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Los 'hijos' de Rafa Benítez

Angulo, Albelda, Palop, Mista y Curro Torres desgranan cómo influyó Benítez en su posterior carrera como técnicos

David Albelda y Rubén Baraja
atienden las indicaciones
de Rafa Benítez, en 2003.  levante-emv

David Albelda y Rubén Baraja atienden las indicaciones de Rafa Benítez, en 2003. levante-emv

«Podría estar horas hablando de la influencia que ha tenido Rafa Benítez en mi», asegura Miguel Ángel Angulo, nada más descolgar el teléfono. «Con Benítez en el Valencia yo descubrí el fútbol moderno», asegura Andrés Palop. «No hay otra persona que me haya influido más en el futbolista que fui y en el entrenador que soy», añade Curro Torres. «Rafa me inculcó ver el fútbol siempre desde una perspectiva colectiva», opina Mista, desde Canadá. Justo cuando se cumplen veinte años de la trascendental llegada de Rafa Benítez (Madrid, 1960) al Valencia, el primer recuerdo va a la obra conocida, a las dos ligas y la Copa de la UEFA que catapultaron al club de Mestalla como uno de los grandes clubes europeos de principios de siglo. Sin embargo, la admiración a Benítez trasciende al palmarésy se extiende al legado que el nuevo entrenador del Everton dejó en los jugadores campeones, sus discípulos, los entrenadores del futuro.

Levante-EMV ha reunido a varios de aquellos antiguos futbolistas blanquinegros que hoy ejercen desde el banquillo con un ideario impregnado de las enseñanzas de Benítez, un técnico joven (41 años cuando fue firmado por Javier Subirats) y que sin un pasado notable como jugador llegó a inspirar a un grupo de futbolistas a los que no solo cambió la vida por el éxito deportivo, sino a los que fue capaz de transmitir su método, su visión, su profunda pasión por el conocimiento del juego que había adquirido de su idolatrado Arrigo Sacchi.

Dos décadas después, la generación de entrenadores nacida del Valencia de Benítez es amplia. Miguel Ángel Angulo, David Albelda, Andrés Palop, Mauricio Pellegrino, Rubén Baraja, Xisco Muñoz, Pablo Aimar, Kily González, Miroslav Djukic, Mista o Salva Ballesta. Algunos, como Mauricio Pellegrino, trabajaron con él como asistentes antes de empezar la carrera en solitario. Otros se enfrentarán esta temporada a él, como Xisco Muñoz, que ha ascendido con el Watford.

Benítez perfeccionó la obra iniciada por Ranieri, que afiló con compromiso, trabajo y contragolpes un equipo pensado para la posesión y el toque en corto. Cúper potencia todos esos conceptos con mayor exigencia y rendimiento. Y sobre aquella base ultracompetitiva, Benítez asienta la sabiduría táctica que logra contagiar a su plantilla.

En cada charla pre-partido, se asistía a un pequeño ritual. Benítez daba la palabra a sus jugadores y se abría el debate. «Chavales, ¿cómo podemos contrarrestar que el rival tenga dos extremos rápidos o un mediapunta que se tira hacia atrás?». Benítez escuchaba pacientemente cada intervención de sus futbolistas, en aquel vestuario convertido en un pequeño congreso táctico. Acto seguido, el mister ofrecía su razonamiento, que no solía coincidir con las opiniones de los jugadores. Silenciosamente, aquel Valencia de 2001 ya iba ampliando su visión, ya interiorizando conceptos que lo convertían en una de las maquinarias tácticas más sofisticadas de Europa. Con ese conocimiento adquirido del juego, la plantilla cree el mensaje. En el dibujo, en la preparación física, en las pioneras rotaciones.

Método: Visión nueva del juego

Andrés Palop, que ha dirigido a Alcoyano e Ibiza, considera que Benítez marcó a todo aquel Valencia: «Yo venía del Villarreal, luego con Cúper, donde el fútbol era un poco más arcaico, mucho más rudimentario. Y con él descubrimos un juego mucho más actualizado. Nos abrió el panorama, la visión». Curro Torres, con experiencias en los banquillos de Mestalla, Córdoba o Lugo, resulta que era un técnico «muy metódico», con una gran capacidad «para trabajar muy bien los partidos, quizás hasta el exceso de ser pesado (bromea), luego veíamos los frutos reflejados en el rendimiento del equipo en cada partido», señala el exlateral derecho, que resalta Benítez fue un pionero en el análisis pormenorizado en vídeo en la preparación de los encuentros.

Táctica: el arte de defender

En dos décadas el fútbol ha cambiado a la velocidad de la luz, pero Angulo, nuevo técnico del Mestalla, analiza con precisión que muchos fundamentos tácticos de Benítez siguen vigentes: «A nivel táctico hay mucha influencia. Era un entrenador que le dedicaba muchas horas al orden táctico, sobre todo, en el 4-4-2. Aunque yo no suelo utilizar ese sistema, sí que aplicó muchas situaciones de orden, de cómo presionar, de cómo orientar la presión, sobre todo, en bloque medio, en el momento en que estás esperando a que el rival te salga, y cómo hacer esa presión, hacer esas coberturas, cómo hacer esas coberturas en cuanto a medio campo, en cuanto a defensa…», indica Angulo, uno de los jugadores que, debido a su versatilidad, más aprendizaje táctico tuvo bajo la batuta del técnico madrileño.

