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"El VCF debe saber que dispone de un patrimonio en Llíria muy bien pagado"

Civera, alcalde de Llíria, entiende que pudo haber «un posible uso fraudulento de información privilegiada» en los cambios de titularidad de los terrenos por los que el club «pagó un valor mucho más alto que el de mercado» dentro de la operación Porxinos

Sendero en la zona del
Coto de Izquierdo,
en Llíria.  j.m.lópez

Sendero en la zona del Coto de Izquierdo, en Llíria. j.m.lópez

El alcalde de Llíria, Manuel Civera, entiende que «haya podido haber un uso posiblemente fraudulento de una información privilegiada» en la compra de terrenos que el Valencia CF realizó en 2006 en la zona boscosa del Coto de Izquierdo de la capital de Camp de Túria. Casi 800.000 metros cuadrados de terreno adquiridos por el club de Mestalla para cederlos gratuitamente a la Generalitat Valenciana en cumplimiento de la «Ley Blasco» de Ordenación del Territorio, a cambio de poder reclasificar Porxinos, en la operación fallida de la ciudad deportiva de Riba-roja.

Como desveló ayer Levante-EMV, Antifraude analiza el posible uso de información privilegiada en la operación, ya que los terrenos de Llíria cambiaron de titularidad en favor de la mercantil Desarrollos Euromediterráneos, solo dos meses antes de ser comprados en marzo de 2006 por el club de Mestalla. El cambio de titularidad generó una plusvalía que invita a pensar a Civera que al Valencia CF «le hicieron pagar un valor mucho más alto que el valor de mercado que pudiera tener» de unos terrenos que, a diferencia de las parcelas más próximas a Porxinos, no tenían un valor agrícola comercial aparente y sobre los que no existía expectativa urbanística alguna.

«Cuando fuimos al registro a constatar esa información», relata Civera a este periódico, «vimos que se hicieron varias operaciones en muy poco tiempo y con un valor muy alto respecto a su valor real. Yo entiendo que ha habido un uso posiblemente fraudulento de una información privilegiada y que al Valencia CF le han hecho pagar por un valor mucho más alto que por lo que en el mercado pudiera tener».

Además, se da la circunstancia de que los terrenos comprados por el Valencia en Llíria, dos tercios del total de las parcelas a ceder a la Generalitat, contradecían el criterio de proximidad, acordado entre el club y el ayuntamiento de Riba-roja, y que también se especificaba en la propia Ley Blasco, el llamado «metro a metro», que en el punto F de su artículo 13 prima «el principio de proximidad territorial en igualdad de condiciones». «En la filosofía del metro a metro de la ley Blasco, los terrenos cedidos por el Valencia deberían haber estado en el ámbito del paraje natural del Turia, donde habría tenido interés la Generalitat en recibir terrenos de valor medioambiental. Pero dos terceras partes de los terrenos que se debían ceder aparecieron vinculados a Llíria de un entorno que es interesante para nuestra ciudad, pero con un valor distinto. Y muy alejado de Porxinos».

¿Pertenecen al Valencia CF?

De hecho, no consta en el Registro de la Propiedad que dichos terrenos pertenezcan a la Generalitat, que nunca tramitó su inscripción. Por lo tanto, ¿el Coto de Izquierdo pertenece a su último titular, el Valencia? Para Civera, «es una cuestión jurídica que no sabemos. Lo que no es normal es que, catastralmente, estén a nombre de la Generalitat. Eso es una irregularidad administrativa enorme. La Generalitat no es la titular de casi 800.000 metros cuadrados en Llíria». Mientras que Robert Raga, alcalde de Riba-roja, «con buen criterio, está pidiendo a la Generalitat que haga alguna actuación con los terrenos que tiene de la operación Porxinos», Civera considera que «yo no le puedo pedir a la Generalitat que actúe en Llíria porque sé que no son suyos». «Muchos funcionarios de entonces se han jubilado y no tengo información sobre quién ordenó o quién tramitó el cambio de titularidad que borra el rastro catastral de quien hace toda la operación, y en cambio aparece directamente la Generalitat como titular. Como si hubiese pasado directamente a ellos desde los propietarios originales, sin esas transacciones intermedias», añade el munícipe.

Llíria ha instado a la Generalitat a que certifique que no aceptaron los terrenos. «Y el rastro de escrituras apunta a que el Valencia es el último propietario. Que sepan que aquí disponen de este patrimonio y muy bien pagado. La protección y mantenimiento le correspondería al propietario. Los recursos forestales hay que gestionarlos».

Riesgo de incendio

La confusión en la titularidad de los terrenos de Llíria han llevado a dejar abandonado el paraje en su mantenimiento y protección, como advirtieron los propios vecinos al redescubrir la zona, muy cercana al casco urbano, en los paseos perimetrales del desconfinamiento. La preocupación principal de Civera, alcalde de 2015, es la de «saber quién es el interlocutor al que yo me deba dirigir para pedir que lo limpien porque hay un alto riesgo de incendio. Y saber a quién le puedo pedir responsabilidades si pasa algo. Cerca de esa masa forestal hay muchas viviendas y chalets diseminados».

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