El Valencia CF de José Bordalás cerró con una cómoda victoria en el estadio Antonio Puchades su segundo compromiso de pretemporada. El combinado valencianista dominó la contienda prácticamente de cabo a rabo, a excepción de escasos minutos en el inicio de la segunda mitad con el carrusel de cambios y la lesión de Vicente Esquerdo, pero mostró progresos respecto al último choque. También con la lesión de Yunos Musah, en principio preocupante a la espera de pruebas.

Estaba siendo el mejor jugador del partido. Hasa que fe cazado por la dureza de Bedinelli. El centrocampista brasileño del Atomitos vio una amarilla que debió ser roja, pero ya se sabe que en los amistosos está muy caro impartir esa justicia. Tras ser atendido y a falta de confirmación oficial sobre su estado físico, Yunus tuvo que retirarse cojeando. Adri Gómez entró en su lugar.

En la primera mitad se vieron especialmentedesarrolladas algunas premisas tácticas del libreto de Bordalás: presión avanzada, intensidad en los duelos y verticalidad con pelota. Guedes se estrenó en pretemporada un día después de llegar a Paterna y con su futuro todavía en el aire.

Bloque alto, fuerte presión tras pérdida y constantes desmarques arriba para buscar la profundidad. Así se gestó el primer gol del partido, con Thierry Correia filtrando un balón en zona adelantada, Diego López tirando una rápida diagonal para anticiparse al portero y para asistir a un Manu Vallejo que apareció como un resorte en el segundo palo. En menos de diez minutos llegó el segundo, obra de Jason con un gran disparo al palo largo.

La superioridad valencianista se iba acrecentando a través del buen trabajo de su doble pivote. Hugo Guillamón siempre recibiendo a la corta y Yunus Musah haciéndolo en zonas más adelantadas para llevar el balón al último tercio, un reparto de tareas ejecutado con mucha química. Por derecha la profundidad de Correia fue lo más destacable, aportando amplitud a un equipo muy cómodo sobre el verde y que no concedió ni un solo acercamiento.

En la segunda mitad saltó al campo un equipo repleto de cambios, con Guedes y los debuts de Rubén Iranzo y Giorgi Mamardashvili como principales atractivos. El Valencia tardó mucho más que en el primer tiempo en adueñarse de la situación con un centro del campo algo menos compenetrado.

Los griegos tuvieron su primera oportunidad pasada la hora de juego, que sirvió para testear a Mamardashvili, que realizó una gran estirada para detener el disparo cruzado del atacante heleno. El conjunto blanquinegro replicó rápidamente con un contragolpe liderado por una cabalgada de Guedes, que vio totalmente solo a Cheryshev en la frontal, pero el disparo del ruso se encontró al defensor rival sacándole el disparo en la misma línea de gol.

Dadas las dificultades para trenzar fútbol por dentro, el equipo de Bordalás buscó hacerse fuerte por los costados y así llegó el tercer tanto del choque. Cheryshev aportó la profundidad por izquierda y cedió para un Guedes que no perdonó con un potente disparo de zurda a la parte alta de la red. Por esa vía volvió a hacer daño, esta vez con una carrera de Fran Pérez que no acertó a definir en los últimos metros delante del meta.

El Valencia no sufrió más después del gol, pero el partido se tornó algo más anárquico y con más balones largos en busca de la profundidad, pero sin generar demasiadas inquietudes en las áreas. Las tres notas positivas fueron los debuts de Joseda Menargues, que mostró su habittual intensidad y actuó de parche en el centro del campo, de Rubén Iranzo, que no se arrugó en los duelos y mostró templanza con pelota, y de Mamardashvili, que tuvo que emplearse una sola vez.