Por su parte, David Albelda, capitán y emblema junto a Baraja del Valencia del doblete de 2004, afirma que de todos los entrenadores ha adquirido conceptos, aunque en materia táctica la autoridad táctica de Benítez es determinante: «Sí que es cierto que en temas tácticos, de basculaciones laterales, de salir juntos, que no haya distancia entre líneas, sí que es algo que quizá trabaje de forma muy parecida a lo que trabajaba como futbolista con Rafa Benítez. Se intenta que tanto en ataque como en defensa que el equipo no se separe, que al final no deja de ser la idea de trabajar como bloque. Esa es la idea que más me quedó y pongo en práctica», señala el técnico, que dirigió hasta hace escasas semanas al Atzeneta.

El Valencia evolucionó el concepto de defensa, ya sólido con Ranieri y Cúper, hasta convertirlo en un arte, apunta Palop: «Con Rafa descubrimos una manera de presionar, de contraatacar, de jugar por bandas y, aunque teníamos muy buenos vínculos de la época de Cúper, una nueva manera de defender. Reforzó esas referencias defensivas, con la salida de pelota desde atrás. Esos conceptos nos marcaron a todos y hoy en día los aplico. Todos en nuestra generación, tanto Albelda, Baraja, Angulo o Mista, siguen el patrón de juego de Rafa. Verticalidad, saltar líneas rápidas, control, equilibrio, defensivamente fuertes y sobre todo la verticalidad y el contragolpe». «Con balón, -añade Angulo- es verdad que el fútbol ha cambiado, pero hay muchas situaciones de ataque que aplico en los entrenamientos con los chavales. Cómo doblar por detrás, crear dos contra uno crear superioridades, buscar por donde hacerle daño al rival. La importancia de esta cuestión la he aprendido como entrenador de Rafa».

Físico: cada jugador, un mundo

En el apartado físico, el entrenamiento personalizado ya es una cuestión generalizada, pero que vio que se empezaba a aplicar, recuerda Angulo, en el Valencia de Benítez: «Dio mucha importancia a que cada jugador hiciera un trabajo físico personalizado para poder mejorarnos en todos los aspectos. Es algo que me marcó de Benítez y Ayestarán, y era novedoso que ya tuvieran la premisa de trabajar a cada jugador de manera individual. Tanto la fuerza, la potencia, la resistencia, la velocidad. Y hacerlo de manera individual con cada jugador de la plantilla. Me gustó muchísimo».

Bloque: el poder colectivo

Desde Canadá, donde entrena al Atlético Ottawa, Miguel Ángel Ferrer «Mista», que coincidió con Benítez en el Tenerife y luego en el Valencia hasta convertirse en el goleador del doblete, remarca la prioridad colectiva sobre las individualidades. Sobre esa fortaleza grupal, el Valencia dio el paso competitivo para ser campeón: «Me hizo ver e interpretar el fútbol desde un punto de vista diferente. A veces, cuando eres futbolista, sí que eres un poco egoísta y tratas de mirar por ti. La visión y la influencia que tuvo sobre nosotros fue, aparte de que nos hizo mejorar mucho, fue básicamente que nos hizo ver el fútbol desde un prisma colectivo, de equipo. No solo como jugadores». «Lo más me inculcó de aquella época es el orden táctico y la idea de que, pase lo que pase, la percepción que se tiene del equipo como bloque no se puede perder, no puede haber altibajos y siempre se debe responder como un grupo recto y lineal».

Psicología: Las rotaciones

Todos los entrevistados destacan la aportación, en el presente tan naturalizada, de las rotaciones. Benítez desterró aquellos «onces» que se recitaban de memoria para lograr dos grandes metas: que el equipo llegara a las jornadas finales en plena exuberancia física y que todos los jugadores de la plantilla se sintieran motivados y útiles: «La temporada es muy larga, hay muchos entrenamientos y partidos y manejar una plantilla larga y metida en un objetivo común, durante mucho tiempo, es complicado. Ahí Rafa Benítez también hizo un gran trabajo», describe Angulo.

La idea era casi revolucionaria y complicada de asumir «porque éramos jugadores todos de un gran nivel y todos queríamos jugar», reconoce Angulo. «Pero Rafa supo manejar esa situación de manera exitosa, sabiendo cada uno el papel que teníamos. Eso es algo que también intento aplicar y que todos los futbolistas sepan que en cualquier momento puedan tener su importancia y que estén preparados para afrontar ese reto». El gran Valencia de Benítez sigue vivo: en Paterna, en la Premier, en Canadá, en Argentina o esperando su oportunidad.

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