Con la convocatoria olímpica Carlos Soler alcanza otro hito muy anhelado en su carrera. El centrocampista del Valencia será uno de los referentes de la selección española en los Juegos Olímpicos, a los que llega disfrutando de su consagración como uno de los referentes del Valencia: con 24 años, capitán, camino de los 200 partidos oficiales, garantía de polivalencia táctica y con un final de temporada pletórico que le dejó muy cerca de la Eurocopa, con 12 goles y 9 asistencias. Otra etapa consumida antes del broche de poder debutar en la selección absoluta. Junto a Soler, el seleccionador Luis de la Fuente ha llamado al central villarrealense Pau Torres, uno de los integrantes de la selección absoluta que acudirá a Tokio junto a Unai Simón, Eric García, Pedri, Dani Olmo y Mikel Oyarzabal. En la lista de 22 también hay otra cara conocida, el exvalencianista Rafa Mir. Mientras, tres blanquinegros como Hugo Guillamón, Manu Vallejo y Toni Lato, presentes en la prelista, se quedarán en casa.

Soler y España parten como una de las selecciones favoritas para la medalla de oro. En la memoria, la última gran participación de valencianistas en la cita olímpica, una competición en la que España está reñida. Ha llovido desde los Juegos de Sidney 2000, en la que los blanquinegros David Albelda y Miguel Ángel Angulo llegaron a la final, en la que cayeron contra Camerún en la tanda de penaltis. El gran éxito sigue residiendo en Barcelona 92, cuando la generación de Kiko Nárvaez, Pep Guardiola, Santi Cañizares o el alicantino Paqui ganaron el oro en la final en el Camp Nou frente a Polonia (3-2), después de haber jugado desde la fase previa hasta semifinales en Mestalla. Para encontrar el primer vestigio de medalla olímpica hay que remontarse 101 años, hasta los Juegos de Amberes, en los que España llegó hasta la plata. De las olimpiadas recientes, ni en Atenas, ni Pekín, ni Río de Janeiro hubo participación española. Y Londres 2012 se saldó con el fiasco de no superar la fase de grupos contra Japón, Honduras y Marruecos.

Soler viajará con el resto de convocados a Japón el próximo 13 de julio y al concluir la competición olímpica enganchará con la pretemporada del Valencia. Entre medias, poco descanso, tras haber reducido sus vacaciones al tener que formar parte de la burbuja paralela de emergencia en la selección, antes de la Eurocopa. Una circunstancia a la que ya se ha acostumbrado al tener que conectar en veranos anteriores con europeos de categorías inferiores de la selección. Bordalás espera con los brazos abiertos a un futbolista en el que tiene depositadas grandes esperanzas para ser uno de los pilares fijos de un Valencia en transición.