Con 13 goles, Ferran Torres (Foios, 2000) se ha convertido en el debutante más goleador que ha tenido Pep Guardiola en el Manchester City. Aunque su nombre no aparezca en las quinielas para ser titular esta noche en la final de la Liga de Campeones frente al Chelsea, su protagonismo y crecimiento futbolístico en su primer año en la Premier han sido más que notables. Ferran, un extremo de corte clásico, ha escapado de la zona de confort y ha aprendido el oficio del delantero, un potencial desconocido en su etapa en Mestalla, pero que ha sabido leer Guardiola.

Una metamorfosis en la que han intervenido varios factores. La oportunidad aprovechada a inicio de temporada en un equipo con un «nueve» inestable por los vaivenes de rachas y lesiones de Gabriel Jesús y el Kun Agüero. Por otro lado, la transformación física de Ferran en un campeonato que privilegia la potencia. Ha contado con un preparador físico personal, ha ganado músculo con horas extra de entrenamiento y ha trabajado la definición a portería tanto en la ciudad deportiva del club como en el jardín de su casa, a las afueras de Mánchester, donde se mudó ya a mitad temporada y en la que instaló dos porterías. Su cocinero es el mismo que Guardiola, y cada receta seguía el dictado de un nutricionista.

Y sobre esa base ha demostrado que tiene mucho instinto para el gol: «A Ferran realmente le falta muy poco para marcar. Tiene la habilidad de cazarlas dentro del área. Aunque no tenga la finura de Mahrez ni la técnica de Bernardo Silva, goza de una potencia y de un oportunismo que son muy válidos en un City que se enfrenta a equipos muy cerrados», explica a Levante-EMV Pol Ballús, corresponsal de Sport en Mánchester.

De Guardiola a Cristiano

En ese nuevo rol, en ese proyecto de delantero, Ferran ha recibido consejos del Kun sobre la astucia del ariete y Guardiola, sorprendido por sus movimientos sin balón, le ha insistido en los ejercicios de desmarque al primer palo y definición de primeras. Y aunque admira la clase de Kevin De Bruyne, al situarse más cerca que nunca de la portería, el futbolista de l’Horta Nord quiere explotar siguiendo una evolución futbolística que le obsesiona, como es la de Cristiano Ronaldo, que ya hizo ese viaje del extremo a la delantera, también con una gran transformación física. Ha revisado una y otra vez todos los vídeos posibles del astro portugués.

El aprendizaje no ha sido sencillo, aunque empezase la temporada muy entonado con goles. En Navidad le sorprendió el Covid y le obligó a parar justo en el momento en el que el City despega en juego y resultados: «Se perdió la exhibición del 1-3 en Stamford Bridge ante el Chelsea (con tres goles en la primera media hora), que marca el inicio del City de las 21 victorias consecutivas. Iban como motos y, cuando se recupera, no se podía sacar a ningún jugador de ese once», prosigue Ballús. La adaptación era futbolística pero también emocional, con un reto de madurez a contracorriente. Primer año fuera de València, con otro idioma y viviendo aislado en una burbuja anti-covid. En los primeros seis meses, la restricción de las visitas (tanto de sus padres, su hermana o agentes) se aplicó al máximo. La complicidad en el vestuario la encontró con Eric García y con Phil Foden, otro wonderkid de la generación del 2000, al que ya conocía desde el Mundial sub 17 y al que solía llevar en coche al centro de entrenamiento.

En el tramo final de temporada, coincidiendo con su regreso a la selección española, la incidencia de Ferran se ha reactivado, de nuevo con la puntería fina y con instantes simbólicos, el gol 700 de la etapa Guardiola o el triplete contra el Newcastle, con un tanto de espuela. Y así, situado en la primera terna de cambios, Ferran espera su momento en la final de la Champions, en una Eurocopa en la que apunta a la titularidad y en un futuro con todos los signos, según Ballús, para ser prometedor: «Están muy contentos con él y se le augura un gran futuro. Además, como suele suceder con Guardiola, la segundo temporada es la de la explosión. Sucedió con Bernardo Silva, sucedió con Mahrez y puede suceder con Ferran».