José Luis Gayà, pilar del Valencia, resiste con fortaleza cada golpe, cada embate. Las pruebas a las que ayer fue sometido el capitán determinaron que no sufre ninguna rotura muscular en el sóleo izquierdo. El lateral izquierdo se había retirado en el partido de la selección española contra Georgia con malas sensaciones, mascullando mientras se marchaba del campo un diagnóstico pesimista que también era compartido por el seleccionador, Luis Enrique Martínez. Con la primera prueba, en las que se apreciaba un edema que descartaba una dolencia grave, jugador y Federación optaron por la cautela de regresar a València y que no viajase a Prístina, donde la selección se mide hoy a Kosovo.

El primer diagnóstico recibió confirmación con las pruebas de ayer, por lo que no está descartado que Gayà pueda jugador este fin se semana contra Osasuna. Todo dependerá de la evolución de la dolencia en las próximas horas y de la decisión del Valencia de querer correr, o no, riesgos.

A ritmo de leyenda

Con 26 años, a Gayà ya se le puede considerar un símbolo valencianista. Su rendimiento ha adquirido la madurez de un jugador que lleva camino de romper récords de participación con el club. De momento, como informaba ayer Ciberché en su cuenta de Twitter, ya es el jugador más joven de la historia del club en haber alcanzado 212 partidos de Liga con el Valencia, con 26,28 años. En ese particular ranking le siguen toda clase de leyendas, que crearon escuela. El portal estadístico recogía la estela de Fernando Gómez (26,54), Gaizka Mendieta (26,72), Juan Cruz Sol (27,31), Pep Claramunt (27,51), Paco Camarasa (27,64), Enrique Saura (27,72) y Vicente Rodríguez (27,73). Jugadores, todos ellos, que dejaron huella en el Valencia con prolongadas trayectorias que, en algunos casos, fueron de «one club man», de empezar a jugar y retirarse en Mestalla.

Conseguir que Gayà prolongue su vinculación con el Valencia es, sin duda, el gran reto estratégico del club, junto a la continuidad de otro emblema, como Carlos Soler. Ambos acaban contrato en 2023 y el momento de plenitud de Gayà, con el añadido de su tesitura contractual, no pasa desapercibido para los grandes clubes. Mundo Deportivo rescataba ayer el «control» que el FC Barcelona maneja sobre el futuro a medio y corto plazo del futbolista de Pedreguer. Gayà es uno de los futbolistas preferidos en la hoja de ruta culé para preparar la sucesión en la banda izquierda culé de Jordi Alba, que a su vez fue fichado en 2012 procedente del Valencia.

La proximidad del fin de contrato aumenta el apetito del club catalán, con un contexto económico muy difícil, que ha obligado a la entidad a liberarse de fichas como las de Leo Messi y Antoine Griezmann. Gayà también es del agrado de Mateu Alemany, mano derecha de Joan Laporta en la presidencia, y que tiene garantías de primera mano del nivel deportivo, de disciplina y de compromiso del futbolista. De momento, la historia de Gayà es blanquinegra, pero dependerá del club y del proyecto deportivo que se le pueda ofrecer (que siempre ha sido la principal prioridad del jugador), para crecer más allá de los 212 encuentros de Liga y seguir con su ritmo de partidos de leyenda.