El Real Madrid empieza a encontrar una segunda unidad de garantías que amenaza a los intocables de los últimos años. Un once que los madridistas recitan de memoria, pero a los que algunos suplentes cuestionan con actuaciones que mejoran el nivel del equipo cuando aparecen sobre el césped. La gestión de Ancelotti, a diferencia de Zidane, alimenta esa competencia porque «el campo es el juez y no el entrenador». El italiano no se casa con nadie, aunque tenga sus preferencias siempre en beneficio de potenciar el bloque Si es necesario sentar a una vaca sagrada lo hace, ya sea porque no está en un buen momento o porque su relevo rinde más que él. Ancelotti ha cambiado dinámica de un equipo en que la titularidad se gana en el día a día y no con el nombre. Con él ninguno tiene asegurado el puesto, aunque jugadores como Thibaut Courtois, Dani Carvajal, Casemiro o Karim Benzema sean la incuestionable columna vertebral. Ancelotti sabe que las mejores temporadas de los blancos se cimentaron sobre banquillos de categoría, porque solo con buenos relevos el equipo mantiene el nivel cuando los titulares son baja, necesitan descansar o atraviesan un bache de juego o un bajón físico.

Un Madrid que viene fracasando sistemáticamente en la Copa del Rey en los últimos años por no tener una segunda unidad de garantías. Un torneo que los entrenadores juegan con los suplentes para recompensarlos y para no cargar de partidos a los titulares.

Vinicius Jr. y Fede Valverde son los dos suplentes que reclaman la titularidad. El primero favorecido por la lesión de Toni Kroos y la dosificación de Luka Modric (35 años), y el segundo porque su fútbol brilla por encima del que despliegan Gareth Bale y Eden Hazard. El tercero debería ser Miguel Gutiérrez, pero es canterano y eso es un estigma en el Real Madrid, además de ser joven y de que le falta cierta experiencia aunque sobre el campo no lo parezca. El brasileño y el uruguayo llaman a la puerta de la titularidad, de ser el relevo generacional que el Madrid viene buscando en los últimos años. Vinicius sí era una apuesta fija del club, que se hizo una inversión fuerte de dinero y tiempo, pero Valverde era un buen proyecto que irrumpió desde el banquillo favorecido por la confianza que le dio el argentino Santiago Solari cuando Julen Lopetegui no contó con él para demostrar sus grandes cualidades.

Por atrás aparecen Rodrygo Goes y Eduardo Camavinga, que necesitan crecer más. Tienen más competencia directa por delante para ser relevo de los titulares: Isco, Lucas, Asensio, Jovic, Ceballos… Ancelotti está dando confianza esos jóvenes antes que a jugadores en plenitud que han dejado de competir con los titulares habituales. El italiano trabaja para tener un banquillo potente capaz de rendir cuando son llamados a filas. Un equipo B que estaría formado por Lunin; Lucas, Vallejo, Nacho, Miguel Gutiérrez (Marcelo); Valverde, Camavinga, Isco, Asensio (Ceballos), Rodrygo (Jovic), Vinicius (Mariano).