrena con el equipo es un jugador más. Entrena y juega en los partidillos. Y verlo jugar era una delicia: cómo jugaba el balón, sus clases técnicas, porque aunque uno se haga mayor, eso nunca se pierde. Les gustaba escucharlo porque era un sabio, un genio».

Claramunt: «Di Stéfano vino en plena reconversión del equipo. Transmitió un espíritu joven, de ilusión, ganador e en vez de ser un equipo que se quejase, conformista. Él tenía una gran confianza en mi. Me rompieron el dedo y Di Stéfano no quiso que yo dejara de jugar ningún partido. Tenía la obsesión de que si yo no jugaba el equipo no podía ganar, le faltaba algo. Decía que disfrutaba del fútbol viéndome jugar».

La huella de Vicente Peris

Peris: «Para mi padre la afición era lo que le movía a él. “El mejor fichaje del Valencia es su afición”, decía. Y también decí. Se puede ver en los editoriales que hacía, en los programas de mano, todo era para fidelizar a la afición, para que no desfallecieran y llevaran al equipo en volandas».

Claramunt: «Peris era el ideólogo del club. Transformó el club. Era el que dirigía, organizaba, era el alma máter del Valencia. El resto eran directivos que iban al son de lo que Peris mandaba. El Valencia era Peris. Los presidentes delegaban en él y llevaba toda la organización del club».

Guillot, Gerardo Forment, JV Forment, Enrique Claramunt, Pep Claramunt y Antón, el pasado 28 de marzo en Almenara. vicent chilet |

El decisivo gol de Forment al Celta

Forment: «Ese día no se puede olvidar nunca. A mi me anularon dos goles. Pero tampoco había VAR. Subieron a rematar los 40.000 que había en el campo. Los más grandotes, Sol y Barrachina, los cogieron los defensas, yo me fui al primer palo, tuve la suerte de poner la cabecita y marcar el gol».

Invasión, derrota y gloria en Sarrià

Peris: «Fue el fin de semana con mayúsculas. Se tomaron las Ramblas, envueltas en humo blanco, en banderas ondeando con el escudo, ruido. Yo estaba con la expedición en el Hotel Manila. Sarrià era una barbaridad, estaba lleno de valencianistas. Hay unos minutos en los que es campeón el Barcelona. Luego marca Lamata para el Espanyol y ese grupo de barcelonistas toman un poquito el sonido de Sarriá. Pero no duró mucho porque el destino quiso que Luis Aragonés nos devolviera la justicia. Porque fue una Liga de justicia».

Claramunt: «No éramos un equipo maduro para jugar una final. Pesó muchísimo que ese partido nos condicionara para ser campeones. Ellos acabaron unos minutos antes, a Di Stéfano le estaban diciendo que habían quedado 1-1 y sabíamos que éramos campeones. Fue una alegría muy grande».